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Adiós San Mamés

Este sábado acabó la liga española. Una de las noticias más relevantes que nos ha dejado esta última temporada ha sido la de que el balón ya no volverá a rodar más en San Mamés, el único estadio que había acogido todos los campeonatos ligueros de toda la historia. Por ello, ya que todos conocemos cuál ha sido su final, esta semana vamos a repasar en La Medialuna cómo fueron sus inicios.

En un principio, el Athletic de Bilbao disputó sus primeros partidos en el campo de Laimako. Unos terrenos en los que los británicos que vivían en Euskadi popularizaron el fútbol entre la población. Sin embargo, los numerosos adeptos y la gran expectación que comenzó a despertar este deporte provocaron que el Athletic decidiera buscar un nuevo campo para acoger el campeonato de España de 1911.

Por ello, tras aceptar la propuesta de la ‘Sociedad de Terrenos de Neguri’, decidieron marcharse al campo de Jolaseta. Sin embargo, esta nueva ubicación pronto también se les quedó pequeña y la junta directiva de los ‘leones’ decidió el 10 de diciembre de 1912 construir un nuevo campo para los rojiblancos.

La primera propuesta que se recibió fue para que se mudaran a unos terrenos que había en Indautxu, pero no acabaron de convencer. Por ello, finalmente se decidió levantar un estadio en otro sitio que convenció más a los dirigentes: en la prolongación de la Gran Vía. Estaba próximo al asilo de San Mamés y ese territorio era el de una antigua ermita que se levantó en honor a San Mamés. Por este motivo el coliseo vizcaíno tiene el nombre del santo, para recordar sus orígenes.

Manuel María Smith fue el arquitecto encargado de diseñar el estadio. Un campo que prometía ser único en España y de vanguardia. Por ello, el presupuesto inicial para realizar el terreno de juego fue de 50.000 pesetas (300 euros), un dineral para aquella época. El Athletic por aquel entonces no podía permitirse gastar tanto dinero, por ello realizó una suscripción popular en la que se recaudaron 40.700 pesetas.

Así pues con el problema del dinero solucionado, las obras se iniciaron el 20 de enero de 1913. Eso sí, comenzaron después de que el sacerdote Manuel Ortúzar diera su bendición a las mismas. Siete meses después, el 21 de agosto, San Mamés estaba listo para albergar su primer partido. Fue un encuentro entre el Athletic y el Real Unión de Irún correspondiente a un torneo organizado por los rojiblancos en el que también el Sepherd´s Busch inglés, que acabó conquistando el campeonato.

El partido inaugural acabó con empate a uno y registró un lleno sin precedentes, ya que las 3.500 plazas de las que disponía el estadio se quedaron pequeñas. El primer gol lo hizo el mítico Pichichi. El último aún está por marcarse, ya que el Athletic se despedirá a su glorioso estadio el próximo cinco de junio en un amistoso contra una selección vizcaína. 90 minutos para despedir a un campo que la Liga ya echa de menos y cuya atmósfera será difícil de volver a repetir.

  1. junio 4, 2013 a las 7:15

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