Archivo

Archive for marzo 2010

Bazurco, el cura de los botines benditos

marzo 29, 2010 6 comentarios

A lo largo de la historia, el fútbol ecuatoriano se ha llevado pocas alegrías a nivel internacional. Sin embargo, poco a poco sus equipos van adquiriendo más notoriedad en Sudamérica. Un ejemplo de ello fue el triunfo de la Liga de Quito en la Copa Libertadores de 2008. La primera vez que los ecuatorianos se dieron cuenta de que podían hacer grandes cosas fuera de sus fronteras fue en 1971, gracias a la Hazaña de la Plata. En ella, el cura español Juan Manuel Bazurco les enseñó el camino del éxito y, por ello, fue bautizado como “el cura de los botines de oro”.

Bazurco nació en San Sebastián y, pese a su labor de sacerdote, nunca dejó de lado una de sus grandes pasiones: el fútbol. De hecho, cuando en 1969 se marchó de misionero a Ecuador siguió matando el gusanillo del balompié jugando en un equipo local: el Club Deportivo San Camilo. Sus actuaciones en este pequeño conjunto fueron tan buenas que  Liga Deportiva Universitaria de Portoviejo, de la primera división ecuatoriana, se fijó en él y le hizo una propuesta para que se incorporara a su escuadra.

Después de convencer a diversas autoridades eclesiásticas fichó por el equipo de Portoviejo con una única condición: no dejar de lado sus responsabilidades con el sacerdocio. “Si en el púlpito es bueno, en el área es mejor”, señalaban los aficionados. De hecho, Bazurco siguió sorprendiendo en Portoviejo con sus habilidades con los pies y el Barcelona de Guayaquil, uno de los grandes de Ecuador, se fijó en él para reforzar su equipo campeón.

El fichar por el Barcelona implicaba el cambiar de ciudad, algo que estuvo a un paso de llevar al traste su contratación. Sin embargo, Bazurco, finalmente, aceptó la propuesta y recaló en el equipo amarillo. El cura nuevamente puso una condición: los días en los que tuviera catequesis no jugaría. El Barcelona armó un equipo importante para intentar algo que parecía imposible: hacer algo grande en la Copa Libertadores.

Sin embargo, el sueño comenzó a convertirse en una realidad conforme la competición fue avanzando y el Barcelona eliminando equipos. Pese a ello, el destino les guardaba un gran reto: intentar eliminar en semifinales a Estudiantes. Los argentinos parecían imbatibles, no en vano venían de ganar durante tres años consecutivos la Copa Libertadores. Por ello, en la ida de la eliminatoria, en Ecuador, se cumplió la lógica y los rojiblancos se impusieron 0-1.

Parecía algo imposible derrocar en su propia cancha a los tricampeones, pero Otto Vieira, técnico de Barcelona, se guardaba un as bajo la manga: Bazurco. El cura español apenas había contado para el entrenador durante toda la temporada, pero Vieira confiaba en el goleador español. Sin embargo, había una dificultad más: aquel día Bazurco tenía que dar catequesis y, en un principio, rechazó viajar a Argentina.

Aunque, finalmente, se le convenció y estuvo disponible para el partido que se iba a disputar el 29 de abril de 1971. Una decisión que, sin duda, marcó el partido. Y es que, en el minuto 57 del encuentro ocurrió el milagro: Spencer centró desde la izquierda al corazón del área, donde llegó Bazurco para batir a Gabriel Flores con un soberbio derechazo que dio el pase a la final a Barcelona. “Benditos sean los botines del padre Bazurko”, señaló Arístides Castro, comentarista de Radio Atalaya.

“Pasarán muchos años. El hombre llegará no sólo a la Luna sino también a otros planetas, pero los aficionados ecuatorianos se acordarán siempre de la noche en que Barcelona le ganó a Estudiantes”, indicaba un periódico ecuatoriano al día siguiente. Y es que, pese a que sólo se enfundó en ocho ocasiones la camiseta de Barcelona, el padre Bazurco pasó a la historia por hacer posible con sus “botines de oro” la hazaña de la plata.

