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Diez años del ascenso de la Juventus

La Juventus se acaba de proclamar este fin de semana campeona de la Serie A por sexta temporada consecutiva y no cabe duda de que nadie duda de que la ‘Vecchia signora’ es actualmente uno de los equipos más potentes, y temidos, de Europa. Sin embargo, los que pocos recuerdan es que está gran fortaleza la empezó a construir hace diez años, cuando logró el ascenso de la Serie B a la máxima categoría.

El 19 de mayo de 2007 la Juve logró sellar su pase con los más grandes tras imponerse por 1-5 al modesto Arezzo. Aquel día los bianconeri ponían fin a su primer y único año en Segunda División, categoría a la que fueron relegados un año antes debido al escándalo del ‘Moggigate’.

Cualquier equipo en su circunstancia habría sufrido una desbandada de sus mejores jugadores. Sin embargo, la Juventus, pese a que se vio obligada a traspasar algunos de sus cracks, logró mantener a la base del equipo que solo un año antes estaba luchando por el Scudetto en la máxima categoría.

De hecho, aquel 19 de mayo contra el Arezzo jugaron con la Juve futbolistas que a día de hoy siguen siendo claves en la escuadra y que han ayudado, entre otras cosas, a que el próximo dos de junio luchen por la Liga de Campeones: Buffon, Chiellini y Marchisio.

 

A todos ellos también les acompañaron aquel día, y toda la temporada, futbolistas que también hicieron historia en el club y en Europa: Del Piero, Nedved, Trezeguet o Camoranesi, aunque este último no jugó aquel 19 de mayo. La Juve celebró aquel ascenso con más entusiasmo que probablemente alguno de los últimos Scudetti que ha conquistado. No es para menos, ya que, además del difícil trago de jugar por primera vez en una categoría ajena para ellos, la Juventus comenzó la temporada con una desventaja de nueve puntos como otra de las parte de la sanción.

“B…astA!!!”, ponían las camisetas con las que los jugadores celebraron el ascenso. Aquel 19 de mayo el destino tenía preparado otro guiño a los bianconeri, ya que el entrenador del Arezzo aquel día era Antonio Conte, persona clave en el temido equipo en el que se ha convertido la Juve a día de hoy.

Otra circunstancia curiosa de aquella temporada de los bianconeri en la Serie B fue que el segundo clasificado en la tabla, y que por tanto también logró el ascenso, resultó ser el Napoli, equipo que también ha sabido rehacerse de sus cenizas para pasar de luchar por la zona alta de la categoría de plata a hacerlo por los puestos de Champions de la Serie A.

Además, aquella temporada Maurizio Sarri, hoy técnico de los napolitanos, entrenó al Arezzo durante la primera parte de la temporada llegando a empatar a dos en Turín contra la Juve.

Quizás entendiendo de dónde viene la Juve es más fácil entender el éxito que supo asimilar un paso atrás como una manera de coger impulso en lugar de como una caída.

La última lección del Vicente Calderón

El post de esta semana va a ser diferente a los que suelo publicar en el blog, ya que va a ser mucho más personal de los que suelo escribir por aquí habitualmente. Fui uno de los 50.000 afortunados que el pasado miércoles pudo disfrutar de la última noche europea y, posiblemente, también última gran velada del Vicente Calderón. En una fecha tan única creo que todos los que estuvimos allí tenemos una historia que contar y, por ello, si gustas, voy a proceder a contar la mía.

Que todo el estadio una vez acabado el partido, y con el Atlético eliminado, merece la pena resaltar esto último, se quedará cantando el himno rojiblanco no fue casualidad, fue la última gran lección que dio el estadio a su parroquia para que no se le olvide en el Nuevo Metropolitano, me niego a llamarle Wanda y menos si no hay trinque de por medio.

Los duelos que llevan enfrentando en los últimos años al Real Madrid y el Atleti en Champions me han hecho recordar la película ‘La máquina del tiempo’. En ella, el científico e inventor Alexander Hartdegen anda obsesionado con los viajes en el tiempo. Una circunstancia que se agudiza cuando ve morir a su novia en sus brazos.

