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Esajas, el hombre que hizo posible lo imposible

Si nos acercáramos a cualquier campo del mundo y preguntáramos a cualquier hincha por Harvey Esajas a buen seguro que la mayoría de ellos ni tan siquiera sabrían quien es. Sin embargo, su historia merece, cuando menos, ser contada. Sobre todo en esta época del año en la que muchos renuevan sus ilusiones y recuperan la fe en los imposibles.

Esajas nació en 1974 en Rótterdam y sus padres eran procedentes de Surinam. Harvey comenzó su carrera en las categorías inferiores del Ajax de Ámsterdam, donde labró una magnífica amistad con Clarence Seedorf. Sin embargo, el destino no quería que el holandés formara parte de la sensacional generación de principios de los noventa que se proclamó campeona de Europa con el Ajax, en la que si estaba su amigo Clarence. Y es que Esajas fue traspasado en el verano del 93 al Feyenoord, eterno rival del equipo de Amsterdam.

 

En De Kuip las cosas no le fueron muy bien a Harvey, siempre mirado con lupa por proceder del Ajax y marcado por haber roto la mandíbula a un rival en amistoso de pretemporada. Así en tres temporadas únicamente jugó ocho partidos con el equipo rojiblanco. Por ello, en 1996, después de no haber disputado ningún encuentro en la 95/96, hizo las maletas rumbo al Groningen. Sin embargo, la diosa fortuna continuó siéndole esquiva y las siguientes dos temporadas también pasó sin pena ni gloria por el Cambur y el Dordrecht.

Así fue hasta que en 1999 fichó por el Real Madrid debido a su amistad con Seedorf y comenzó a jugar en las categorías inferiores del club. Pero la mala suerte se volvió a topar con él. Y es que en invierno de ese mismo año Seedorf dejó el Madrid y puso rumbo a Milán. Ello fue determinante para que Esajas no renovara su contrato con el club blanco.

Así en el verano del 2000 fichó por el Zamora y en 2001 hizo lo propio con el Móstoles. Sin embargo, en la localidad donde nació Iker Casillas se rompió el tendón de aquiles y decidió dejar de jugar al fútbol, cansado de ir dando tumbos y de no poder cumplir su sueño. Entonces comenzó a coleccionar trabajos de temporales de todo tipo: desde fregaplatos hasta empleado de circo. Su cuerpo se resintió de su nueva vida alejada de los terrenos de juego y engordó hasta alcanzar los 100 kilos.

 

Pese a ello, su vida cambió en 2002, cuando decidió ir a Milán a ver a su amigo Clarence Seedorf, que se había convertido en una superestrella. Seedorf le prometió que le conseguiría una nueva oportunidad en el mundo del fútbol y así logró que Esajas estuviera varias semanas a prueba en el Torino, primero, y en la Fiorentina después. Pero los dos equipos le rechazaron alegando que su lesión en el talón de aquiles no estaba bien curada y que su metabolismo era demasiado grande.

Todo parecía perdido, pero Seedorf se encargó de hacerle un último favor. El futbolista del Milan le colocó en el equipo primavera de los rossoneri, lo que en España conocemos como equipos filiales. La entidad milanista puso una condición: no le harían contrato hasta que Esajas volviera a parecer un futbolista. Esajas se lo tomó como un reto y trabajó como el que más hasta que perdió 15 kilos y el Milan le ofreció un año de contrato.

 

Era obvio que en uno de los equipos más grandes del mundo Harvey Esajas era la última opción que siempre manejaba Carlo Ancelotti a la hora de hacer las alineaciones. Sin embargo, Esajas era el más feliz del mundo cuando lograba entrar en una convocatoria. Así hasta que en un partido de Coppa contra el Palermo, cuando faltaban tres minutos para el final, Ancelotti decidió recompensar el duro trabajo realizado por Harvey y le dio entrada al campo por Ambrosini.

Únicamente fueron tres minutos pero Harvey los disfrutó como si hubieran sido 90 y comprobó que todo trabajo tiene su recompensa. En ese tiempo le dio tiempo a dar una asistencia al danés Jon Dahl Tomasson y a rematar alto un balón a la salida de un córner. “Esajas lleva trabajando un año con una dedicación absoluta y merece un premio: hay que felicitar al chico por su fuerza de voluntad”, señaló Ancelotti al finalizar el partido.

Es más, Ancelotti le continuó recompensando y decidió que viajara junto a todo el equipo a Atenas a la final de la Liga de Campeones que jugó el Milan contra el Liverpool. El partido resultó de infausto recuerdo para los milanistas, pero Esajas siempre podrá presumir de haber pasado en unos años de ser fregaplatos a formar parte de la plantilla que se proclamó subcampeona de Europa en 2005. Por ello, cuando Harvey cuenta su historia la define como “el increíble cuento del hombre que hizo posible lo imposible”.

  1. diciembre 23, 2009 a las 21:51

    Vaya, una historia muy bonita, lo pasó mal, pero finalmente ha cumplido su sueño aunque sean pocos pero lo merece.

    Buen artículo!

    Saludos

  2. diciembre 24, 2009 a las 23:34

    Te deseo un ¡Feliz Navidad!

    Saludos desde mallorketas

  3. junio 11, 2010 a las 2:01

    cuando queremos algo con todo nuestro corazon, es seguro que pasará, tarde o temprano,parteindo de la nada, con nada y de la nada habrá una forma

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