¿Por qué los equipos chinos no fichan porteros extranjeros?

junio 12, 2017 Deja un comentario

El fútbol chino cada vez es más potente. Los grandes salarios que se están pagando desde China han provocado que jugadores que están aún en los que son, a priori, los mejores años de su carrera deportiva emigren al gigante asiático. Sin embargo, entre todos estos grandes fichajes provenientes de Europa hay algo en común además del dinero: ninguno de ellos es portero.

Todo ello no es casualidad. Es fruto de una norma que estableció la Federación de Fútbol China hace más de diez años: los guardametas de cualquier conjunto chino siempre deben de ser de nacionalidad local, no hay lugar a otra opción.

¿Por qué esta norma? Esta regla no es un capricho de ningún dirigente del fútbol chino. Es más, está muy pensada y tiene claro cuál es su objetivo: potenciar a los porteros de este país asiático.

Uno de los objetivos que tiene China a medio-largo plazo no es otro que el de convertirse en una megapotencia futbolística. Para ello tienen claro que tienen que aprender de los mejores y no cabe duda de que los futbolistas de más calidad juegan en la actualidad en Europa.

Eso sí, les interesan los jugadores que aún están en sus mejores años, ya no quieren como antaño vacas sagradas que buscan un destino exótico para retirarse. Como saben que la liga china no es lo suficientemente atractiva como para fichar a este tipo de jugadores, por ello les ofrecen salarios tan elevados.

Aunque también hay que destacar que los equipos chinos no pueden fichar todos los extranjeros que quieran, únicamente pueden contratar a un máximo de 5 y solo puede haber tres de ellos jugando en el campo al mismo tiempo. El objetivo de esta medida es que el jugador chino se rodee y aprende de los mejores sin que estos últimos supongan un obstáculo a su progreso.

Es ahí donde entra en juego la prohibición de la portería. Los chinos quieren hacer una selección potente en todas sus líneas y temen que la llegada de porteros extranjeros impida que jueguen los porteros locales y, por tanto, impidan su progresión.

Pongamos, por ejemplo, que el próximo verano Casillas, Buffon, Cech y Neuer cayeran rendidos al dinero chino y jugaran la próxima temporada en Asia. No cabe duda de que los cuatro serían titulares indiscutibles en los hipotéticos equipos que los contrataran. Esto provocaría que, teniendo en cuenta que en la máxima categoría hay 16 equipos, una cuarta parte de los porteros titulares del torneo serían foráneos y ya habría cuatro porteros chinos que no podrían ser titulares y seguir con su progresión.

La Federación China se toma muy en serio la evolución de sus jugadores más jóvenes. De hecho, por norma todos los equipos chinos deben de tener en cada convocatoria a dos jugadores sub-23 siendo siempre al menos uno de ellos titular. Es más, ya han llegado a algún acuerdo con alguna liga europea para que sus jugadores también se formen en el viejo continente.

Todo focalizado en que para el año 2050, aproximadamente, China disponga de un equipo potente con el hablar de tú a tú a las grandes selecciones. ¿Lo conseguirán?

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Hermann Hreidarsson, míster descenso

A estas alturas del año muchos equipos son los que en estos momentos andan enjugando las lágrimas debido a que han descendido. Otros tantos, como algunos de la Segunda División en España, tratan de escapar de este fatídico destino con un único objetivo: que ninguno de sus jugadores se convierta en el nuevo Hermann Hreidarsson.

Para el gran público el nombre islandés es prácticamente un desconocido. Sin embargo, ha pasado a la historia de la Premier League por ser el jugador que más descensos ha sufrido en la máxima categoría del fútbol inglés: cinco.

Hreidarsson, pese a todo, ha sido uno de los futbolistas más exitosos que ha dado Islandia, ya que cuando en su país el deporte era casi amateur el logró competir como profesional en la Premier League, una de las ligas más importantes del mundo, y, probablemente, fuera uno de los que puso la semilla para los recientes éxitos del país islandés en la última Eurocopa.

Sin embargo, el recuerdo que va a perseguir siempre a este centrocampista es que no supo escapar del gafe en su carrera al sumar cinco descensos en la Premier League y uno en la Championship, segunda categoría del fútbol inglés.

