Opinión: Adiós Mourinho
Florentino Pérez hizo oficial este lunes lo que ya de por sí era un secreto a voces: José Mourinho no seguirá entrenado al Real Madrid la próxima temporada. Toca hacer por tanto un balance de los tres años del luso en el Santiago Bernabéu.
Queda la sensación de que a Mourinho le ha venido grande el club madridista, sobre todo porque no ha logrado entender que en un equipo como el de Chamartín todo el protagonismo no puede recaer en la figura del entrenador. Mou venía de haber triunfado en Chelsea e Inter, donde fue y es considerado un mito.
Su principal error ha sido el de comparar a estas dos escuadras con el Real Madrid. El Chelsea al que llegó era un nuevo rico, un equipo que sólo había levantado trofeos en ocasiones puntuales en su centenaria historia. Por ello, cuando Mourinho logró ganar, talón en blanco de Abramovich mediante, la primera liga del club londinense desde 1955, lógicamente sus hinchas le subieron a los altares rápidamente. Poco importa que los ‘Blues’ hayan conquistado más tarde títulos europeos, en Stamford Bridge sólo le idolatran a él porque podría decirse que fue su primer amor, éste nunca se olvida y el paso del tiempo hace más grande su leyenda.
En el Inter sucedió algo parecido. Llegó a un club grande que vivía más de su glorioso pasado que de su presente por culpa de una merecida fama de ‘pupas’ que se había ganado tras múltiples fracasos. Además, Mourinho llegó a una Serie A en la que Milan y Juventus, los rivales históricos de los neroazzurri, estaban de capa caída porque aún acusaban las consecuencias del Moggigate. Por ello, poco le costó meterse a la afición en su bolsillo. Aunque es verdad que recuperó la gloria europea del Inter, algo que hay que reconocer que tampoco era sencillo.
Ésto fue lo que propició que Florentino Pérez, tan buen gestor económico como nefasto en lo deportivo, le abriera las puertas de un Bernabéu que en 2010 disfrutó más con la eliminación del Barça de Guardiola en Champions frente al Inter que de su propio equipo. Eso también ha marcado el camino de Mou. El Madrid no apostó por una filosofía de juego o un plan deportivo, sino por traer a España la que parecía ser la criptonita culé.
Es más, da la sensación de que sí aquella temporada el Barça hubiera sido eliminado por el Bayern de Múnich, el subcampeón de la Champions en 2010, los madridistas habrían hecho lo posible por contratar a Louis Van Gaal, entonces técnico de los bávaros, desesperados por encontrar la fórmula con la que aniquilar a los catalanes.
Tanto Mourinho como Pérez se han escudado últimamente en que con el luso al mando el Real Madrid ha vuelto a ser un equipo competitivo. Creo que ése es el mínimo exigible para un técnico que ha gastado 162 millones de euros en fichajes. Escudarse en que otros lo hicieron peor es la técnica del mediocre, que una persona suspenda un examen con un 2 no significa que uno que saca un cuatro esté aprobado. Es mejor nota, sí, pero sigue siendo un suspenso al fin y al cabo.

