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Camataru, el ladrón de la Bota de Oro

noviembre 7, 2011 2 comentarios

Una de las imágenes de los últimos días ha sido la de Cristiano Ronaldo posando orgulloso con la Bota de Oro que ha ganado tras marcar 40 goles en la última temporada en la liga española. Sin embargo, al igual que la semana pasada hablábamos del fraude cometido por Roberto Rojas, esta semana toca recordar la historia de Rodion Camataru, quien se llevó la Bota de Oro de 1987 gracias a una estafa que no fue conocida hasta años más tarde.

Camataru era un delantero bastante alto, de aquellos que por su gran envergadura aguantaban bien el balón y fijaban bien a las defensas rivales. Sin embargo, precisamente por eso, por su estatura, sus cualidades con el esférico eran bastante normalitas. Por ello, sus números goleadores en sus inicios en el Universidad de Cracovia no eran más que un promedio de unos diez goleadores por temporada.

Para la campaña 86/87 Camataru, antiguo infante de la marina, optó por cambiar de aires y decidió fichar por el Dínamo de Bucarest. La jugada le salió redonda, pues ese año fue el de su explosión. Y es que a falta de seis jornadas para la conclusión de la liga rumana había firmado 24 dianas, unos números a los que ni se había acercado en las temporadas anteriores. Se comenzó a hablar de él entonces como candidato a la prestigiosa Bota de Oro que entregaba la FIFA. Sin embargo, el trofeo parecía que lo tenía perfectamente encarrilado el austriaco Toni Polster y que se tendría conformar con la Bota de plata, que, dicho sea de paso, tampoco era una mala conquista.

Pese a ello, al finalizar la temporada saltó la sorpresa, pues Camataru logró marcar ni más ni menos que 20 goles en las últimas seis jornadas haciendo un total de 44 en toda la campaña 86/87 y que le alzó a lograr el primer puesto en la Bota de Oro para sorpresa de Polster, que ya se veía como virtual ganador, y de todo el fútbol europeo. El austriaco siempre pensó que en el milagroso final de temporada de Camataru había algo sospechoso. No le faltaba razón, pues el 9 rumano nunca volvió a repetir una temporada igual a la 86/87. En las dos siguientes promedió 16 goles y cuando se marchó a jugar al extranjero en el 89 ni en el Charleroi belga, primero, ni en el Herenveen holandés, después, llegó a acercarse a tan prolíficas cifras. Es más, ni en Holanda ni en Bélgica llegó ni tan siquiera a promediar diez goles por temporada.

Años más tarde, salió, al fin toda la verdad a la luz. En la época en que Camataru se destapó como un prolífico goleador, Rumanía viví bajo el régimen de Nicolae Ceaucescu. Este último vio en el deporte un espejo perfecto para vender una buena imagen de su país. Así en el 85 amañó varios partidos para que el equipo de sus amores, el Steaua de Bucarest, que dicho sea de paso era el conjunto del ejército, saliera campeón de liga. El Steaua le devolvió el favor ganando al año siguiente contra pronóstico la Copa de Europa al mismísimo Barcelona. Mejor campaña favorable a su régimen no podía tener. Aun así, ya saben lo que se dice: “todo siempre puede ser mejorado”.

Y en este caso también. Es aquí cuando entra en juego la esposa de Ceaucescu, Elena, que era una gran fan del Dínamo de Bucarest, que era el equipo de la policía rumana. Por ello, Ceaucescu cuando vio que Camataru podía ser Bota de Oro se le abrieron los ojos. Pues que un rumano obtuviera este trofeo, unido al gran éxito que había tenido el Steaua en el Viejo Continente en el 86, podría servir para que en Europa se viera con una cara más amable su régimen dictatorial y al paso pues también daba una alegría a su esposa. Por ello, en las últimas seis jornadas de liga miembros del Ministerio del Interior “aconsejaron” a los defensas y porteros que se iban a enfrentar al delantero que no se emplearan al 100%, todo fuera por el bien del país.

