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Johnstone, el hombre que hizo sombra a Di Stéfano

El 13 de marzo es para muchos una fecha sin más. Sin embargo, en Glasgow, en la parte católica, no es un día más del calendario. Es un momento de veneración y nostalgia al jugador que más ha hecho vibrar a la caliente afición del Celtic: Jimmy Johnstone. El legendario extremo falleció el 13 de marzo de 2006, pero su recuerdo aún perdura.

Johnstone nació en Viewpark, en el Condado de Lanark, y de pequeño los médicos le advirtieron de que tenía un problema de crecimiento y que nunca lograría pasar del metro sesenta. Sin embargo, Jimmy no se vino abajo. Todo lo contrario. Hizo de lo que muchos consideraban una debilidad, ser bajito, su mayor fortaleza. Así se dio cuenta de que debido a su estatura había desarrollado una habilidades que otros no tenían para la velocidad. Por ello, decidió entrenarlas con un balón cosido al pie para lograr su sueño: ser un futbolista distinto en un país en el que predominaban los jugadores altos de gran físico.

Sus amigos comenzaron a apodarle “Jinky” debido a la rapidez con que se movía y sus cualidades no pasaron por alto para el Celtic, que decidió incorporarle a sus filas. Aunque los inicios en el conjunto verdiblanco no fueron muy buenos. Con 18 años había debutado con el primer equipo, pero no logró consolidarse y pasó a jugar con los reservas. Así fue hasta que con 21 años dejó prendado de su calidad en un amistoso entre los reservas del propio Celtic y los del Hibernain a Jock Stein, entrenador de los de Celtic Park en aquellos momentos.

En el descanso, Stein irrumpió en el vestuario para echar una gran bronca. En medio de ésta, Johnston sintió que no aguantaba más los retortijones que le molían la tripa y fue directo al baño a desahogarse. Lo que iba a suceder entonces nadie se lo iba a imaginar. “Para mi sorpresa, Jock me siguió hasta el lavabo y, una vez allí, mientras yo hacía mis cosas, me espetó: ‘¿Se puede saber qué hace usted con los reservas? A partir de mañana haga sus necesidades en el cuarto de baño del primer equipo y demuéstreme qué otras cosas sabe hacer”, señaló Jinky poco antes de morir en una entrevista a El País.

Stein estaba convencido de que con un buen entrenamiento aquel jugador, que se zambullía con gran rapidez lo mismo de su entrenador para ir al baño como de un rival sobre el terreno de juego, podía llevar al Celtic a cotas nunca imaginadas. No se equivocó el entrenador, pues bajo su batuta y la magia de Jimmy los católicos alcanzaron la final de la Copa de Europa y tenían en sus manos el ser el primer equipo británico en levantar la orejona.

Aquel 25 de mayo de 1967 su rival en Lisboa fue el “Grande Inter” de Helenio Herrera. Nada más saltar al campo, Jimmy sintió por primera vez en su vida un complejo de inferioridad: “Los miraba y allí estaban todos. Domenghini, Facchetti, Sarti, Corso…Me parecía que medían dos metros, tenían la piel bronceada, un cabello perfecto y bien cortado, olían a rosas e incluso tenían una sonrisa de anuncio. Tuve la impresión de que parecían más actores de cine que futbolistas, y luego observé cómo nos miraban a nosotros. Supongo que cuando me vieron a mí, pensaron que era una pulga o una atracción del circo, no sé, creo que pensaron que nosotros éramos gente del circo”.

Así no extrañó que los italianos se adelantaran en la primera mitad gracias a un gol de Sandro Mazzola. En el descanso, Stein, tras animar a sus futbolistas para la segunda mitad, se quedó un segundo a solas con Johnstone. Jock sabía que gran parte de sus posibilidades para ganar el título pasaban por lo que hiciera Jimmy. Por ello, el entrenador, al que le caracterizaba su fuerte carácter y sus gritos, se acerco a Jinky de manera sigilosa y le dijo con una voz sosegada: “Si juegas con el corazón, nadie olvidará a este equipo. Sólo juega”.

Sus palabras calaron hondo, pues pese a que no marcó, el extremo fue uno de los protagonistas de una segunda mitad en la que el Celtic remontó el resultado para acabar imponiéndose por 2-1. Por ello, Stein al finalizar el choque se volvió a dirigir al Jimmy y le dijo muy orgulloso: “Has sido un héroe ahí fuera hijo, has ganado una guerra”. La victoria hizo que a aquel equipo se le apodara como “los leones de Lisboa” y se convirtieron en la escuadra de moda del Viejo Continente.

Tanto que el Real Madrid les invitó para que el 7 de junio participaran en el partido de despedida de uno de los mayores, sino el mayor, mito de los blancos: Alfredo di Stéfano. Sin embargo, en aquel partido el protagonista no fue la “Saeta”, sino aquel extremo pelirrojo del Celtic desconocido en España  que enloqueció a la parroquia blanca con sus jugadas. Tal fue la cosa que al finalizar el partido el público obligó a Jinky a salir al medio del campo a saludar. “Fue increíble. La gente gritaba ‘olé, olé, olé’ y, al finalizar, Di Stéfano, Puskas, Gento y Santamaría preguntaban boquiabiertos acerca de ese tal Johnstone”, relató Bobby Murdoch,  un compañero de Jimmy, cuando le preguntaron sobre el ambiente de aquella noche.

La ELA acabó con la vida del futbolista en 2006. Sin embargo, en Celtic Park los hinchas de vez en cuando aún tararean una popular canción de Simple Minds que dice lo siguiente: “I heard a whistle coming from the dark. I saw Jimmy Johnstone setting the night on fire”(“Escuché un silbido que venía de la oscuridad.Vi a Jimmy Johnstone incendiando la noche”). Y es que su recuerdo aún perdura porque fue imborrable.

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