La mala suerte de Hreidarsson comenzó en la temporada 97/98, cuando bajó de categoría con el Crystal Palace. En la campaña 98/99, como se hubiera decidido autocastigarse, fichó por el Brentford de la League One, el equivalente a la Segunda División B. Eso sí, lo hizo con un salario récord para el club.

En el Brentford recuperó su suerte y logró el ascenso en la temporada 98/99 de modo que, como si ya sintiera que había pagado su condena en las catacumbas del fútbol inglés, decidió fichar por el Wimbledon de la Premier League. Sin embargo, su mala suerte en la máxima categoría no había terminado y el conjunto londinense descendió en la temporada 99/00.

Al contrario de lo que había sucedido tras su primer descenso, Hreidarsson no se marchó a otro club de inferior categoría o se quedó en el Wimbledon a disfrutar de la categoría de la plata. Fichó por el Ipswich Town, de la Premier League. El gafe del islandés parecía cosa del pasado cuando el Ipswich Town logró la permanencia en la campaña 00/01. Nada más lejos de la realidad, pues el Ipswich descendió en 2002.

Con tres descensos a sus espaldas, Hreidarsson volvió a darse una nueva oportunidad en la Premier League fichando por el Charlton Athletic en 2003 tras pasar un año en la segunda división inglesa con el Ipswich. En el Charlton recuperó la confianza, jugaba con asiduidad y logró escapar del fantasma logrando la permanencia durante tres años seguidos: 2004, 2005 y 2006.

Al menos eso es lo que creía él, ya que el Charlton descendió en 2007. En ese momento decidió cambiar de aires y fichó por el Portsmouth. La decisión no pudo ser más acertada, ya que el equipo no solo consiguió la permanencia sino que hizo historia logrando la FA Cup en una campaña en la que Hreidarsson disputó 39 encuentros.

Sin embargo, el cuento de hadas del islandés terminó en 2010, cuando el Portsmouth descendió a Segunda. Hreidarsson jugó con el Portsmouth en la Championship en la temporada 2010/2011. La siguiente campaña la inició en la categoría de plata en el Portsmouth, pero la terminó en el Coventry City, de la misma categoría. Al final de la temporada los dos equipos equipos descendieron. Hay destinos de los que no se puede escapar.

¿Por qué la Juventus juega de bianconeri?

La Juventus jugará el próximo sábado en Cardiff, Gales, la final de la Liga de Campeones contra el Real Madrid. A no ser que la UEFA se saque alguna absurda norma de por medio, cosa que tampoco es para nada descartable, los turineses jugarán el partido con su equipación habitual de rayas blancas y negras, de bianconeri. Pero, ¿por qué el conjunto italiano viste así? Lo explicamos en este post.

Los colores originales del actual campeón italianos no son sus características rayas cebreadas pese a que todos nos hayamos ya acostumbrado a verles vestir así. Y es que la Juve comenzó vistiendo con una camiseta rosada. Sí, has leído bien. Rosada. El cambio de colores llegó en el año 1904.

Hasta entonces desde el año de su fundación, 1897, la ‘Vecchia Signora’ había lucido siempre en sus partidos una camiseta rosada. Así fue hasta que en 1904 las zamarras que lucía la Juventus quedaron muy desgastadas por el uso, casi no se diferenciaba el color, y los dirigentes del club se pusieron manos a la obra para conseguir unas nuevas.

En aquella época la industria textil no era tan potente como en la actualidad y la mayoría de equipos, no solo de Italia sino también de toda Europa, tenía que encargar sus camisetas futbolísticas a Inglaterra para utilizar algunos modelos que ya se usaban en Gran Bretaña.

Como la Juventus contaba con inglés en sus filas, John Savage, la directiva de los ahora bianconeri decidió hacerle a él el encargo de que consiguiera las nuevas camisetas. En esta parte de la historia hay varias versiones. Una de ellas es que Savage encargó las camisetas para que le enviaran unas parecidas a las que usaba Nottigham Forest, que viste de rojo, pero la persona que recibió en Inglaterra la orden tenía un excendente de camisetas del Notts County, que viste como la Juve actual, y decidió enviarlas a Italia.

La otra leyenda cuenta que Savage hizo mal el encargo a Inglaterra y, por ello, la Juve recibió las camisetas del Notts County que correspondían a la descripción que habían recibido. Sea como fuere, a la Juventus no le llegaron sus camisetas rosadas y sí unas de rayas blancas y negras.