Es entonces cuando decide dedicar el 100% de su tiempo e ingenio en crear una máquina con la que regresar al pasado y salvar a su amada de su trágico destino. Su tenacidad da sus frutos y logra montar la máquina con la que poder viajar al pasado. Sin embargo, no consigue el objetivo de cambiar todo y que su novia escape de la muerte.

Viaja más de 1000 veces y en todas ellas cuando le salva de un peligro de repente aparece otro que acaba con la muerte de la chica. Y así en bucle: una y otra vez. Para mí el Atlético es como Hartdengen, un equipo apasionado y trabajador pero que vive, o al menos hasta este miércoles vivía, con una obsesión que no le deja vivir: derrotar a su máximo enemigo en la Champions.

Al igual que cuando Alexander viaja al pasado a tratar de evitar el fatal desenlace de su amor, siempre que el Atleti intenta cambiar su destino contra los blancos le pasa algo que le hace acabar como las anteriores ocasiones: el gol de Ramos en Lisboa, el tanto de Chicharito con el tiempo cumplido, el penalti de Juanfran en Milán…

El partido del pasado miércoles parecía el definitivo para acabar con eso. Con 2-0 en el marcador y el descanso al caer, todo hacía indicar que los colchoneros estaban ante su gran oportunidad de poder escapar del destino final de ser eliminado, otra vez, por su eterno rival. Sin embargo, una genialidad de Benzema esfumó las ilusiones rojiblancas y nuevamente no se podía escapar de la tragedia.

En la película, al final, y lo siento por el spoiler, Alexander se da cuenta que no merece la pena vivir obsesionado con el pasado y que vale la pena de disfrutar y luchar por el presente y futuro. Algo parecido ocurrió en el desenlace de la noche del pasado miércoles.

Antes de que concluyera el choque, todos los presentes en el estadio pudimos ver como una ráfaga de agua se avecinaba sobre nosotros y, de repente, el agua se desplomó.

Puede que fuera Neptuno o el embrujo de la noche, no sé, pero ese agua tuvo algo de magia, algo de especial. A los pocos segundos de comenzar a diluviar el árbitro pitó el final del partido y la grada colchonera, en lugar de llorar el cruel camino que de nuevo les había deparado la Champions, comenzó a saltar y cantar como si nada hubiese pasado…..o sí.

Probablemente, como el científico de la película, aprendieron cuál es su auténtico objetivo. La Champions si tiene que llegar, que llegará en algún momento, lo hará, pero mientras vale más la pena de disfrutar de lo logrado que perder el tiempo en llorar por lo no conseguido; porque ese recuerdo te va a quedar para siempre y no se le puede reprochar nada al que todo lo da.

Que nadie se confunda, eso no quiere decir que el Atleti sea conformista o carezca de ambición. La última lección que dejó el Calderón a los suyos fue todo lo contrario. Lucha por todo, cree en lo imposible, pero nunca renuncies a ser tú mismo porque en ese momento habrás perdido seguramente algo más importante que un título o un partido: tu identidad. Y si tiene que llover, ¡qué diantres! ¡qué llueva!

El primer partido europeo del Vicente Calderón

Este miércoles el Vicente Calderón pondrá punto y final a sus noches europeas con la disputa de la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones contra el Real Madrid. Por ello, en este post vamos a recordar cuál fue el primer encuentro de competición europea que disputó el Atlético de Madrid en la ribera del Manzanares.

Fue el 12 de octubre de 1966. Al Calderón le tocó acoger el partido de vuelta de la primera ronda de la Copa de Europa que enfrentó al Atlético con el Malmoe. El partido resultó ser un tanto descafeinado, ya que los colchoneros se habían impuesto por 0-2 en la ida dejando casi sentenciada la eliminatoria.

El Atleti, entrenado entonces por Otto Gloria, dispuso el siguiente once aquella tarde: Rodri, Colo, Martínez Jayo, Rivilla, Glaría, Ruiz Sosa, Ufarte, Luis Aragonés, Mendonça, Urtiaga y Collar. El primer gol de partido, y por ende el primer tanto europeo que celebró el Calderón, lo anotó Luis Aragonés.