Durante su etapa ha conseguido tres títulos: una Liga, una Copa y una Supercopa. Títulos que han conquistado el 80% de los técnicos que han pasado por el club y ninguno tuvo un sueldo de 12 millones de € ni un presupuesto en fichajes de 162. Además, sólo en una de las tres ligas que ha disputado la compitió realmente. Fue la segunda, ya que en la tercera prácticamente dijo adiós al título en septiembre y en su primer año el Barça salió del Santiago Bernabéu en la jornada 32 con la Liga virtualmente sentenciada al dejar a su máximo rival a ocho puntos.
En el haber de Mourinho queda la Liga de los récords y el haber devuelto la importancia en el club a un trofeo como la Copa del Rey. Cosas un tanto insuficientes, toda vez que a él se le fichó para acabar con un ciclo de títulos del Barça que ha seguido y por la obsesión, que comienza a ser enfermiza, al estilo de lo que fue la séptima, de no haber levantado la décima.
Además, Mourinho tampoco ha ayudado a que hubiera el mejor ambiente para lograr estos resultados. Deja al madridismo más dividido que nunca después de que él, hábilmente, se hiciera con el favor de los hinchas más simples repitiendo en rueda de prensa lo que más de uno hemos escuchado en boca de un aficionado blanco en un bar tras una derrota del Madrid: los árbitros nos roban, al Barça no hacen más que ayudarle…
Tampoco ayudó la guerra absurda que inició contra Toril, técnico de un filial del que Mou sólo se acordó para que las jóvenes promesas jugaran los minutos de la basura de algún partido intranscendente mientras futbolistas como Mendes, familiar del representante de Mourinho y sin minutos en el Castilla, llegaban a debutar con el primer equipo en Champions. El entrenador luso al principio se agarró a que el filial estaba en Segunda ‘B’ y en que el salto era demasiado grande, pero cuando los hombres de Toril ascendieron a Segunda la situación poco cambió.
Su trato del tema Casillas también le ha acabado condenando al demostrarse que había más de personal en las suplencias del portero que de algo puramente deportivo. Una cosa es optar porque otro meta sea el titular en el Real Madrid, algo totalmente lícito, nadie debe tener el puesto asegurado, pero otra es humillar a tú capitán públicamente.
Mención aparte requiere que durante su etapa en el Real Madrid, Mourinho nunca ha sido capaz de hacer autocrítica. La culpa de los fracasos blancos nunca fue suya, él nunca se equivocó en sus planteamientos. Siempre había algún culpable: árbitros, horarios, calendario, mala actuación de algún jugador, mano negra del Barça, prensa, Casillas, la tristeza de Ronaldo, UNICEF…
Por ello, tanto Real Madrid como Mourinho hacen bien en separar sus caminos. Tres temporadas son demasiado margen para que un proyecto hecho a golpe de talonario le de tiempo a arrancar. El Bernabéu devora a quién no hace los deberes bien y ser ‘Special’ no te exime de ello. Por ello, adiós Mou…
PD: No he puesto nada de la prensa porque como ni la prensa ayudó a que Ronaldo marcara al Barça en la final de Copa, ni marcó ninguno de los goles de la Liga de los récords tampoco creo que tenga la culpa de que Pepe no cubriera bien a un tal Lewandowski o Albiol a un tal Falcao, por poner unos ejemplos..
El regreso del Eintracht Braunschweig

La Bundesliga finalizó de manera trepidante este último fin de semana. Y es que la lucha por evitar el descenso no dio tregua hasta el último segundo. Finalmente la suerte sonrió al Hoffenheim, que se salvó de la quema, al menos por el momento ya que tendrá que jugar la promoción contra el Kaiserlautern, en contra del Fortuna Dusseldorf, que pese a haber estado sólo una jornada en descenso se ha visto relegado de categoría. Su puesto en la división de honor lo ocupará el Eintracht Braunschweig, un equipo que vuelve a la élite tras 28 años a la deriva en los que hasta llegó a peligrar su existencia.
Braunschweig vivió su mejor época en la década de los 60. Un tiempo en el que el Bayer de Múnich aún no había iniciado su rodillo en Alemania, la primera Bundesliga de los bávaros llegó en 1969, y, por tanto, la corona de campeón solía estar bastante repartida. De hecho, el Braunschweig logró alzarse con el título de 1967.
Pese a ello, el equipo no logró ampliar su hegemonía sobre Alemania porque fue salpicado por un escándalo de compra de partidos. Aún así, estuvo muy cerca de ganar el título en 1977, siendo éste el último año que peleó con los grandes clubes. Inició así una cuesta abajo irrefrenable que le llevó a descender en 1985 tras sólo imponerse en dos partidos de todo el campeonato.