Debido a que el inicio del campeonato liguero estaba a la vuelta de la esquina y no había tiempo para devolver las camisetas, la Juventus tuvo que jugar aquel año el torneo 1904/1905 con una camiseta extraña de rayas blancas y negras. Sin embargo, aquella casaca les dio suerte a los turineses, pues lograron su primer Scudetto. Es por ello que los dirigentes del club vieron aquello como una señal y dijeron mantener las camisetas bianconeras.

Por ello, cuando la Juventus inauguró en 2011 el Juventus Stadium decidió que el primer partido que jugarían allí sería contra el Notts County en homenaje al equipo que, por cúmulos del destino, le ha dado una identidad.

Diez años del ascenso de la Juventus

La Juventus se acaba de proclamar este fin de semana campeona de la Serie A por sexta temporada consecutiva y no cabe duda de que nadie duda de que la ‘Vecchia signora’ es actualmente uno de los equipos más potentes, y temidos, de Europa. Sin embargo, los que pocos recuerdan es que está gran fortaleza la empezó a construir hace diez años, cuando logró el ascenso de la Serie B a la máxima categoría.

El 19 de mayo de 2007 la Juve logró sellar su pase con los más grandes tras imponerse por 1-5 al modesto Arezzo. Aquel día los bianconeri ponían fin a su primer y único año en Segunda División, categoría a la que fueron relegados un año antes debido al escándalo del ‘Moggigate’.

Cualquier equipo en su circunstancia habría sufrido una desbandada de sus mejores jugadores. Sin embargo, la Juventus, pese a que se vio obligada a traspasar algunos de sus cracks, logró mantener a la base del equipo que solo un año antes estaba luchando por el Scudetto en la máxima categoría.

De hecho, aquel 19 de mayo contra el Arezzo jugaron con la Juve futbolistas que a día de hoy siguen siendo claves en la escuadra y que han ayudado, entre otras cosas, a que el próximo dos de junio luchen por la Liga de Campeones: Buffon, Chiellini y Marchisio.

 

A todos ellos también les acompañaron aquel día, y toda la temporada, futbolistas que también hicieron historia en el club y en Europa: Del Piero, Nedved, Trezeguet o Camoranesi, aunque este último no jugó aquel 19 de mayo. La Juve celebró aquel ascenso con más entusiasmo que probablemente alguno de los últimos Scudetti que ha conquistado. No es para menos, ya que, además del difícil trago de jugar por primera vez en una categoría ajena para ellos, la Juventus comenzó la temporada con una desventaja de nueve puntos como otra de las parte de la sanción.

“B…astA!!!”, ponían las camisetas con las que los jugadores celebraron el ascenso. Aquel 19 de mayo el destino tenía preparado otro guiño a los bianconeri, ya que el entrenador del Arezzo aquel día era Antonio Conte, persona clave en el temido equipo en el que se ha convertido la Juve a día de hoy.

Otra circunstancia curiosa de aquella temporada de los bianconeri en la Serie B fue que el segundo clasificado en la tabla, y que por tanto también logró el ascenso, resultó ser el Napoli, equipo que también ha sabido rehacerse de sus cenizas para pasar de luchar por la zona alta de la categoría de plata a hacerlo por los puestos de Champions de la Serie A.

Además, aquella temporada Maurizio Sarri, hoy técnico de los napolitanos, entrenó al Arezzo durante la primera parte de la temporada llegando a empatar a dos en Turín contra la Juve.

Quizás entendiendo de dónde viene la Juve es más fácil entender el éxito que supo asimilar un paso atrás como una manera de coger impulso en lugar de como una caída.

La última lección del Vicente Calderón

El post de esta semana va a ser diferente a los que suelo publicar en el blog, ya que va a ser mucho más personal de los que suelo escribir por aquí habitualmente. Fui uno de los 50.000 afortunados que el pasado miércoles pudo disfrutar de la última noche europea y, posiblemente, también última gran velada del Vicente Calderón. En una fecha tan única creo que todos los que estuvimos allí tenemos una historia que contar y, por ello, si gustas, voy a proceder a contar la mía.

Que todo el estadio una vez acabado el partido, y con el Atlético eliminado, merece la pena resaltar esto último, se quedará cantando el himno rojiblanco no fue casualidad, fue la última gran lección que dio el estadio a su parroquia para que no se le olvide en el Nuevo Metropolitano, me niego a llamarle Wanda y menos si no hay trinque de por medio.