El Sabio de Hortaleza, experto en firmar muchos de los momentos más importantes en la historia de los colchoneros y que ya había marcado en la ida, abrió el marcador a los 18 minutos de juego. El sueco Svahn hizo el empate cinco minutos más tarde.

Mendonça hizo el 2-1 en el minuto 57 y Urtiaga sentenció el encuentro en el minuto 65 con un nuevo gol. Sin embargo, el 0-2 de la hizo que el ritmo del partido no fuera muy alto. Algo que destacó el ABC en su crónica del día siguiente: “La ventaja inicial rojiblanca por su anterior victoria en Suecia quitó clima y tensión a este segundo partido, que quedó en trámite soso”.

El Atlético buscará el miércoles despedir de Europa al Vicente Calderón con un partido mucho más histórico y recordado que el que se disputó aquel 12 de octubre. Aunque muchos desearán que contra el Real Madrid vuelva a aparecer el espíritu de los Luis Aragonés y compañía.

Cuando la Reggiana no despidió a Carlo Ancelotti

Reggiana 95/96

Este pasado fin de semana Carlo Ancelotti ha logrado un récord más en su brillante palmarés: tras conquistar la Bundesliga, se ha convertido en el primer técnico en lograr el título liguero en cuatro campeonatos importantes como Italia, Inglaterra, Francia y Francia. Todo ello sin contar la Champions y la Copa que conquistó en España con el Real Madrid. Sin embargo, todo esto no habría sido posible con la confianza que le dio el Reggiana en su inicio en los banquillos.

Carlo se inició como técnico bajo el mando de Arrigo Sacchi, del que fue asistente de 1992 a 1995. Fue precisamente en este último año cuando le llegó su primera oportunidad en los banquillos. La Reggiana, equipo de su ciudad natal, le ofreció la oportunidad de dirigir al equipo en la Serie B con el reto de ascenderlo esa misma temporada.

Sin embargo, el inicio de temporada no fue para nada sencillo para los emilianos. En las primeras seis jornadas, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti sumaba cuatro puntos en la tabla después de sumar otros tantos empates y dos derrotas. Los puestos que daban acceso a la máxima categoría se alejaban fruto de que la Reggiana estaba muy negada en ataque, ya que sumaba tres goles hasta ese momento, el primero de los cuales no llegó hasta la jornada cuatro.

En esa situación la Reggiana se enfrentó al Pescara fuera de casa en la séptima fecha del campeonato. Pese a que su rival tampoco pasaba por su mejor momento, pues únicamente había logrado un triunfo en todo el campeonato, pasó por encima de los hombres de Carlo Ancelotti. El Pescara goleó por 4-1 a la Reggiana y el futuro del ahora exitoso técnico parecía sentenciado.

De hecho, la prensa publicó que el club Emiliano negoció con Mircea Lucescu y Luigi Simoni para que cogieran las riendas del equipo. Sin embargo, cuando Carlo parecía más fuera que dentro, la Reggiana sorprendió anunciando que mantenía su confianza en Ancelotti. El técnico y el equipo devolvieron el apoyo goleando al Venecia por 3-0 en la siguiente jornada.

La cosa no quedó ahí, pues el equipo empezó a ir hacia arriba a partir de entonces. De hecho, la confianza de los dirigentes en Ancelotti dio sus frutos cuando la Reggiana selló su regreso a la Serie A a falta de una jornada con una victoria por 0-1 contra el Verona. Los granates acabaron cuartos tras sumar 61 puntos.

El equipo de Ancelotti destacó por ser muy coral, hasta 13 jugadores vieron puerta esa campaña, y muy sólido, pues marcó 42 goles en 38 partidos y encajó 32. Tras ese éxito, Ancelotti dio el salto al Parma la siguiente campaña, ya en la Serie A, y comenzó su meteórica carrera en los banquillos. Nunca se sabrá qué habría pasado si la Reggiana hubiera despedido a Carlo tras esa derrota por 4-1 en Pescara.

