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1984, cuando Boca Juniors estuvo a un paso de desaparecer

Cuando se habla de Boca Juniors se habla de un equipo campeón, como uno de los más grandes de todos los tiempos. Sin embargo, hubo un tiempo en el que su historia, y su gloria, corrió el peligro de desaparecer. Fue en 1984, el año que todos los xeneizes desean no volver a vivir.

Aquel año todo lo que podía salir mal para el club argentino no es que saliera así, es que salió peor. Para empezar, Boca tuvo que jugar muchos partidos como local fuera de La Bombonera debido a que ésta corría riesgo de derrumbamiento.

Debido a la situación económica por la que pasaba la entidad, hasta arriba de deudas, aquel año el club bonaerense llegó a tener tres presidentes: Domingo Agustín Corigliano, Cándido José Vidales (interino) y Horacio Carlos Blanco (interino). A todos ellos hay que sumar el interventor de la Justicia, Federico Polak, que estuvo al frente del equipo debido a que llegó a entrar en concurso de acreedores.

Esta inestabilidad se trasladó al terreno deportivo, ya que Boca Juniors estuvo muy cerca de descender debido a que los futbolistas de aquella plantilla realizaron varias huelgas durante todo el año porque no se les pagaba y bastantes partidos se tuvieron que jugar con juveniles que provenían de la Cuarta División.
A ello hay que añadir uno de los episodios más humillantes del club: el día que no tenía camiseta para jugar. Boca jugaba ante Atlante en La Bombonera y, como los dos conjuntos lucían camisetas bastante parecidas, el árbitro decidió que fueran los locales los que jugaran con su camiseta suplente.
Sin embargo, no disponían de tal. Por ello, tuvieron que jugar con unas camisetas blancas de entrenamiento que tenían y pintarles a mano los dorsales. El bochorno fue aún mayor cuando, conforme fue avanzando el partido, los números de las camisetas se emborronaron y no se podía intuir ningún dorsal. Además, se perdió aquel partido.

No fue su peor derrota, ya que en una gira que realizó por Europa el Barcelona le endosó un humillante 9-1 en un trofeo Joan Gamper. Todo parecía encaminado a que a la quiebra del club. Así fue hasta que, en enero de 1985, Antonio Alegre se hizo con el equipo. El dirigente se encontró con que la entidad tenía 153 causas pendientes con la justicia y una gran deuda. Para ello hipotecó sus bienes y dio dinero de su bolsillo al club.

Durante su mandato Boca no obtuvo muchos éxitos deportivos, pero probablemente logró el título más importante de su historia: el de poder seguir vivo.

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