Y vaya si les hicieron caso. Camataru en la jornada 29 marcó 3 goles, en la 30 anotó otros tantos, hizo dos en la 31, cuatro en la 32, cinco en la 33 y finalizó la liga con un hattrick. Como he dicho antes, tiempo después esta farsa salió a la luz y se le reconoció a Polster como el auténtico Bota de Oro de aquel año, mal que a Camataru, que no fue más que un simple títere, y a Nicolae Ceaucescu les pesara.

Roberto Rojas y la estafa de Maracaná

octubre 31, 2011 3 comentarios

Jugar un Mundial. Defender los colores de tú país en la cita más importante del fútbol. Éste es el deseo por el que juegan semana tras semana millones de futbolistas alrededor del mundo. Sin embargo, como siempre una pregunta condiciona el hacer realidad este sueño: ¿todo vale con tal de acudir a la cita mundialista? Roberto Rojas es uno de esos personajes que sabe por experiencia propia que la respuesta a esa cuestión es no. Lástima para él que se diera cuenta de que ya era imposible dar marcha atrás para poner fin a la farsa que inició en Maracaná, una de las mayores de la historia del fútbol.

Todo ello ocurrió en 1989. En aquellos tiempos Rojas estaba considerado como uno de los mejores porteros del mundo. De hecho, le apodaban Cóndor por los vuelos que realizaba cuando iba a detener un balón que se dirigía hacia su propia portería. Incluso, en la prensa cada vez eran mayores los rumores que situaban al arquero chileno en el Real Madrid una vez concluyera el Mundial de Italia 90. Sin embargo, antes de dar el salto a Europa Rojas tenía una ilusión: clasificarse para la cita mundialística.

En aquella época el fútbol chileno gozaba de buena salud, ya que en 1987  Chile se había proclamado subcampeona de la Copa América tras haber humillado en el camino hacia la final a equipos tan poderosos como a Brasil, al que había goleado por 4-0.  La selección verdeamarela, precisamente, se cruzó en el camino de los chilenos para el Mundial de Italia. En aquellos tiempos la fase de clasificación no era el todos contra todos actual, sino que para obtener el billete para cita mundialista había que liderar uno de los muchos grupos en los que se dividían los países sudamericanos. A Chile le tocó en suerte Brasil y Venezuela. En la penúltima jornada, Chile tenía que ganar por ocho goles de diferencia a la vinotinto si quería que un empate le valiera para clasificarse en el último partido en Maracaná contra Brasil. Sin embargo, los chilenos únicamente pudieron meter cinco goles en un partido que se jugó en Argentina porque Chile estaba sancionada sin poder jugar en su país como local, entonces ganar en Maracaná se convirtió en una obligación si se quería ir al Mundial, ya que a Brasil le valía el empate.

La previa del partido fue una especie de guerra entre ambos países. Una contienda de la que pasara lo que pasara Roberto Rojas pensaba de antemano que Chile iba a salir perdedora: “Viejo, entiéndelo bien, a Brasil no lo vas a desbancar jamás. Eso te provoca impotencia, ¿sabes? No importa el fútbol, ni los goles, ni que seas, en algún momento dado, mejor que ellos. A Brasil no lo vas a eliminar, y eso que te quede claro desde el comienzo, porque si no lo entiendes terminas cometiendo excesos, como nos pasó a nosotros”. En el minuto 49 del encuentro Gareca batió a Rojas poniendo el sueño chileno más difícil todavía, algo que el portero se resistía a admitir. Y es que unos 20 minutos más tarde, de repente, Roberto estaba tirado en el suelo. Al lado suyo había una bengala que acababan de tirar desde la grada. Al poco saltaron las asistencias médicas chilenas al campo y lo tuvieron que retirar enseguida del césped porque Rojas estaba ligeramente conmocionado y tenía un corte en la frente.

