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Szucs, el refugiado húngaro que murió por amor

10.Szucs-Sandor-graf-2Hungría ha sido noticia las últimas semanas debido al alto número de refugiados sirios que ha intentado entrar en sus fronteras. Los magiares se han visto desbordados por el alto número de personas que ha llegado a su país y, por ello, han comenzado a poner barreras para que entren más olvidando que hubo un día en el que los refugiados fueron ellos. La historia de Sandor Szucs es un claro ejemplo.

Nos trasladamos a 1950, época en la que Hungría está bajo los designios de Matyas Rakosi, un comunista que se definía a sí mismo como “el mejor discípulo húngaro de Stalin’ y que impuso mucho autoritarismo al país. En ese contexto nos encontramos con Szucs, un defensa muy popular en el país debido a sus buenas actuaciones en el Ujpest Dosza, el considerado como equipo de la Policía, y que contaba entonces con 29 años.

Sin embargo, la vida del central cambió radicalmente cuando conoció a Elisabeth Kovasc, una cantante de 21 años que comenzaba a ser muy conocida en Hungría. Desde un primero momento, Szucs quedó locamente enamorado de Kovasc. Un sentimiento que fue mutuo por parte de la cantante.

Fue entonces cuando se encontraron con un problema: no podían hacer público su romance porque el futbolista estaba casado y tenía dos hijos y Elisabeth también estaba casada. Si salía a luz, sería un escándalo público por el que corrían serio riesgo de ser condenados.

Por ello ambos trataron de ocultarlo, pero la elevada fama de ambos provocó que no pudieran hacerlo por mucho tiempo. El ministerio del Interior se enteró de la existencia de la pareja y decidió dejar el caso en manos de la AVH, la policía secreta. Estos últimos causaban auténtico pavor entre la sociedad húngara, ya que se habían hecho famosos por llevar a cabo la “filosofía del salami”. Es decir, acabar con los opositores loncha a loncha.

La AVH interrogó a Kovasc y logró sacar de sus labios que era cierto que estaba con Szucs. Por ello, los policías fueron claros con el defensa: o dejaba la historia que tenía con la cantante o el menor de sus problemas iba a ser que tenía que olvidarse de ser futbolista, que supiera leer entre líneas.

Szucs se negó a llevar la vida que le marcaba el Estado y por ello decidió luchar por su amor por Elizabeth. Años atrás, el jugador había recibido varias ofertas para jugar en Italia, por lo que se puso como objetivo escapar hasta el país transalpino. Así podría estar con su amada y seguir disfrutando del fútbol con los italianos.

Sin embargo, escapar no iba a ser nada fácil. Szucs estaba muy vigilado y escapar a Yugoslavia primero para luego dar el salto a Italia era casi un suicidio si no lo hacía con ayuda. Por ello, acordó con un contrabandista escapar de Hungría. El primer paso que tenía que hacer la pareja era llegar en coche a 60 kilómetros de la frontera. Justo cuando estaban muy cerca de llegar a ese punto, la AVH detuvo a la pareja. El contrabandista que en teoría les iba a ayudar a huir les había delatado y ambos fueron detenidos. Tras varios días de continuas torturas, se llevó a la pareja a juicio, aunque ambos no se vieron desde que fueron detenidos.

Szucs no pudo elegir abogado y se le adjudicó uno de oficio. Con ese caldo de cultivo no extrañó que el tribunal militar dictara al jugador la pena de muerte, aplicada mediante la horca, e incautara todos sus bienes por un delito de alta traición a la patria e intento de fuga al extranjero. A Kovacs, en tanto, se le condenó a cuatro años de prisión y cinco de privación de actividad pública.

En 1951 se le aplicó la condena. De nada sirvieron las súplicas de Ferenc Puskas, compañero de Sandor en la selección, al ministerio de Defensa para que revocara la condena. El Gobierno lo tuvo claro, tenían que dar ejemplo: por muy famoso y popular que fueras, no podías traicionar al país huyendo de él. La medida caló, pues hasta 1956 ningún futbolista volvió a intentar escapar del país.

En 1989, tras la caída del comunismo en el país, se revocó a título póstumo la sentencia de muerte y se decretó que todo el caso fue una violación de la legalidad. En 1991, además, la figura de Szucs fue condecorada por la policía. Demasiado tarde para un Sander que únicamente quería disfrutar de la vida junto a su amada pareja.

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