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Barbosa, “O goleiro maldito”

Aquellos que piensan que el fútbol no es más que un mero deporte o una simple distracción para tener a la sociedad contenta es que no conocen la historia de Moacir Barbosa. Un hombre que durante toda su vida fue condenado por la sociedad brasileña. Su pecado: haber encajado un gol.

El Mundial de 1950 disputado en Brasil tenía un claro favorito y ése no era otro que el conjunto anfitrión. Barbosa, Augusto, Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode, Friaça, Zizinho, Ademir, Jair y Chico conformaban un once que parecía predestinado a hacer historia y levantar la Copa del Mundo. El campeonato en aquellos años no se disputaba como en la actualidad y el título se disputaba entre el mejor de una liguilla de cuatro.

A Brasil, después de haber goleado a España e Inglaterra, le valía un empate en la última jornada contra Uruguay para proclamarse campeón, algo que parecía sencillo. 173.850 personas fueron a Maracaná a ver el decisivo partido contra los charrúas. El encuentro transcurría con empate a uno –resultado que le valía a Brasil- hasta que a falta de diez minutos para la conclusión llegó la tragedia.

Ghigia batió a Barbosa y estableció el 1-2 en el marcador, que a la postre no se movería y dio el título a Uruguay. La derrota sumió a Brasil en una decepción inexplicable que llevo, incluso, a cientos de personas a suicidarse. Lo único que aprendió la afición de esa derrota es que tenía un culpable: Barbosa, al que bautizaron como “O goleiro maldito”.

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A partir de entonces el meta, de los mejores que ha dado Brasil a lo largo de toda su historia, fue duramente criticado por la prensa y la sociedad comenzó a hacerle el peor desprecio que se le puede hacer a una persona: el vacío. Allá por donde fuera Barbosa era señalado con el dedo, no se paraba de hablar a sus espaldas y la gente tenía miedo de tener contacto con él para que no les gafara.

De hecho, durante el Mundial de 1994 se acercó al hotel en el que se concentraba la selección brasileña y fue expulsado por un  directivo de la Confederación de fútbol del país al enterarse de la noticia. “Llévense de aquí a este señor, trae mala suerte”, le dijeron a los guardias.

De hecho, antes de su muerte, Barbosa confesó que un día en la década de los ochenta comprando en un supermercado una señora se le quedó señalando mientras le decía a su hijo: “Mira ese fue el hombre que hizo llorar a todo un país”. Moacir no lograba entender el por qué de esos comentarios cuando había pasado tanto tiempo desde la final del 50 y llegó a pensar que vivía en una cárcel: “En Brasil la pena que la ley establece por matar a alguien es de 30 años. Están por cumplirse 50 de aquella final y yo sigo encarcelado: la gente todavía dice que soy el culpable. Si no hubiera aprendido a contenerme cada vez que la gente me reprochaba lo del gol, habría terminado en la cárcel o en el cementerio hace mucho tiempo”.

 barbosa

Finalmente, murió a los 73 años en abril de 2000 con la sensación de nunca haber recibido un perdón por parte de que aquellos que tanto le maltrataron con sus comentarios. Sus últimos días los pasó trabajando como empleado de mantenimiento en Maracaná, se encargaba del buen estado del césped. Con el paso de los años se decidió cambiar las porterías y Barbosa pidió aquella en la que le Ghigia le condenó para el resto de su vida.

Hay quien comenta que lo hizo para volver a jugar dicho partido en el cielo, atajar el balón que entonces no pudo y recuperar así una sonrisa a la fue condenado a renunciar por lágrimas hasta el fin de sus días.

  1. octubre 28, 2009 a las 20:39

    La gente es muy cruel cuando pasan cosas así. Una historia “parecida” le pasó a Pierre Wome jugando con Camerún ante Egipto, que se jugaban la clasificación a Alemania, nadie quiso lanzar el penalti en tiempo añadido y él dió al palo. Es una pena que haya gente así.

    Saludos!

  2. noviembre 2, 2009 a las 6:36

    Buff, desconocia totalmente de la historia, puede que sea culpable, pero señalando toda la vida desde lo que pasó, gente muy cruel y bueno, que descanse en paz.

    Lo de “Mira ese fue el hombre que hizo llorar a todo un país”, una frase muy fuerte y bastante atrevida O_O.

    Tu blog me está gustando cada vez más, grandes historias muy curiosas jeje.

    Saludos

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