Los duelos que llevan enfrentando en los últimos años al Real Madrid y el Atleti en Champions me han hecho recordar la película ‘La máquina del tiempo’. En ella, el científico e inventor Alexander Hartdegen anda obsesionado con los viajes en el tiempo. Una circunstancia que se agudiza cuando ve morir a su novia en sus brazos.

Es entonces cuando decide dedicar el 100% de su tiempo e ingenio en crear una máquina con la que regresar al pasado y salvar a su amada de su trágico destino. Su tenacidad da sus frutos y logra montar la máquina con la que poder viajar al pasado. Sin embargo, no consigue el objetivo de cambiar todo y que su novia escape de la muerte.

Viaja más de 1000 veces y en todas ellas cuando le salva de un peligro de repente aparece otro que acaba con la muerte de la chica. Y así en bucle: una y otra vez. Para mí el Atlético es como Hartdengen, un equipo apasionado y trabajador pero que vive, o al menos hasta este miércoles vivía, con una obsesión que no le deja vivir: derrotar a su máximo enemigo en la Champions.

Al igual que cuando Alexander viaja al pasado a tratar de evitar el fatal desenlace de su amor, siempre que el Atleti intenta cambiar su destino contra los blancos le pasa algo que le hace acabar como las anteriores ocasiones: el gol de Ramos en Lisboa, el tanto de Chicharito con el tiempo cumplido, el penalti de Juanfran en Milán…

El partido del pasado miércoles parecía el definitivo para acabar con eso. Con 2-0 en el marcador y el descanso al caer, todo hacía indicar que los colchoneros estaban ante su gran oportunidad de poder escapar del destino final de ser eliminado, otra vez, por su eterno rival. Sin embargo, una genialidad de Benzema esfumó las ilusiones rojiblancas y nuevamente no se podía escapar de la tragedia.

En la película, al final, y lo siento por el spoiler, Alexander se da cuenta que no merece la pena vivir obsesionado con el pasado y que vale la pena de disfrutar y luchar por el presente y futuro. Algo parecido ocurrió en el desenlace de la noche del pasado miércoles.

Antes de que concluyera el choque, todos los presentes en el estadio pudimos ver como una ráfaga de agua se avecinaba sobre nosotros y, de repente, el agua se desplomó.

Puede que fuera Neptuno o el embrujo de la noche, no sé, pero ese agua tuvo algo de magia, algo de especial. A los pocos segundos de comenzar a diluviar el árbitro pitó el final del partido y la grada colchonera, en lugar de llorar el cruel camino que de nuevo les había deparado la Champions, comenzó a saltar y cantar como si nada hubiese pasado…..o sí.

Probablemente, como el científico de la película, aprendieron cuál es su auténtico objetivo. La Champions si tiene que llegar, que llegará en algún momento, lo hará, pero mientras vale más la pena de disfrutar de lo logrado que perder el tiempo en llorar por lo no conseguido; porque ese recuerdo te va a quedar para siempre y no se le puede reprochar nada al que todo lo da.

Que nadie se confunda, eso no quiere decir que el Atleti sea conformista o carezca de ambición. La última lección que dejó el Calderón a los suyos fue todo lo contrario. Lucha por todo, cree en lo imposible, pero nunca renuncies a ser tú mismo porque en ese momento habrás perdido seguramente algo más importante que un título o un partido: tu identidad. Y si tiene que llover, ¡qué diantres! ¡qué llueva!

El primer partido europeo del Vicente Calderón

Este miércoles el Vicente Calderón pondrá punto y final a sus noches europeas con la disputa de la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones contra el Real Madrid. Por ello, en este post vamos a recordar cuál fue el primer encuentro de competición europea que disputó el Atlético de Madrid en la ribera del Manzanares.

Fue el 12 de octubre de 1966. Al Calderón le tocó acoger el partido de vuelta de la primera ronda de la Copa de Europa que enfrentó al Atlético con el Malmoe. El partido resultó ser un tanto descafeinado, ya que los colchoneros se habían impuesto por 0-2 en la ida dejando casi sentenciada la eliminatoria.

