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Castilho, el portero que se cortó un dedo

CastilhoSuele decirse que para jugar de portero no solo vale ser válido, también hace falta un pizca de locura para estar en la portería. Uno de los guardametas que mejor pueden representar este extremo es Carlos José Castilho, que fue capaz de cortarse parte de un dedo con tal de seguir jugando.

Hablar de Castilho es hacerlo de uno de los grandes mitos del fútbol brasileño. Sí, has leído bien, el fútbol brasileño también incluye entre sus mitos a algunos porteros. Carlos José se ganó este status siendo el mejor guardameta que ha defendido la portería del Fluminense en toda su historia.

Jugó con el Flu casi 700 partidos (697) dejando su meta a cero en 255 partidos. La carrera de Castilho, ‘Leiteira’ (afortunado en portugués) como le apodaron muchos hinchas, fue una lucha contra lo establecido, un sprint de romper pronósticos. Para empezar, comenzó en el mundo del fútbol jugando de extremo.

Sin embargo, no le vieron las cualidades adecuadas como para que pudiera tener mucho futuro ahí y el modesto Olaira de Rio decidió probarle de portero. La apuesta no pudo ser mejor, ya que Castilho brilló como pocos defendiendo la portería, lo que le valió su fichaje por el Fluminense en 1946, cuando contaba con 19 años.

En el Flu, como ya hemos relatado antes, se convirtió en una auténtica leyenda. Algo que tuvo mucho mérito teniendo en cuenta, además, con el Castilho, o San Castilho como los hinchas del Fluminense también le bautizaron, era daltónico y le costaba diferenciar algunos colores.

Sin embargo, lo que provocó que al fútbol brasileño en general, y a los aficionados del Flu en particular, que su nombre jamás se le olvide y haya quedado grabado a fuego es lo que hizo en 1957. Castilho aquel año no se había encontrado nada cómodo en la portería debido a que había acumulado hasta cinco lesiones en el meñique de su mano izquierda.

Hay que recordar que en aquella época los porteros jugaban sin guantes, lo que les hacía más propensos a lesiones. De hecho, Castillho llegó a lesionarse por una sexta vez en la misma zona que ya hemos relatado antes. Los médicos le aconsejaron que debía parar y operarse el meñique izquierdo, algo que le obligaba a estar sin jugar durante dos meses.

El guardameta se negó a hacerlo, ya que consideraba que era mucho tiempo el Flu, en plena lucha por el título, le necesitaba más que nunca. Por ello, propuso a los médicos cortarse parte de su meñique zurdo. Los galenos le tildaron de loco y le pidieron que, por favor, pensara que la vida era algo más que el fútbol y que, por ello, tuviera en cuenta que era una decisión tenía consecuencias irreversibles.

estatua castilhoEl meta no hizo caso. Para él el Fluminense era su vida y si tenía que sacrificar parte de su meñique por su equipo no iba a tener dudas. Así lo hizo y tras únicamente ¡¡¡¡DOS SEMANAS!!!! volvió a jugar con el conjunto brasileño, con el que logró ganar el título.

Y es que el rendimiento del portero no bajó desde que se cortó parte de meñique. Buena prueba de ello es que fue integrante de la selección brasileña en los mundiales de 1958 y 1962, también estuvo convocado en 1950 y 1954.

Por cosas así, en el estadio del Fluminense se puede ver desde 2007 un busto de Castilho que tiene la siguiente leyenda: “Sudar la camiseta, derramar lágrimas y dar sangre por Fluminense, muchos lo han hecho. Sacrificar un pedazo del propio cuerpo sólo uno: Castilho”.

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