Sin embargo, para desgracia suya, lo peor no había hecho más que comenzar. La deriva del Braunschweig le llevó a descender a Tercera División en 1988, lo hizo convirtiéndose en el primer conjunto germano que descendía pese a tener favorable la diferencia de goles. La mayor parte de la década de los 90 se la pasó en el tercer escalón del fútbol germano sin pena ni gloria. En la primera década de este siglo alternó la categoría de bronce.
Sin embargo, la suerte del club comenzó a cambiar en 2008. En mayo de aquel año la entidad salvó un ‘matchball’ para seguir con vida. Con un sistema difícil de mantener, la Federación Alemana decidió que para la siguiente temporada iba a refundar la Tercera División. Para formar parte de esta nueva reorganización, el Braunschweig necesitaba quedar entre los diez primeros.
Hacerlo era clave, ya que no entrar a formar parte de la nueva Tercera División significaba su desaparición, ya que tenía innumerables deudas. Tras una fatídica última jornada, el club logró su objetivo y se metió entre los diez mejores gracias a la diferencia de goles.

Comenzó entonces un proyecto ilusionante de la mano de Torsten Lieberknecht en el banquillo, ya que el técnico continuó haciendo magia y en apenas cuatro años ha logrado que el equipo peleara por su existencia en Tercera a ascender esta campaña a la Bundesliga 28 años después.
La máxima categoría alemana recupera a un histórico que como nota curiosa se puede decir que en el pasado ya dejó huella en el fútbol mundial, ya que fue el primer equipo que lució un sponsor publicitario en su camiseta. Lo hizo en 1973. Aunque para la próxima temporada los hinchas del club a buen seguro que más que con alguna innovación de este estilo se conforman con la permanencia de nuevo entre los más grandes.
El milagro del Real Garcilaso

¿Se imaginan fundar un equipo hoy y verlo cuatro años más tarde entre los ocho mejores equipos del continente? En principio, parece que es una situación que sólo puede pasar en sueños o, como mucho, que se pudiera recrear en un videojuego del estilo del Pc Fútbol. Sin embargo, los hinchas del Real Garcilaso peruano pueden dar fe que lo que está viviendo su equipo es tan real como la vida misma.
Y es que el conjunto de Cuzco ha logrado la machada de meterse en los cuartos de final de la Copa Libertadores pese a que fue fundado en 2009. Concretamente un 16 de julio, cuando un grupo de ex alumnos de la Universidad Inca Garcilaso de La Vega decide montar su propio equipo porque creían que la ciudad necesitaba una escuadra con un perfil diferente al del Cienciano y Deportivo Garcilaso, los otros equipos de la localidad.
Su irrupción en el fútbol peruano fue brutal, puesto que fue ascendiendo categorías arrollando rivales de una manera tan rápida y fugaz que ni al propio Real Garcilaso le había dado tiempo a formar una masa social de aficionados ni a su propio país a conocer a ese meteórico equipo cuya ambición no parecía tener límite.
En 2011 demostraron que el proyecto iniciado apenas dos años antes iba muy en serio, puesto que lograron ganar la Copa Perú, que les dio el ascenso a la Primera División. Dicho logro lo consiguieron aquel año con una espectacular marca de 211 goles a favor y 24 en contra. Cifras que les valieron para que se les apodara desde entonces como la ‘Máquina Celeste’.

En su primer año en la máxima categoría no defraudaron, ya que nunca llegaron a sufrir por lograr la permanencia. Todo lo contrario. Siguieron escribiendo páginas de gloria en su breve pero exitosa historia al clasificarse para los ‘playoffs’ por el título. Lo hicieron tras acabar como líderes de la Liguilla ‘B’ con 82 puntos tras 44 jornadas.
Sin embargo, su estrella no consiguió brillar tanto en la eliminatoria por el título, puesto que no pudieron completar la gesta de ganar la liga y se tuvieron que conformar con el subcampeonato. Ésto les dio el billete para disputar por primera vez en su historia la Copa Libertadores, el equivalente en Sudamérica a la Liga de Campeones en Europa. Pese a que nadie apostaba por ellos, los estudiantes del Real Garcilaso han continuado dando lecciones sobre el continente y ya están clasificados para cuartos de final. Ganar el torneo parece algo improbable, pero también lo era pensar que iba a jugar la Libertadores en 2013 cuando se fundó en 2009 y sigue paso a paso haciendo más grande su leyenda.
AS Mónaco, el nuevo rico que viene