Almendralejo y los sueños rotos

marzo 21, 2010 Deja un comentario

El fútbol, a lo largo de toda su historia, siempre nos ha mostrado su magia con equipos que pasaban de la noche a la mañana de jugar en categorías inferiores a codearse con los más grandes. Uno de estos ejemplos lo representa el CF Extremadura de Almendralejo, equipo modesto que probó hace una década las mieles de la Primera División y que ahora, endeudadísimo, lucha por mantenerse en regional preferente. 

El Extremadura fue fundado en 1924, aunque estuvo naufragando por las categorías más bajas del fútbol nacional hasta 1952, cuando subió a Tercera División. Su primer gran éxito llegó tres años más tarde, tras lograr ascender a Segunda. Sin embargo, el conjunto de Almendralejo descendió en el 61. Entonces se vivió una época de vacas flacas en la entidad, pues se pasó cerca de 30 años merodeando entre Tercera y Regional Prefente. 

Sin embargo, el equipo azulgrana volvió a asomar la cabeza en la categoría de plata en el 90. Su paso por la categoría de plata fue breve, pero en esta ocasión no se trató porque volviera a descender, sino porque el destino quiso hacer un guiño al Extremadura. Después de haber estado a un paso de perder la categoría en la campaña 94/95, Pedro Nieto, presidente del equipo, siguió confiando en Josu Ortuondo, técnico del Extremadura, para la temporada 95/96.

La apuesta no le pudo salir mejor. Y es que pese a contar con un presupuesto de 200 millones, el segundo más bajo de la división de plata, la escuadra extremeña realizó la machada de ascender a Primera tras derrotar en la promoción de ascenso al Albacete (1-0 y 0-1). La prensa se trasladó entonces a la pequeña localidad extremeña de Almendralejo, pues todos querían saber de aquel equipo milagro que había logrado poner en el mapa a una localidad de apenas 28000 habitantes. 

Sin embargo, el sueño de estar entre los más grandes únicamente duró un año, ya que el Extremadura pagó la novatada con una nefasta primera vuelta que le condenó para el resto del campeonato. Pese a este revés, nadie en el equipo bajó los brazos y, de la mano de Rafa Benítez, actual técnico del Liverpool, Almendralejo volvió a recuperar su lugar entre los grandes.

Pero el sueño nuevamente volvió a tornarse en pesadilla, ya que el descenso volvió a golpear a la sufrida afición del Francisco de la Era. Un empate en Riazor en la penúltima jornada de Liga posibilitó que los azulgranas dependieran de sí mismos para eludir los puestos promoción en la última jornada. Sin embargo, lo que parecía indicado a ser un día de fiesta se convirtió en un drama, pues el Extremadura se condenó al empatar a dos con el Villarreal de Palop y Albelda entre otros. 

Este resultado, unido a la polémica victoria del Alavés por 2-1 contra la Real Sociedad, en la que De Pedro llegó a pedir perdón cuando marcó para el conjunto Txuri-urdín, mandó a los de Benítez a la promoción. Allí se enfrentaron al Rayo Vallecano de Juande Ramos, que se impuso en los dos partidos (0-2 y 2-0). Ahí comenzó el principio del fin del club.

En la temporada 99/00, el Extremadura comenzó con paso firme en su objetivo de regresar a Primera, pero el destino fue cruel con él. A falta de cinco jornadas para el final, los del Francisco de la Era necesitaban dos victorias para certificar su regreso a la élite. Sin embargo, sólo fueron capaces de sumar un punto, y en la última jornada, y se quedaron sin ascenso pese a haber estado durante 28 jornadas ocupando las posiciones de privilegio. Dos años más tarde el Extremadura descendió a Segunda B.

