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La maldición de Guttman

Corren buenos tiempos para el Benfica, el conjunto encarnado lidera la tabla en Portugal y los aficionados confían en volver a conquistar un título que no levantan desde 2005. Sin embargo, de momento, el club no puede decir lo mismo cuando se trata de sus andanzas por Europa. Desde que en la década de los 60 los lisboetas reinaran en el Viejo Continente no han vuelto a lamer las mieles del éxito fuera de sus fronteras. Y todo porque les persigue la maldición de Guttman.

Nos trasladamos a la década de los 50. El Benfica es uno de los clubs más importantes de Portugal, un símbolo para todos sus aficionados, al igual que lo es el águila de su escudo, que transmite libertad y majestuosidad. Pese a ello, el equipo que domina el país es el Sporting. Por ello, Joaquim Bogalho asume la presidencia de la entidad con un único objetivo: cambiar esta tendencia.

Tras construir un magnífico equipo Bogalho consigue su objetivo. Sin embargo, al máximo mandatario de la entidad le da vueltas por la cabeza un nuevo reto: hacer del Benfica el mejor equipo no ya de Portugal, sino de Europa. Para lograrlo contrata al técnico húngaro Bela Guttman, un auténtico trotamundos que anteriormente había pasado por éxito por otros países como Austria o Brasil.

Aconsejado por su amigo José Bauer, con el que coincidió en el Sao Paulo, decidió seguir a un joven mozambiqueño del que le habían hablado maravillas: Eusebio. La “pantera negra” sorprendió a Guttman, que no dudó en fichar al que a día de hoy está considerado como el mejor futbolista portugués de todos los tiempos. Con Eusebio sobre el campo y un esquema 4-2-4, Guttman convirtió al Benfica en un equipo temible. Tanto que los encarnados alcanzaron la final de la Copa de Europa del 61, que jugaron contra el Barcelona.

El Barça llegó a la cita de Berna como el gran favorito, no obstante los culés se habían cargado en el camino a la final al gran ogro del Viejo Continente: el Real Madrid. Sin embargo el Benfica dio la sorpresa y alzó su primera Copa de Europa tras derrotar por 3-2 a los azulgranas en un partido en el que estos últimos llegaron a estrellar cuatro disparos al poste.

Pese a ello, el Benfica demostró que su triunfo no fue casualidad, ya que al año siguiente se volvieron a plantar en la finalísima de la máxima competición continental. El partido no comenzó bien para los pupilos de Guttman, pues el Madrid logró poner un contundente 0-2 en el marcador. Pero aquel Benfica no bajó los brazos y logró dar la vuelta al electrónico al ganar el partido 5-3. 

En pleno éxtasis por las celebraciones de la segunda Copa de Europa consecutiva, a Guttman se le ocurrió pedir a Bogalho una cosa que el húngaro consideraba justa: un aumento de sueldo. Sin embargo, el presidente se lo denegó y la tirantez entre el técnico y el máximo mandatario llegó a tal punto que Bogalho decidió prescindir de Guttman. Consideraba que el equipo que tenía el Benfica tan bueno que cualquier técnico que estuviera en el banquillo de los lisboetas podría seguir sumando triunfos para el equipo.

Guttman, antes de marcharse, pronunció unas palabras que muchos se tomaron a risa: “En los próximos 100 años, el Benfica no volverá a ser campeón europeo”. Sin embargo, fueron pasando los años y lo que parecía una anécdota se convirtió en una maldición: cada vez que el Benfica llegaba a una final europea perdía. De hecho, el pánico en el club se convirtió en histeria y en 1990 una delegación portuguesa, encabezada por Eusebio, visitó la tumba de Guttman, en Viena, para hacerle una ofrenda floral y rezarle para que eliminara el maleficio de cara a la final de la Copa de Europa que les enfrentaban al Milan de Arrigo Sacchi en el Praterstadion de la capital austriaca.

Pero las súplicas no surtieron efecto y un gol de Rijkaard propició la derrota del Benfica. Este jueves el Benfica vuelve a jugar competición europea y tiene una nueva oportunidad para comenzar a terminar con la maldición de Guttman, si no a los aficionados encarnados les debe quedar el consuelo de que en 52 años se acabará el maleficio.

  1. febrero 18, 2010 a las 22:16

    Vaya…una historia muy curiosa la verdad jejeje. Al parecer la maldición ha surjido efecto y cuando se pasen los 100 años, volveremos a Benfica siendo campeón, o no? xDDD

    Saludos.

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