En su regreso a la Ligue 1 el Mónaco quiere ser protagonista y reverdecer los viejos laureles del pasado, como el que le llevó en 2004 a ser subcampeón de la Liga de Campeones. Para ello será clave Dmitry Rybolovlev. El ruso se convirtió en el máximo accionista del club a finales de 2011 al comprar dos tercios de la entidad, la otra pertenece al Principado.
El Mónaco se encontraba entonces asumido en una auténtica pesadilla, pues era colista de la Ligue 2. Sin embargo, Rybolovlev, cuya fortuna personal según Forbes es de 6,5 billones de dólares, prometió que devolvería al club a Primera y que una vez que llegara ahí trataría de alcanzar la élite europea invirtiendo hasta 100 millones de euros en fichajes por temporada.
Con la primera parte de su promesa casi cumplida, el ascenso, ya han comenzado a salir innumerables rumores de jugadors para el equipo la próxima temporada. Los más ambiciosos son los de Radamel Falcao y José Mourinho. A priori, parecen objetivos muy complicados, pero por dinero desde luego que no será.

Ésto ha provocado que Francia se comience a temer, y mucho, al Mónaco de la próxima temporada. Tanto que la Federación de Fútbol Francesa (FFF) ha lanzado un órdago al conjunto monegasco: para la próxima temporada o pagan 200 millones de euros para jugar en la Ligue 1 o trasladan su sede a Francia.
La razón de ello es que, además de la fortuna de Rybolovlev, en la FFF temen que el Mónaco se beneficie de las condiciones fiscales del Principado, bastante más ventajosas que las galas, ya que sus jugadores pagarían muchísimos menos impuestos que cualquier otro futbolista de la Ligue 1. Algo que la FFF entiende que haría competir al Mónaco con ventaja respecto al resto.
De momento, el equipo del Principado ya ha recurrido la decisión de la FFF. Sea como fuere, el Mónaco dará que hablar los próximos meses.
La depresión del AEK

De todos es sabido que Grecia actualmente no pasa por su mejor momento. El AEK de Atenas, uno de los equipos más importantes del país, se ha dejado llevar por la profunda depresión helena y ha descendido por primera vez en toda su historia a la Segunda División.
Algo que vendría a ser, para que se entienda bien, como si en España bajara a la categoría de plata el Atlético de Madrid o el Valencia. Y es que en Grecia sólo los gigantes Olympiakos y Panathinaikos han conquistado más títulos que el AEK.
El descenso del ateniense, además, ha sido cruel, puesto que, aunque en Grecia ya no sorprenda a nadie, ha sido en los despachos y no en el terreno de juego. Las autoridades helenas sancionaron al AEK con la pérdida de su partido contra el Panthrakikos por 0-3 por la invasión que se produjo en el terreno de juego cuando éstos se adelantaron en el marcador.

Y es que los hinchas no se podían creer que tras 89 años su equipo fuera a jugar en Segunda. El club fue fundado en 1924 por refugiados griegos expulsados de Turquía durante la guerra greco-turca. Tal y como dice en su propia página web, la entidad “representa a los refugiados, la tierra perdida y el orgullo de los griegos de Asia Menor. Este orgullo y la historia queda representada por el águila de dos cabezas, mirando a Oriente y Occidente, y los colores amarillo y negro, todos ellos inspirados por el Imperio Bizantino”.
Sin embargo, el club lleva bastante tiempo sumido en una crisis tan profunda que su descenso tampoco ha sorprendido en exceso a los que siguen con asiduidad al equipo. Arrastra una deuda de 170 millones de euros, de hecho en los últimos años hasta no pudo competir en la Europa League por todo lo que debe.
La cuesta abajo sin frenos se inició en el año 2004. El AEK se salvó casi de milagro de la bancarrota y comenzó un auténtico destierro, ya que en 2003 se vio obligado a demoler el Nikos Goumas, el estadio en el que jugaba desde 1930, que sufrió grandes deterioros por culpa de un terremoto.

