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PSV, la masía holandesa de Can Barça

Nadie lo niega. La escuela holandesa del fútbol total ha calado hondo en el adn del Barça desde que Johan Cruyff hiciera las maletas rumbo al Camp Nou. Sin embargo el reciente fichaje de Afellay por el Barcelona ha vuelto a poner de manifiesto que, al contrario de lo que opinan muchos, cuando los culés miran a los Países Bajos lo hacen rumbo a Eindhoven y no a Amsterdam.

Y es que con la contratación del talentoso interior son ya siete los jugadores que han llegado a Can Barça procedentes del PSV Eindhoven. Además, la mayoría de ellos resultaron un acierto, puesto que lograron escribir alguna de las mejores páginas de la historia del club. El primero que hizo el viaje desde la “Phillips” rumbo a la Ciudad Condal fue Ronald Koeman. El defensa llegó en el 88, tras haber sido uno de los líderes del PSV que se proclamó campeón de Europa de la mano de Guss Hiddink. El nombre del tulipán está grabado con mayúsculas en la historia del club después de que justificara con un tremendo zapatazo en Wembley los astronómicos, en aquella época, mil millones de pesetas de su fichaje.

 

Ya en la década de los 90, la samba aterrizó en el Camp Nou con Romario y Ronaldo, aunque cada uno lo hizo en diferentes temporadas. Ambos dejaron el frío de Holanda para convertirse en los jugadores más temidos del campeonato español. “O baixinho” deleitó una y otra vez con su fútbol de dibujos animados, como lo definió Jorge Valdano. En tanto, Ronnie hizo goles imposibles, como el que anotó en San Lázaro y por el que aún hoy en el cielo Sir Bobby Robson se sigue llevando las manos a la cabeza al recordarlo.

En 1998, con Van Gaal en el banquillo, llegaron Zenden y Philip Cocu. Bolo llegó como una estrella en ciernes. Un diamante por pulir. Sin embargo su rendimiento no fue el esperado y pasó sin pena ni gloria por el conjunto catalán. La trayectoria de Cocu fue totalmente diferente. Cuando se enfundaba la zamarra blaugrana parecía que no hacía gran cosa, pero en cuanto desaparecía del once era el futbolista al que todos echaban de menos. Así, con mucho trabajo y esfuerzo, logró convertirse en el extranjero que más veces se ha enfundado la camiseta azulgrana.

El último futbolista de esta saga es Mark Van bommel. El mediocentro apenas estuvo una temporada en Barcelona y podría decirse que dio a la entidad un mayor rendimiento económico que deportivo, pues llegó a coste cero y fue traspasado por una cantidad cercana a los seis millones de euros al Bayern de Munich. Ahora es el turno de Afellay, ya sabe que hicieron sus antecesores, ahora le toca a él escribir su historia

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