Tras ver esto los jugadores chilenos decidieron abandonar el campo por voluntad propia porque veían que sobre él su seguridad estaba en peligro y el partido se suspendió. Los chilenos pidieron que se les diera por ganado el encuentro y, por ende, como clasificados para el Mundial. Sin embargo, hubo varias cosas que no acabaron de convencer a la FIFA. Y es que, según iban pasando los días, las declaraciones de Rojas sobre lo sucedido iban cambiando. Además, Brasil presentó varios informes en los que argumentaba, con leyes físicas y científicas irrefutables, que era imposible que la bengala, que curiosamente era de la marca Condor, fuera la causante del corte que sufrió Rojas. Poco después, salió a la luz la prueba que derribó la farsa del portero: una fotografía realizada por la revista argentina El Gráfico mostraba cómo la bengala había caído a metro y medio de Roberto, por lo que era imposible que le hubiera golpeado.

Ante estas pruebas la FIFA decidió aplicar una sanción bastante dura para dar ejemplo: se dio por ganado a Brasil el partido, Chile no podría jugar la fase clasificación para el Mundial de 1994 y Rojas fue sancionado de por vida, además de otras sanciones menos graves que recayeron sobre otros miembros de la federación y del equipo chileno. “Me corté con una Gillette y la farsa se descubrió. Fue un corte a mi dignidad. Tuve problemas en mi casa con mi mujer, mis compañeros me dieron la espalda … pero si yo hubiera sido argentino, uruguayo o brasileño no estaría suspendido, pero como soy chileno no me dieron la posibilidad de reivindicarme”, señaló diez años más tarde un Rojas al que la FIFA le concedió el indulto en el año 2001, cuando contaba con 43 años, edad imposible para volver a reanudar su carrera como jugador.

El perdón del público chileno llegó años más tarde. Fue en el partido de homenaje a Iván Zamorano. El Estadio Nacional de Chile le ovacionó cuando se leyó su nombre en el combinado de estrellas mundiales y durante los 20 minutos que jugó. “No lo esperaba… Ni tan siquiera pensaba jugar. Es lo bonito del fútbol. Creo que las cosas positivas en mi carrera son más importantes que las negativas”, dijo emocionado, consciente de que esos aplausos se podían haber alargado más en el tiempo si en aquel partido de Maracaná no hubiera hecho al fútbol chileno una de las heridas más grandes de su historia.

El origen de la Intertoto

julio 18, 2011 Deja un comentario

Ya no existe. Sin embargo, la Intertoto hace algunos años nos salvó de algunas tardes largas veraniegas de domingo sin fútbol. Sus orígenes  estuvieron en el sueño de Karl Rappan de que hubiera partidos de máximo nivel en los meses de julio y agosto y en la oportunidad que vio Ernst B. Thommen de seguir ganando dinero con las apuestas deportivas.

Rappan podríamos decir que era un enfermo del fútbol, vivía por y para este deporte. El que fuera ideólogo del catenaccio tenía un sueño: crear una liga europea en verano al más puro estilo de las competiciones continentales que se disputaban durante la temporada. Así Rappan presentó su proyecto en varios países. De la mayoría de ellos obtuvo una respuesta alentadora, pero se encontró con dos problemas: la financiación y que la UEFA diera su visto bueno al torneo.

Entonces apareció la figura de Ernst B. Thommen, que conocía a Rappan de que ambos habían trabajado en la Federación Suiza de fútbol. En la década de los 50 Thommen fue el Director Gerente de las apuestas suizas de fútbol y veía como el negocio en verano sufría un bajón bastante considerable al no haber ninguna competición importante en disputa. Por ello, en cuanto Rappan le explicó su proyecto lo apoyó porque veía en él una manera de generar grandes ingresos en verano.

Thommen, además, era vicepresidente de la FIFA y utilizó sus influencias, y que a Hermann Neuberger, otro vicepresidente de la FIFA y presidente de la Federación Alemana, le entusiasmó la idea para que la UEFA diera luz verde al proyecto. Cosa que hizo en 1961. Aunque como al máximo organismo europeo no le gustaba la idea de crear un torneo que tuviera como objetivo el que las casa de apuestas ganaran dinero, de hecho Toto en alemán significa apuesta, oficialmente no quiso saber nada del campeonato. Su intervención se limito, simplemente, a aprobar el que se disputara.