El primer Clásico de Messi

abril 24, 2017 Deja un comentario

Leo Messi lo ha vuelto a hacer este fin de semana. El argentino volvió a demostrar en el Santiago Bernabéu por qué es uno de los jugadores más grandes de todos los tiempos con un gol decisivo en el minuto 92 que dio el triunfo al Barcelona en Madrid contra su eterno rival. Por ello, en este post vamos a recordar el primer Clásico que disputó el albiceleste con la camiseta del Barça.

Fue el 19 de noviembre de 2005. El conjunto catalán había logrado, de la mano de Frank Rijkaard y Ronaldinho, salir de un agujero de negro sin títulos que había pasado desde el año 2000 hasta ese 2005. En cambio, el Real Madrid no pasaba por su mejor momento, ya que la época de los ‘galácticos tornaba a su fin.

Pese a ello, ambos equipos llegaron muy igualados al Clásico que se iba a disputar en el Bernabéu. El Barcelona lideraba la tabla con 22 puntos y el Madrid le seguía de cerca con uno menos. Rijkaard sorprendió a todos con la alineación, ya que decidió poner de titular a Leo Messi en lugar de a Ludovic Giuly, que era el solía jugar siempre de entrada.

Al técnico holandés no le tembló el pulso en poner a Leo, que contaba por aquel entonces con 18 años, y la apuesta le salió realmente bien, ya que a Messi no le pesó el jugar en el Bernabéu e hizo todo un partidazo. Pese a que no marcó, Iker Casillas le sacó por bajo una ocasión clarísima, dejó su impronta en el 0-3 con el que el Barça de Ronaldinho salió ovacionado del Bernabéu.

‘Desequilibrante. Debut para enmarcar. Originó el 0-1, le cosieron a faltas y falló un gol ante Iker que no empaña su partidazo’, señalaba Mundo Deportivo en su edición del día siguiente al entrar a calificar la actuación de Messi en su primer partido contra el Real Madrid.

Una valoración que no difería mucho de la que hizo Frank Rijkaard tras la conclusión del encuentro: “Es un gran jugador con una grandísima calidad que ha tenido un rendimiento extraordinario a pesar de haber jugado con su selección en Qatar”.

Messi, por su parte, reconoció que no esperaba jugar de titular el Clásico en el Bernabéu: “No me esperaba ser titular. Me sorprendió, pero, una vez Rijkaard me lo dijo en la charla táctica, salí a divertirme, a intentar hacer las cosas lo mejor que pude. Rijkaard me dijo que jugase y me divirtiese”.

Fue la primera de las muchas noches de gloria que ha pasado en el Bernabéu el argentino, la última este mismo fin de semana. Y a buen seguro que aún le queda alguna más…

La maldición del Celta en cuartos de final

abril 17, 2017 Deja un comentario

El próximo jueves el Celta de Vigo tendrá la oportunidad de meterse por primera vez en su historia en las semifinales de un gran torneo europeo, ya que en su día alcanzó esta fase en un torneo menor como la Intertoto, si hace valer el 3-2 que logró en la ida contra el Genk. Una ronda que, hasta la fecha, parece maldita para los gallegos.

Y es que el conjunto vigués ha jugado en hasta tres ocasiones los cuartos de final de la segunda competición continental y en todas ellas resultó eliminado. La primera de ellas fue en 1999. El Celta alcanzó los cuartos de final de la Copa de la UEFA tras una sobresaliente competición en la que había dejado en la cuneta a rivales de entidad como Aston Villa o Liverpool.

El rival al que se enfrentaron en su camino a las semifinales fue el Olympique de Marsella, que contaba en sus filas con varios campeones del mundo como Laurent Blanc y Robert Pires. El Celta cayó por la mínima en la ida. Sin embargo, el 2-1 cosechado en el Velodrome hizo ser optimista a los hombres entrenados en aquel momento por Víctor Fernández, que sabían que con una victoria en casa por 1-0 darían la puntilla a su rival.

Los celestes los intentaron por todos los caminos en Balaídos. Sin embargo, el Olympique se mostró intratable en defensa y resistió de manera estoica todos los ataques de su rival para acabar firmando un 0-0 que acabó con el sueño vigués de seguir haciendo historia en Europa.