La idea inicial del club fue la de construir en su lugar otro estadio más moderno que incluiría hasta pista de baloncesto. Sin embargo, la economía del club lo impidió y últimamente jugaba sus partidos en el Olímpico de Atenas, un estadio más grande pero también más frío.
Lejana queda ya en el tiempo la década de los 90, cuando el AEK vivió la época más dorada de su historia cuando ganó tres ligas, dos Copas y jugó por primera vez la Liga de Campeones. Su último título fue la Copa de 2011 que ganaron de la mano del español Manolo Jiménez. Ahora les toca reinventarse.
El día que el Valencia tuvo fichado a Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo es en la actualidad junto a Leo Messi el mejor futbolista del mundo. Y es que nadie cuestiona la calidad del luso del Real Madrid. Hace algunas semanas comentamos en La Medialuna que el Liverpool rechazó en su día su contratación. Otro equipo que tuvo fichado al portugués fue el Valencia.
Los hechos ocurrieron en el año 2003. Paco Roig andaba como loco por volver a dirigir al club ‘ché’ y tenía previsto hacerse con las riendas de la entidad antes de junio de aquel mismo año. Para que los seguidores valencianistas vieran que sus intenciones eran hacer grande al Valencia y no sólo hacerse con el poder del club, Roig planificó un importante proyecto deportivo.
Éste incluía el fichaje de un joven portugués de 17 años que comenzaba a despuntar en el Sporting de Lisboa: Cristiano Ronaldo. Roig acordó con el conjunto verdiblanco y con Jorge Mendes, representante del futbolista, pagar cinco millones de euros por sus servicios. El trato incluía también la llegada a Mestalla de Ricardo Quaresma por cuatro millones más.

Ronaldo estaba encantado con la idea de ir a España y jugar en la Liga. Sin embargo, el acuerdo no era para siempre, tenía fecha de caducidad: el 30 de mayo. Para aquel entonces Roig tenía pensado haberse hecho ya con las riendas del Valencia. Pese a ello, las cosas no le fueron como a él le hubieran gustado y la irrupción de Bautista Soler, que igualó su oferta de compra de acciones, acabó con sus aspiraciones.
Aun así, Roig puso a disposición del Valencia el acuerdo al que había llegado para fichar a Cristiano. Sin embargo, dentro del club vieron excesivo pagar cinco millones de euros, cantidad que suena irrisoria en la actualidad visto el rendimiento del luso, por un chico que tenía 17 años. Por ello, llegó el mes de junio y expiró el acuerdo por el que había llegado Roig.
Después de que la secretaría técnica ‘ché’ analizara con detenimiento al portugués, llegaron a una conclusión: había que fichar a aquel joven. Por ello, retomaron durante el verano las negociaciones con el Sporting de Lisboa por el futbolista. Sin embargo, para entonces la fama del jugador subió y, por ende, también su precio. La última oferta del Valencia fue de seis millones de euros, más de lo que había acordado Roig, más el traspaso del delantero Diego Alonso. En medio de la operación irrumpió el Manchester United, que triplicó lo ofrecido por los ‘ché’ y se hizo con el jugador.
Aun así, en 2006 el Valencia volvió a tratar de fichar al jugador. Sin embargo, el intento por tratar de hacerse, de nuevo, con el internacional fue más una bomba de humo de la directiva de entonces para desviar la atención por su mala gestión que un intento real para contratarle.