Al torneo se le puso el nombre de Copa Internacional de fútbol, aunque era más conocido como la Copa Rappan. El periódico suizo “Sport” impulsó en gran medida un campeonato que tenía como regla principal que no podían disputarlo aquellos equipos que estuvieran clasificados para la Copa de Europa y la UEFA. El Ajax fue el primer vencedor de la Copa Rappan.

En 1967 se introdujeron varios cambios en el torneo. Los más importantes fueron dos. El primero fue que habría varios campeones y no sólo uno porque la modalidad de fase de grupos, eliminatorias y final cada vez era más difícil llevarse a cabo porque había muy pocas fechas disponibles. El segundo cambio que se introdujo fue que los equipos vencedores recibirían entre 10.000 y 15.000 francos suizos.

En 1995 la UEFA tomó el control de la competición de manera oficial e impulsó el campeonato premiando a los campeones de la Intertoto con el acceso a la Copa de la UEFA. Pese a que en un principio los equipos de las grandes ligas (España, Italia o Inglaterra) se resistieron a participar, el éxito de equipos como el Girondins de Burdeos, que tras ganar la Intertoto fue subcampeona de la UEFA en 1996, animó a muchos conjuntos a participar. La UEFA introdujo muchas medidas en el campeonato hasta que en 2008 decidió suprimir el torneo para 2009. Poniendo fin al sueño de Rappan y al ambicioso negocio de Thommen.

Xavi el escultor del fútbol

julio 14, 2010 1 comentario

El fútbol es un deporte que, normalmente, premia a aquellos que prefieren mimar al balón antes de dar un burdo pelotazo. Los estadios de fútbol, de hecho, los llenan aquellos que ven que mediante el juego de toque puede abrir hasta la más férrea defensa. Un ejemplo de ello es Xavi Hernández, el escultor de España, la Campeona del Mundo.

Xavi comenzó a dar cariño a la pelota, que no a darle patadas, en su Terrasa natal. Sin embargo, allí jugaba de delantero. Pero su carrera como ‘9’ finalizó muy pronto. A los once años concretamente. A esa edad ‘Pelopo’ se incorporó a las categorías inferiores del Barça. En La Masía los técnicos le retrasaron al medio porque le veían algo lento y pensaban que tenía un buen perfil como pasador. No se equivocaron, pues la velocidad que supuestamente no tenía como ariete la tenía para pensar y dibujar pases imposibles, como si tuviera en la cabeza una escuadra y un cartabón. 

Así a pocos extrañó que Xavi poco a poco fuera ascendiendo hasta llegar al primer equipo. Su debut como culé se produjo el 18 de agosto de 1998, en la Supercopa de España contra el Mallorca. El Barcelona perdió dicho encuentro por 2-1 y al día siguiente las crónicas de los periódicos subrayaron que lo poco que destacó aquel día en un gris Barça fue Xavi, que además se estrenó como goleador. Esto tuvo un gran mérito, puesto que el jugador fue llamado para disputar el encuentro con tan sólo un día de antelación, cuando aún estaba de vacaciones. Hay que recordar que aquel verano Xavi lo había iniciado tras lograr que el Barça B ascendiera a Segunda A tras un duro playoff contra el Real Madrid B. Por ello, el de Terrasa disfrutaba de unos más que merecidos días de descanso.

   Edición del miércoles 19 de agosto de 1998 - Página 2

La presencia de Xavi aquella temporada en el primer equipo no fue testimonial, ya que debido a que Guardiola estuvo durante mucho tiempo lesionado y a que Van Gaal había relegado al ostracismo a Celades, el egarense disputó un buen número de encuentros. En uno de ellos, de hecho, Xavi salvó la cabeza de Van Gaal al anotar el gol de la victoria contra el Valladolid en un partido en el que el entrenador holandés se jugaba el puesto. 

