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Franco Gemma, la mano maldita del fútbol español

El nombre de Franco Gemma, probablemente, a más de uno no le dirá nada. Sin embargo, es alguien que está ligado a la historia de España en los mundiales, y a la más negra concretamente. Y es que a este italiano hay quien lo bautizó como “la mano maldita del fútbol español”, puesto que, pese a que no quepa duda de que España y mala suerte son sinónimos cuando se habla de mundiales, representa perfectamente al malfario que ha acompañado a la historia a lo largo de todos los tiempos en la máxima competición de selecciones. 

Nos situamos en 1954, España se jugaba su pase al Mundial de dicho año en una eliminatoria contra Turquía, que no era un equipo muy sólido. La euforia había invadido a la selección, ya que la Roja había completado su mejor actuación en un Mundial en 1950 -4º puesto- y se soñaba con hacer algo grande en Suiza 1954. Además, el equipo, además de contar una magnífica generación de jugadores, contaba con el apoyo pleno del Gobierno, que pensaba que los éxitos del fútbol era una manera de vender al mundo el franquismo como algo bueno. 

En la ida, disputada en el Santiago Bernabéu, todo fue sobre rueda: España goleó sin problemas a Turquía por 4-1. En la vuelta, sin embargo, los otomanos derrotaron a los españoles por 1-0 y ambos equipos tuvieron que disputar un partido de desempate, ya que en aquella época no existía el valor global obtenido en una eliminatoria, sino las victorias, y la fórmula de los penaltis tampoco se había inventado. 

Así las cosas el partido de desempate se decidió que se jugara en terreno neutral y el lugar elegido fue Roma, donde las ilusiones de España quedaron de manera definitiva. Uno de los jugadores que más destacaba en aquella selección era Ladislao Kubala, el futbolista del Barcelona era un prodigio y estaba considerado como uno de los mejores del mundo. Sin embargo, poco antes de que la Roja decidiera partir al campo a jugar el partido, los integrantes de la Federación Española recibieron la siguiente nota: “Attention equipe espagnole situation jouer Kubala” (Atención equipo español situación jugador Kubala). 

La FIFA lo que quería dar a entender era que Kubala estaba siendo investigado par ver si era lícito que jugara con España. Hay que recordar que Kubala era húngaro y la FIFA dictaminaba que para que un jugador pudiera defender los colores de un país en el que no había nacido debía de haber pasado un mínimo de tres años en dicho lugar. Kubala, en un principio, cumplía con dicha obligación, ya que había aterrizado en España en 1950. Aunque no todo era tan fácil ya que los papeles se los hizo en 1951. Ante la duda, y el temor de que una posible alineación de Kubala supusiera la descalificación de España, los miembros de la Federación decidieron que el delantero no jugara el choque decisivo.

El partido quedó, finalmente, 2-2 y, como estaba instaurado el método de los penaltis para desempatar, se decidió que en una bolsa se metieran dos papeletas y que fuera un niño con los ojos vendados el que escogiera la papeleta del que iba a dictaminar al ganador. Los turcos pusieron en la papeleta su nombre en italiano (Turchie), pensando que al estar en el país transalpino esto les daría suerte. España se limitó a poner una X. El encargado de sacar el papel de la bolsa fue Franco Gemma que, para gozo de los turcos y desencanto de los españoles, sacó la papeleta de Turquía.

 “Si es que de alguien que se llama Franco sólo se puede esperar cosas malas”, señalaron algunos de los opositores al régimen de Franco en tono de mofa. Para más inri, años más tarde los dirigentes de la FIFA aseguraron que ninguno de ellos había enviado ese mensaje y todavía no se ha descubierto quien escribió el telegrama y con qué motivo lo hizo, aunque muchas de las acusaciones apuntan al dirigente italiano Ottorino Barassi. Otra de las leyendas negras dice que el origen de ese telegrama fue debido a que la selección húngara, una de las más fuertes de la época, amenazó a la FIFA con no jugar la competición si Kubala defendía los colores de España. Ante lo cual el organismo tuvo que idearse un apaño para no dejar fuera a los magiares.

Edición del jueves 18 de marzo de 1954 - Página 1

  1. junio 19, 2010 a las 5:44

    No puedo creer lo que estaba leyendo esta curiosa historia. No sabia que en esta epoca no existia el valor global de los dos partidos tampoco de añador las papeletas y coger el papel que dictamina el pase.

    Muy buena historia sin duda!

    Saludos.

  1. octubre 3, 2011 a las 15:45

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