Pese a ello, aquel Celta era un equipo que no se rendía fácilmente y lo volvió a intentar la campaña siguiente. Los gallegos, tras sendas exhibiciones contra Juventus y Benfica, se plantaron de nuevo en los cuartos de final de la Copa de la UEFA dejando claro que volvían a tener hambre de título.

Su rival en cuartos nuevamente volvió a ser francés, en esta ocasión se trató del Lens. La ida en Balaídos acabó 0-0 después de que el Celta se viera incapaz de superar el cerrojo que puso su adversario. En el partido de vuelta todo parecía de cara cuando Revivo adelantó a los celestes a los 55 minutos de juego con un gran lanzamiento de falta. Sin embargo, cuando lo tenían todo de cara, los gallegos, de manera inesperada, se hicieron un harakiri y se dejaron remontar en 10 minutos (2-1) para volver a dejar en la cuneta todas sus opciones europeas.

La última vez que el Celta jugó los cuartos de final de la Copa de la UEFA fue en la temporada 2000-2001. En esta ocasión su rival no fue francés, sino español, en concreto el Barcelona. En la ida el Barcelona llegó a ponerse 2-0, pero el 2-1 final provocó que el Celta afrontara la vuelta confiado en que podía dar la vuelta a la eliminatoria en Balaídos.

Sin embargo, tal y como pasó en 1999, los vigueses se vieron incapaces de acceder a semifinales tras jugar el partido de vuelta de cuartos de final en casa. Esto fue en gran parte al enorme partidazo que se marcó Rivaldo, que con dos auténticos golazos hizo estéril el 3-2 con el que acabaron imponiéndose los gallegos. ¿Seguirá el mal fario este jueves?

El día que el Bayern metió nueve goles al Real Madrid

abril 10, 2017 Deja un comentario

Esta semana vuelve la Liga de Campeones con la ida de los cuartos de final. Uno de los duelos estrella de esta ronda es sin duda el Bayern de Múnich – Real Madrid, por ello en este post vamos a recordar la derrota más sonrojante de los blancos contra los bávaros.

Fue el cinco de agosto de 1980. Aquel día ambos equipos se vieron las caras en un amistoso en Alemania y el Bayern le sacó los colores a su rival endosándole un humillante 9-1. Los germanos fueron una auténtica apisonadora durante todo el choque, especialmente durante la primera parte, ya que se fueron al descanso con un 7-0.

El Bayern dejó de pisar el acelerador en la segunda parte y los merengues maquillaron el marcador con un gol de Cunningham (7-1). Sin embargo, los bávaros no habían dicho su última palabra en el encuentro y le pusieron la guinda a una humillación histórica con dos goles más: uno de Rummenige y otro de Rautianen.

“El resultado es un desastre. No se puede encontrar una explicación. Ni yo mismo, ni ninguno de mis jugadores, pueden aún explicarse cómo nos pudieron meter siete goles en cuarenta y cinco minutos. Era como en una película: cada vez que atacaban nos metían un gol. Y eso que Mariano García Remón salvó dos o tres goles cantados. Lo único que puedo decir son dos cosas. Una, que salimos con cierta precaución a no jugar excesivamente al ataque, pero, por otro lado, los jugadores estaban en el campo demasiado cómodos, muy confiados, casi como si el rival no contase”, señaló Vujadin Boskov, técnico del Madrid en esos momentos.

El entrenador de los blancos también dejó una frase para el recuerdo: “Prefiero perder un partido por nueve goles a nueve por un gol”. En el partido se notó mucho que el Bayern llevaba desde primeros de julio de pretemporada mientras que el Real Madrid había iniciado su preparación a finales de mes.

De hecho, la pretemporada de los germanos fue espectacular, ya que jugaron doce partidos, que ganaron todos, firmando unos números de 91 goles a favor y 12 en contra, lo que supone una media, aproximada, de 7-0 por partido disputado.

El Bayern acabó la temporada ganando la Bundesliga. En tanto, el Real Madrid no ganó ningún título pero llegó, y perdió, la final de la Copa de Europa esa temporada (1-0 vs Liverpool). De todos modos, parece muy difícil que este miércoles se repita el 9-1 del amistoso de 1980.