Edición del lunes 21 de diciembre de 1998 - Página 2

Xavi finalizó la temporada con un gran colofón: se proclamó campeón del Mundo-Sub20 con España junto a otros jóvenes como Casillas o Marchena. En aquel torneo, casualidades de la vida disputado también como el de 2010 en territorio africano, Xavi fue para todos el mejor del torneo. Sin embargo, la FIFA concedió el balón de oro al hoy culé Keita en una decisión que fue considerada más política que deportiva. 

A finales del 2000 Xavi se proclamó subcampeón olímpico en Sydney y enamoró a todos con su juego. De hecho, Arrigo Sachi elaboró un informe para el Milan en el que al lado del medio español escribió las siguientes palabras: “Hay que ficharlo cueste lo que cueste”. Con la salida de Guardiola del Camp Nou rumbo a Italia Xavi cogió un peso mucho más importante en el equipo. Así que hasta que, paradójicamente con el regreso de Guardiola al Barça, esta vez como técnico, llegó a su cenit como futbolista. 

Jugadores como Messi saben que sin él a su lado bajan notablemente su rendimiento. De hecho, tanto prensa como aficionados consideran a Xavi como el motor de España y del Barça, las, posiblemente, escuadras más potentes del mundo. Sin embargo, su currículum tiene un lunar: estos reconocimientos no se transforman en premios como el Balón de Oro. ¿Qué más tiene que hacer Xavi para recibir este reconocimiento después de recordarnos día sí y día también lo bello que puede ser el fútbol? 

Desde Lamedialuna sólo podemos decir: Gracias Xavi

Pickles y la caja de zapatos

junio 19, 2010 3 comentarios

Deseada y codiciada, el trofeo de la Copa del Mundo es aquel que todo jugador desea levantar. Sin embargo, ésta no sólo ha sido objetivo de futbolistas, ya que ladrones y dictadores también han luchado a lo largo de la historia por tener la copa entre sus manos. 

Uno de los que más insistió en tenerla por méritos no deportivos fue Adolf Hitler. A principios de los cuarenta, el trofeo estaba en posesión de Italia, que se había hecho con él tras su victoria en el Mundial del 38. Hay que recordar que en aquella época la copa no era como en la actualidad, sino que era una escultura de la diosa griega Niké bañada en oro. 

Ottorino Barassi, vicepresidente de la FIFA durante la II Guerra Mundial, sabía que Hitler deseaba tener la copa en sus manos y, por ello, decidió sacarla de los fondos de un banco de Roma, donde se encontraba guardada. No se equivocó Barassi, pues poco después el banco cayó en manos alemanas y éstos lo primero que hicieron fue buscar en la caja fuerte el trofeo. La pregunta ahora es ¿dónde guardó Ottorino la copa? Pues resulta que decidió hacerlo en una caja de zapatos que escondió debajo de su cama. Sitio que al final resultó ser más seguro que la caja fuerte de un banco.

Aun así, el trofeo no se libró de caer en manos ajenas antes del Mundial del 66. Entonces  fue robada en el Salón Central de Westminster. Scotland Yard  buscó en todos lados pero sin éxito y los británicos se temieron lo peor: el Mundial se jugaría sin el trofeo original. Sin embargo, un perro llamado “Pickles”, mascota de un trabajador inglés de astilleros encontró el trofeo envuelto en papel de periódico entre unos arbustos del barrio londinense de Upper Norwood.  Como recompensa, el perro y su dueño fueron invitados al Mundial del 70 por la FIFA, aunque el chucho falleció antes de la gran cita. 

En el 74, la FIFA decidió sustituir el antiguo trofeo por uno nuevo. El diseño ganador para la nueva copa fue el del italiano Silvano Gazzaniga. El tranasalpino definió el nuevo trofeo con las siguientes palabras: “Los jugadores sostienen la tierra desde abajo formando un círculo, representando la emoción de la victoria”. Esta media provocaba que el ganador del Mundial del 70 se iba a quedar con el trofeo original en propiedad. 