En esta categoría no fue el coco que todos se esperaban y conforme pasaron los años fue cambiando sus objetivos: pasó de luchar por ascender a intentar evitar el descenso. Así hasta que el Pájara Playas de Jandía les mandó nuevamente a Tercera tras superarles en una eliminatoria por la permanencia en Segunda B en 2007. Pero ese no fue el único problema de la entidad ese verano, ya que Pedro Nieto, otrora héroe del equipo milagro, no pagó los 600000 euros que le debía el club a la AFE y sumó al descenso administrativo otro a regional preferente. 

Y ahí es donde se encuentra el CF Extremadura hoy, luchando día a día por no desparecer mientras su gran historia poco a poco está siendo enterrada en el olvido de la memoria. El club tiene una deuda de unos seis millones de euros y está en la cola de la regional preferente, vagando por el bulevar de los sueños rotos en el que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Tasmania Berlin, el peor equipo de la historia

marzo 8, 2010 1 comentario

A lo largo del tiempo, todos guardamos en nuestra retina las jugadas y partidos de algún equipo. Normalmente, siempre que lo hacemos suele ser porque ese conjunto obtiene triunfos y victorias importantes. Sin embargo, con el Tasmania Berlín es diferente. Es recordado por muchos sí, pero no por sus victorias. Sino porque, para muchos, está considerado como el peor equipo de la historia.

Fundado en 1900, y tras pasar por varias refundaciones, el momento de gloria del Tasmania llegó en 1965, cuando fue ascendido a la Bundesliga. El Hertha, gran rival del Tasmania, fue descendido por la vía administrativa tras haber cometido varias irregularidades en la contratación de futbolistas. Entonces su plaza la reclamaron Schalke 04 y Karlsruher, dos transatlánticos que perdieron su puesto en la máxima categoría por la vía deportiva.

A todo esto, además, había que añadir que las autoridades políticas estaban presionando para que se ascendiera en los despachos a algún equipo de Berlín porque, en plena Guerra Fría, Alemania no se podía permitir no tener entre los mejores a un equipo de la capital dividida. Finalmente, la Federación Alemana optó por ampliar los números de la competición de 16 a 18. Con esta medida, tanto Schalke 04 como Karlsruher recuperaron su puesto en la máxima categoría sin que Bayern de Munich y Borussia M’Gladbach, equipos que ascendieron, les quitaran su plaza en la máxima categoría.

Tras esto, sólo quedaba una incógnita ¿qué equipo ocuparía la plaza del Hertha? La Federación, haciendo caso al Gobierno, optó por ofrecer esta vacante a algún equipo de Berlín. El Tennis Borussia Berlín, primero, y el Spandauer FC, después, rechazaron la propuesta de jugar con los grandes. Así a la tercera fue la vencida para los miembros de la Federación, ya que el Tasmania Berlín si que aceptó tan generosa oferta.

Dentro del club berlinés sabían que no tenían equipo para luchar con los mejores, pero ante las dificultades decidió enarbolar la bandera de la ilusión. Así, apoyados por más de 80000 fans, derrotaron en su debut de la Bundesliga al Karlsruher por 2-0 contra todo pronóstico. Sin embargo, lo que entonces pareció encaminado hacia un cuento de hadas se convirtió en una pesadilla.

Y es que en aquella temporada 65/66 el Tasmania batió varios récords negativos: mayor número de derrotas en una campaña (28 de 34) y en casa (12 de 17), único equipo de la Bundesliga que nunca ganó fuera, menor número de goles marcados (15) y encajados (108) en una temporada, mayor derrota en casa (0-9 ante el Meidericher), menor número de goles del máximo goleador (Usbeck, cuatro) o menor asistencia a un campo (827 espectadores contra el Borussia M’Gladbach). A estas cifras hay que añadir algunas más que el Tasmania, por lo menos no lidera en solitario como el de menor número de victorias en una temporada (2) o mayor número de derrotas consecutivas en casa (8) y en total (10).

Como era de suponer, la aventura del Tasmania en la Bundesliga acabó en descenso. El club nunca se repuso al golpe y ahora, tras ser refundado después de haber entrado en quiebra en 1973 como el Tasmania Gropiusstadt, juega en la quinta división (Verbandsliga) con la idea de que, aunque triste, son historia viva dentro del fútbol.

