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John Thomson, El Príncipe

En una época en la que la Scotish Premier League cada vez está más devaluada, pocos son los alicientes que tiene para poder plantar cara a las grandes ligas de Europa. El Old Firm, el partido que enfrenta al Celtic contra el Rangers, o lo que es lo mismo católicos contra protestantes, es de los pocos encuentros con los que los escoceses pueden sacar pecho. Uno de los jugadores que ayudó a incrementar la leyenda de este tipo de partidos fue John Thomson, el príncipe de los porteros.

John nació el 28 de enero de 1909 en Kirkcaldy, en la localidad de Cardenden, muy cerca de Glasgow, en el seno de una familia protestante que sufría para subsistir. Por ello, Thomson con quince años tenía que bajar todos los días a los pozos de Fife para llevar un salario a casa. Sin embargo, su sueño, como el de tantos otros, era el de ganarse la vida con su pasión.

Así comenzó su carrera en el Bing Boys, un equipo amateur en el que comenzó a ganarse fama de buen portero, lo que le valió para fichar por el Wellesley Juniors. Durante su estancia en este club, el azar quiso que los ojeadores del Celtic, ávidos por fichar a un portero, se quedaran prendados con sus paradas cuando estaban ojeando a un portero del equipo que jugaba contra el Juniors.

Sin embargo, su sueño de fichar por un equipo grande estuvo muy cerca de venirse al traste porque el Celtic, equipo que enarbola en Glasgow la bandera del catolicismo, dudaba sobre la contratación de Thomson por su condición de protestante. Finalmente, después de que el portero jugara a modo de prueba varios partidos amistosos con los verdiblancos, los ojeadores despejaron sus dudas: había que ficharlo sí o sí.

Thomson devolvió la confianza depositada en él convirtiéndose en uno de los mejores porteros del Viejo Continente. De hecho, los aficionados del Celtic le bautizaron con el nombre de “El Príncipe de la Portería” y encabezaba siempre la lista de jugadores preferidos por la hinchada.

John, además de con sus grandes actuaciones, se ganó este cariño demostrando siempre una gran fidelidad al club. “En la vida hay cosas más importantes que el dinero. ¿Qué hay más importante que el dinero? Pues…por ejemplo, está el Celtic de Glasgow”, señaló el meta en 1931, después de haber rechazado una astronómica oferta del Arsenal inglés.

Sin embargo, el cinco de septiembre de ese mismo año llegó su día más trágico. En esa fecha se disputaba el Old Firm en el Ibrox Park. Miles de aficionados poblaban las gradas y toda Escocia se encontraba paralizada para observar el acontecimiento. Con cero a cero en el marcador, en el minuto 50 Sam English se plantó solo ante el portero.

Aunque, cuando éste se disponía a armar un disparo, Thomson salió de su portería como una gacela dispuesto a atajar el esférico. Cosa que consiguió pero a un precio demasiado caro: la rodilla de English impactó de manera brutal contra la cabeza del portero y este último quedó tendido de manera inconsciente sobre el terreno de juego mientras sangraba de manera abundante.

Inmediatamente, Davie Meiklehojn, capitán del Rangers que había estudiado medicina, solicitó la entrada en el terreno de juego de las asistencias, que sacaron John del terreno de juego. Su puesto lo ocupó el centrocampista Chic Geatons, que, de manera increíble, logró mantener la portería de Thomson a cero.

Sin embargo, el público y los propios jugadores estuvieron en esos momentos más pendientes de otro partido, el que se estaba disputando en el Victoria Hospital, en el que John se jugaba la vida.

Pero no hubo suerte y los médicos certificaron la muerte de Thomson a las 9:25 de la noche. La noticia provocó una gran conmoción en todo el país y cerca de 30000 personas acudieron al funeral de El Príncipe. En el epitafio de su tumba se podía leer lo siguiente: “They never die who live in the hearts they leave behind” (Jamás mueren aquéllos que perviven en los corazones de quienes dejan atrás).

Y esta leyenda se cumplió, pues a día de hoy en Celtic Park cuando a los locales les cuesta sacar adelante un partido cantan lo siguiente: “Así que vamos, Celtic de Glasgow levántate y juega el partido que un fantasma permanece entre tus postes y John Thomson es su nombre”. No vivió todo lo que hubiera querido, pero la leyenda de Thomson permanecerá viva para siempre.

  1. enero 13, 2010 a las 2:52

    Vaya, que forma mas triste de ver algo así. Muy triste, pero una historia muy curiosa. Tambien que curioso dudando si ficharle o no por su religión.

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    Gracias.

    Un saludo.

  2. Sofía Castillo
    enero 15, 2010 a las 22:35

    Hola¡

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    Sofía Castillo

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