El Atleti, entrenado entonces por Otto Gloria, dispuso el siguiente once aquella tarde: Rodri, Colo, Martínez Jayo, Rivilla, Glaría, Ruiz Sosa, Ufarte, Luis Aragonés, Mendonça, Urtiaga y Collar. El primer gol de partido, y por ende el primer tanto europeo que celebró el Calderón, lo anotó Luis Aragonés.

El Sabio de Hortaleza, experto en firmar muchos de los momentos más importantes en la historia de los colchoneros y que ya había marcado en la ida, abrió el marcador a los 18 minutos de juego. El sueco Svahn hizo el empate cinco minutos más tarde.

Mendonça hizo el 2-1 en el minuto 57 y Urtiaga sentenció el encuentro en el minuto 65 con un nuevo gol. Sin embargo, el 0-2 de la hizo que el ritmo del partido no fuera muy alto. Algo que destacó el ABC en su crónica del día siguiente: “La ventaja inicial rojiblanca por su anterior victoria en Suecia quitó clima y tensión a este segundo partido, que quedó en trámite soso”.

El Atlético buscará el miércoles despedir de Europa al Vicente Calderón con un partido mucho más histórico y recordado que el que se disputó aquel 12 de octubre. Aunque muchos desearán que contra el Real Madrid vuelva a aparecer el espíritu de los Luis Aragonés y compañía.

Cuando la Reggiana no despidió a Carlo Ancelotti

Reggiana 95/96

Este pasado fin de semana Carlo Ancelotti ha logrado un récord más en su brillante palmarés: tras conquistar la Bundesliga, se ha convertido en el primer técnico en lograr el título liguero en cuatro campeonatos importantes como Italia, Inglaterra, Francia y Francia. Todo ello sin contar la Champions y la Copa que conquistó en España con el Real Madrid. Sin embargo, todo esto no habría sido posible con la confianza que le dio el Reggiana en su inicio en los banquillos.

Carlo se inició como técnico bajo el mando de Arrigo Sacchi, del que fue asistente de 1992 a 1995. Fue precisamente en este último año cuando le llegó su primera oportunidad en los banquillos. La Reggiana, equipo de su ciudad natal, le ofreció la oportunidad de dirigir al equipo en la Serie B con el reto de ascenderlo esa misma temporada.

Sin embargo, el inicio de temporada no fue para nada sencillo para los emilianos. En las primeras seis jornadas, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti sumaba cuatro puntos en la tabla después de sumar otros tantos empates y dos derrotas. Los puestos que daban acceso a la máxima categoría se alejaban fruto de que la Reggiana estaba muy negada en ataque, ya que sumaba tres goles hasta ese momento, el primero de los cuales no llegó hasta la jornada cuatro.

En esa situación la Reggiana se enfrentó al Pescara fuera de casa en la séptima fecha del campeonato. Pese a que su rival tampoco pasaba por su mejor momento, pues únicamente había logrado un triunfo en todo el campeonato, pasó por encima de los hombres de Carlo Ancelotti. El Pescara goleó por 4-1 a la Reggiana y el futuro del ahora exitoso técnico parecía sentenciado.

De hecho, la prensa publicó que el club Emiliano negoció con Mircea Lucescu y Luigi Simoni para que cogieran las riendas del equipo. Sin embargo, cuando Carlo parecía más fuera que dentro, la Reggiana sorprendió anunciando que mantenía su confianza en Ancelotti. El técnico y el equipo devolvieron el apoyo goleando al Venecia por 3-0 en la siguiente jornada.

La cosa no quedó ahí, pues el equipo empezó a ir hacia arriba a partir de entonces. De hecho, la confianza de los dirigentes en Ancelotti dio sus frutos cuando la Reggiana selló su regreso a la Serie A a falta de una jornada con una victoria por 0-1 contra el Verona. Los granates acabaron cuartos tras sumar 61 puntos.

El equipo de Ancelotti destacó por ser muy coral, hasta 13 jugadores vieron puerta esa campaña, y muy sólido, pues marcó 42 goles en 38 partidos y encajó 32. Tras ese éxito, Ancelotti dio el salto al Parma la siguiente campaña, ya en la Serie A, y comenzó su meteórica carrera en los banquillos. Nunca se sabrá qué habría pasado si la Reggiana hubiera despedido a Carlo tras esa derrota por 4-1 en Pescara.