Pistone, el sustituto de Roberto Carlos

marzo 2, 2010 2 comentarios

Ahora llevan una racha positiva, con cuatro scudetti ganados de manera consecutiva, pero hasta hace poco decir Inter no era sinónimo de equipo campeón, sino de pifias y grandes fracasos. Uno de los casos que demuestran esto fue la permisividad de los milaneses ante la marcha de Roberto Carlos, pensando que habían hecho un buen negocio con su venta porque contaban en el lateral izquierdo con Alessandro Pistone.                                                                              

Corría el verano del 95 y Massimo Moratti, que hacía poco acababa de acceder a la presidencia del Inter con la ilusión de recuperar el Grande Inter de los 60, había optado por mantener en el banquillo a Ottavio Bianchi, pese a que la afición no estaba para nada de acuerdo con esta decisión. Y es que el técnico completó una paupérrima campaña 94/95 en la que consiguió clasificar a los neroazzurri para la UEFA en la última jornada de liga.

Aun así, Moratti confiaba en Bianchi porque había logrado anteriormente con el Nápoles un Scudetto, una Coppa y una UEFA. Para devolver la gloria al Inter, ese verano llegaron a Milán muchos jugadores, dos de ellos laterales: Javier Zanetti y Roberto Carlos. El argentino llegó a Italia como una apuesta personal de la secretaria técnica, pues hasta entonces era un auténtico desconocido en Europa. Roberto Carlos, por su parte, llegaba avalado por su buen hacer en el Palmeiras y tras haber destacado con Brasil en la Copa América.

Sin embargo, los resultados no acompañaron al Inter en las primeras jornadas y Bianchi fue cesado. Su sustituto de manera provisional fue el español Luis Suárez, que en el breve tiempo que estuvo en el banquillo vivió la eliminación del conjunto italiano a manos del modesto Lugano a las primeras de cambio en la UEFA. Sonaron entonces varios nombres, tres británicos y uno portugués: Alex Ferguson, Terry Venables, Roy Hudgson y Artur Jorge.

Finalmente, sobre todo porque fichar a Ferguson y Venables resultaba imposible, Moratti optó por contratar a Hodgson, que había dirigido con buenos resultados a la selección de Suiza. Una vez ya en San Siro, Hodgson tomó varias medidas para cambiar el rumbo del equipo. Una de ellas fue la de adelantar la posición de Roberto Carlos y convertirle en centrocampista izquierdo porque el inglés le veía demasiado ofensivo para el lateral.

Pese a que Roberto Carlos insistió en que su posición natural era la de lateral y que igual que se incorporaba al ataque también cumplía con sus funciones en defensa, Roy lo sentenció. Planificando la temporada 96/97 con Moratti, Hudgson le vino a decir algo muy parecido a la siguiente conversación al máximo dirigente neroazzurro:

R.H.-Presidente, trate de colocar este verano en el mercado a Roberto Carlos, no sirve para este equipo.

M.M-¿Estás seguro Roy? Algunos intermediarios me han dicho que Fabio Capello le quiere para el proyecto que tiene el próximo año es España y si le quiere será por algo. Además, es internacional con Brasil.

R.H.- Hazme caso Massimo, este jugador no sirve para jugar en Italia, no sabe defender, sólo ataca. Fichemos al lateral izquierdo del Vicenza, Pistone, que si que sabe defender y nos dará buenos resultados 

Ese mismo verano, Moratti hizo caso a su técnico: vendió al lateral brasileño al Real Madrid por 600 millones de pesetas y fichó a Alessandro Pistone del Vicenza para ese puesto. El resultado no pudo ser peor para los italianos. A la siguiente temporada, Hodgson fue despedido al acabar la campaña 96/97 y Pistone también enfiló la puerta de salida del club tras haber pasado de sin pena ni gloria.  ¿Roberto Carlos? Su rendimiento en el Real Madrid provocó que Moratti se tirara de los pelos por haber hecho caso a Hodgson y haber apostado por Pistone.