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El origen del penalty

Capaz de convertir en héroe a un desconocido como de dejar marcado para siempre a cualquier futbolista, hoy nos hemos acostumbrado a que cuando se produce una falta dentro del área del portero se sancione la jugada con un penalty. Sin embargo, no siempre fue así. Hubo un tiempo en que las patadas de los defensores no eran castigadas con un lanzamiento desde los once metros. 

La clave para que se cambiaran las reglas estuvo en un partido de cuartos de final de la FA CUP disputado entre el Stoke y el Notts County a finales del siglo XIX. Al filo de la conclusión el Notts se imponía por la mínima (0-1), entonces un medio del Stoke cogió el balón y, tras deshacerse de tres adversarios, se sacó un lanzamiento que se estrelló en el larguero. Por suerte para él, el rechazo le vino a parar a sus pies, concretamente al izquierdo, con el que peor disparaba. Sin embargo, realizó un tiro al que le fue imposible llegar al portero. Aunque, cuando se disponía a celebrar el tanto, vio como de la nada apareció volando con las manos estiradas un defensa del Notts que logró que el esférico no traspasara la línea de gol.

Los jugadores del Stoke estaban indignados y el árbitro decidió aplicar el reglamento. Es decir, pitó un libre directo. Como era de esperar, el Notts plantó una muralla delante de su portería y todos sus jugadores cubrieron la portería a lo ancho. El Stoke no marcó y el partido acabó con el 0-1. Los rojiblancos sentían que les habían robado y, por ello, pidieron que se les indemnizara con 1000 libras por haberles negado un gol de una manera tan antideportiva. Después de darle muchas vueltas, la FA decidió crear un área del portero de 16,50 metros y que todas las faltas que sucedieran allí se sancionarían con un lanzamiento desde los once metros. 

La decisión trajo polémica, ya que muchos pensaban que poner al delantero sólo ante el portero era ensuciar el juego. De hecho, durante muchos años los metas del Corinthians, por citar solo un ejemplo, se dejaban marcar siempre el penalty en señal de protesta. El primer futbolista que logró anotar una pena máxima fue John Heath, del Wolverhampton Wanderers, en un partido contra el Accrington el 14 de septiembre de 1891. Otras voces apuntan al portero norirlandés William McCrum como el inventor del lanzamiento desde los once metros. Sin embargo, resulta poco creíble que la idea de un fusilamiento al portero, en el que en la mayoría de los casos le suelen marcar gol, venga de la cabeza del que suele ser el gran perjudicado por esta acción: el guardameta.

John Terry John Terry of Chelsea misses a penalty during the UEFA Champions League Final match between Manchester United and Chelsea at the Luzhniki Stadium on May 21, 2008 in Moscow, Russia.

La tanda de penalties 

Aun así, el origen de los penalties no va asociado al de las tandas de desempate. La idea viene de un periodista español llamado Rafael Ballester. Ballester solía cubrir para el Diario de Cádiz el trofeo Ramón de Carranza, uno de los torneos amistosos más importantes del verano basado en el formato de que se jugaban las semifinales el sábado y la final el domingo.

Sin embargo, en ocasiones, la jornada del sábado era maratoniana porque los equipos que habían empatado en los 90 minutos reglamentarios y tenían que jugar tiempo extra llegaban al domingo muy fatigados. Por ello, en 1962 Ballester propuso deshacer el empate con una tanda de penalties. Los organizadores dieron el visto bueno a la idea y el 2 de septiembre de aquel año Zaragoza y Barcelona disputaron en la final del Carranza la primera muerte súbita de la historia. 

Aunque no lo hicieron como ahora. Primero los maños lanzaron sus cinco penalties y luego los catalanes dispararon otros tantos. Empataron a tres y los dos equipos decidieron lanzar otros cinco. Ahí ya se llevó la victoria el Barça. La idea gustó mucho y se comenzó a exportar. Tanto que el uno de agosto de 1971 la UEFA decidió que los partidos de las competiciones europeas en los que persistiera el empate después de haberse jugado una prórroga se debían solucionar mediante la tanda de penalties. La FIFA los introdujo en 1982 en los Mundiales. Una decisión por la que muchos aún siguen temblando las piernas cuando escuchan el pitido del árbitro.

  1. marzo 22, 2011 a las 2:41

    Interesantísima historia. No la conocía y a partir de ahora al ver un penalty, me acordaré de ella.

  2. Rafael Ballester (hijo)
    junio 18, 2012 a las 20:01

    Simplemente corregirte un par de cosas, ya que ni era periodista, ni de nombre Salvador, de nombre Rafael Ballester Sierra.

    Por ahondar más en la historia, el Trofeo Carranza por aquella época no tenía reglas escritas, fue Rafael la persona encargada de redactar las “reglas escritas”, que al llegar a ¿qué pasaba si en la prorroga seguía el empate? se le ocurrió frente al lanzamiento de moneda, este sistema de lanzamientos de penalties, que al día de hoy perdura.

    Con la particularidad de que precisamente aquel año se dio el empate entre el FC Barcelona y el Zaragoza.

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