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La depresión del AEK

De todos es sabido que Grecia actualmente no pasa por su mejor momento. El AEK de Atenas, uno de los equipos más importantes del país, se ha dejado llevar por la profunda depresión helena y ha descendido por primera vez en toda su historia a la Segunda División.

Algo que vendría a ser, para que se entienda bien, como si en España bajara a la categoría de plata el Atlético de Madrid o el Valencia. Y es que en Grecia sólo los gigantes Olympiakos y Panathinaikos han conquistado más títulos que el AEK.

El descenso del ateniense, además, ha sido cruel, puesto que, aunque en Grecia ya no sorprenda a nadie, ha sido en los despachos y no en el terreno de juego. Las autoridades helenas sancionaron al AEK con la pérdida de su partido contra el Panthrakikos por 0-3 por la invasión que se produjo en el terreno de juego cuando éstos se adelantaron en el marcador.

Y es que los hinchas no se podían creer que tras 89 años su equipo fuera a jugar en Segunda. El club fue fundado en 1924 por refugiados griegos expulsados de Turquía durante la guerra greco-turca. Tal y como dice en su propia página web, la entidad “representa a los refugiados, la tierra perdida y el orgullo de los griegos de Asia Menor. Este orgullo y la historia queda representada por el águila de dos cabezas, mirando a Oriente y Occidente, y los colores amarillo y negro, todos ellos inspirados por el Imperio Bizantino”.

Sin embargo, el club lleva bastante tiempo sumido en una crisis tan profunda que su descenso tampoco ha sorprendido en exceso a los que siguen con asiduidad al equipo. Arrastra una deuda de 170 millones de euros, de hecho en los últimos años hasta no pudo competir en la Europa League por todo lo que debe.

La cuesta abajo sin frenos se inició en el año 2004. El AEK se salvó casi de milagro de la bancarrota y comenzó un auténtico destierro, ya que en 2003 se vio obligado a demoler el Nikos Goumas, el estadio en el que jugaba desde 1930, que sufrió grandes deterioros por culpa de un terremoto.

La idea inicial del club fue la de construir en su lugar otro estadio más moderno que incluiría hasta pista de baloncesto. Sin embargo, la economía del club lo impidió y últimamente jugaba sus partidos en el Olímpico de Atenas, un estadio más grande pero también más frío.

Lejana queda ya en el tiempo la década de los 90, cuando el AEK vivió la época más dorada de su historia cuando ganó tres ligas, dos Copas y jugó por primera vez la Liga de Campeones. Su último título fue la Copa de 2011 que ganaron de la mano del español Manolo Jiménez. Ahora les toca reinventarse.

  1. mayo 5, 2013 a las 21:38

    Buen artículo, gracias.

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