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River y el robo de Tokio

Esta semana se disputa el Mundial de Clubes y, salvo sorpresa mayúscula, todo hace indicar que veremos el domingo una final entre River Plate y Barcelona. El club argentino guarda buenos recuerdos de Japón, pues fue en el país nipón en el que los ‘millonarios’ lograron su única Copa Intercontinental en un triunfo que no estuvo exento de polémica.

Fue en 1986, año mágico para el fútbol argentino. La selección albiceleste se proclamó campeona del mundo en México de la mano de un genial Diego Armando Maradona y a nivel de clubes River Plate había acabado con una maldición/obsesión que le llevaba persiguiendo, y amargando, toda la vida: ganar la Copa Libertadores.

La conquista de este título le dio el billete para jugar por primera vez en su historia la Copa Intercontinental, que se disputó en Tokio. En tierras japonesas le esperaba el Steaua de Bucarest, que había dado la campanada al ganar la Copa de Europa al Barcelona en Sevilla. Una gesta que a día de hoy a muchos todavía les sigue sorprendiendo.

Nada más comenzar el partido, Miodrag Belodedici marcó para el Steaua. El jugador rumano cogió mal despejado por un defensa de River y batió a Nery Alberto Pumpido. Sin embargo, cuando el futbolista se disponía a celebrar el tanto, el árbitro uruguayo José Luis Martínez Bazán anuló el tanto….¡por fuera de juego! El balón vino procedente de un jugador millonario, por lo que la causa de la anulación del tanto no tenía ni pies ni cabeza.

Para mayor desgracia del Steaua, Antonio Alzamendi marcó en el minuto 28 el gol que a la postre sería de la victoria para River tras conectar con la cabeza un rechazo de Dumitru Stîngaciu tras un primer lanzamiento del uruguayo. La copa se fue a Buenos Aires y en Bucarest se quedaron con la sensación de que habían perdido una ocasión histórica, ya que nunca más han vuelto a ganar la Champions.

“La pelota venía de un rival, pero el línea señaló fuera de juego. Nos quitaron la victoria de las manos y a mí el título de mejor jugador de la final”, declaró Belodedici.

Por aquel entonces, Toyota patrocinaba la final y premiaba con un coche al mejor jugador del partido, algo que le habría encantado conseguir a Belodedici: “En ese momento conducía un Dacia 1300 blanco. Me encantan los coches y me habría encantado haber recibido el premio. En 1991 jugué la Copa Intercontinental con el Estrella Roja contra Colo Colo. Les ganamos 3-0 y a Jugovic por ser elegido mejor jugador de la final le dieron 5000 dólares y un Toyota”.

River Plate también volvió a jugar años más tarde la Copa Intercontinental en Japón, fue en 1996 y perdió 1-0 con la Juventus ¿karma?

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