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Las noches mágicas de Guardiola

La semana pasada el Inter de Milán derrotó al Barça en el Giusseppe Meazza y puso a Pep Guardiola en su mayor compromiso desde que dirige al Barcelona: remontar una eliminatoria. El técnico de Santpedor lo ha conseguido todo desde que es técnico del equipo azulgrana. Sin embargo, a Guardiola aún no ha le falta algo para poner el broche de oro a su trayectoria en el banquillo azulgrana: una noche mágica en el Camp Nou. Algo que Pep si logró como jugador. 

La primera vez fue en septiembre de 1993, en la eliminatoria previa a la liguilla final de la Liga de Campeones al Barça le tocó el Dynamo de Kiev, un rival que en un principio parecía asequible. Sin embargo, en la ida todo se puso cuesta arriba para los azulgranas: perdieron 3-1 y su futuro en Europa se tornó negro. Pese a ello, desde que el árbitro pitara el final los jugadores sólo tenían una cosa en la cabeza: la remontada en el Camp Nou. Aunque los precedentes no eran muy halagüeños, ya que el Barcelona nunca había remontado una eliminatoria en la que en la ida había caído por 3-1.

Llegó el partido de vuelta y el inicio del Barça fue demoledor: Romario estrelló un disparo en el poste en el primer minuto de juego, un presagio del aluvión de ocasiones que estaba por venirle al Dynamo. Así a nadie extrañó que los culés en 17minutos mágicos pusieran el 2-0 que en esos instantes les daba el pase. Aun así, Rebrov volvió a ponerle un poco de picante a la eliminatoria al establecer el 2-1 en el 27. Este tanto o hizo que los catalanes bajaran los brazos, sino más bien todo lo contrario, ya que en una segunda parte antológica los hombres de Cruyff marcaron dos goles más y dejaron a su rival en la cuneta en un partido en el que la afición siempre creyó en la remontada. 

La situación volvió a repetirse siete años más tarde, en el 2000, en los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Chelsea. En Stamford Bridge, en una primera parte desastrosa, el Barça encajó tres goles que le complicaron mucho su futuro en Europa. Sin embargo, en la segunda mitad Luis Figo anotó el gol de la esperanza culé: 3-1. Para la vuelta, tanto Pep como sus compañeros volvieron a invocar al espíritu del Camp Nou para remontar la eliminatoria, como ya sucedió en el 93 contra el Dymano de Kiev. 

Sin embargo, el Barcelona de Van Gaal llegó al partido en la peor situación posible: sumaba cuatro derrotas consecutivas, la última un humillante 3-0 en el Carlos Tartiere contra el Oviedo. Pese a ello, fue comenzar el partido en el Camp Nou y el Barça, espoleado por cerca de 100.000 almas, en 45 minutos ya tenía todo el trabajo hecho con un 2-0. Aunque, en la segunda mitad, Flo se aprovechó de un mal pase de Hesp y trajo de nuevo los fantasmas de la eliminación al establecer el 2-1. Sin embargo, el Camp Nou estalló de júbilo cuando Dani, a siete minutos del final, empató la eliminatoria al establecer el 3-1. Con el partido agonizando, Rivaldo falló un penalti y llevó el partido a la prórroga. Ése fue el último fallo del Barcelona en la eliminatoria, pues en la prórroga los hombres dirigidos por Van Gaal no tuvieron compasión de su rival y acabaron accediendo a semifinales tras lograr un contundente 5-1. Por ello, Guardiola ya sabe para el martes que remontar al Inter en el Camp Nou es difícil, pero no un imposible.

  1. milagros
    febrero 20, 2013 a las 18:18

    q4

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