El vencedor fue Brasil y aquí, en un principio, se le debería poner fin a esta historia. Sin embargo, la copa original parecía predestinada a la tragedia y así fue. En 1983 fue robada en Río de Janeiro por cuatro hombres que confesaron en el juicio haberla fundido.

Franco Gemma, la mano maldita del fútbol español

junio 11, 2010 2 comentarios

El nombre de Franco Gemma, probablemente, a más de uno no le dirá nada. Sin embargo, es alguien que está ligado a la historia de España en los mundiales, y a la más negra concretamente. Y es que a este italiano hay quien lo bautizó como “la mano maldita del fútbol español”, puesto que, pese a que no quepa duda de que España y mala suerte son sinónimos cuando se habla de mundiales, representa perfectamente al malfario que ha acompañado a la historia a lo largo de todos los tiempos en la máxima competición de selecciones. 

Nos situamos en 1954, España se jugaba su pase al Mundial de dicho año en una eliminatoria contra Turquía, que no era un equipo muy sólido. La euforia había invadido a la selección, ya que la Roja había completado su mejor actuación en un Mundial en 1950 -4º puesto- y se soñaba con hacer algo grande en Suiza 1954. Además, el equipo, además de contar una magnífica generación de jugadores, contaba con el apoyo pleno del Gobierno, que pensaba que los éxitos del fútbol era una manera de vender al mundo el franquismo como algo bueno. 

En la ida, disputada en el Santiago Bernabéu, todo fue sobre rueda: España goleó sin problemas a Turquía por 4-1. En la vuelta, sin embargo, los otomanos derrotaron a los españoles por 1-0 y ambos equipos tuvieron que disputar un partido de desempate, ya que en aquella época no existía el valor global obtenido en una eliminatoria, sino las victorias, y la fórmula de los penaltis tampoco se había inventado. 

Así las cosas el partido de desempate se decidió que se jugara en terreno neutral y el lugar elegido fue Roma, donde las ilusiones de España quedaron de manera definitiva. Uno de los jugadores que más destacaba en aquella selección era Ladislao Kubala, el futbolista del Barcelona era un prodigio y estaba considerado como uno de los mejores del mundo. Sin embargo, poco antes de que la Roja decidiera partir al campo a jugar el partido, los integrantes de la Federación Española recibieron la siguiente nota: “Attention equipe espagnole situation jouer Kubala” (Atención equipo español situación jugador Kubala). 

La FIFA lo que quería dar a entender era que Kubala estaba siendo investigado par ver si era lícito que jugara con España. Hay que recordar que Kubala era húngaro y la FIFA dictaminaba que para que un jugador pudiera defender los colores de un país en el que no había nacido debía de haber pasado un mínimo de tres años en dicho lugar. Kubala, en un principio, cumplía con dicha obligación, ya que había aterrizado en España en 1950. Aunque no todo era tan fácil ya que los papeles se los hizo en 1951. Ante la duda, y el temor de que una posible alineación de Kubala supusiera la descalificación de España, los miembros de la Federación decidieron que el delantero no jugara el choque decisivo.

El partido quedó, finalmente, 2-2 y, como estaba instaurado el método de los penaltis para desempatar, se decidió que en una bolsa se metieran dos papeletas y que fuera un niño con los ojos vendados el que escogiera la papeleta del que iba a dictaminar al ganador. Los turcos pusieron en la papeleta su nombre en italiano (Turchie), pensando que al estar en el país transalpino esto les daría suerte. España se limitó a poner una X. El encargado de sacar el papel de la bolsa fue Franco Gemma que, para gozo de los turcos y desencanto de los españoles, sacó la papeleta de Turquía.

 “Si es que de alguien que se llama Franco sólo se puede esperar cosas malas”, señalaron algunos de los opositores al régimen de Franco en tono de mofa. Para más inri, años más tarde los dirigentes de la FIFA aseguraron que ninguno de ellos había enviado ese mensaje y todavía no se ha descubierto quien escribió el telegrama y con qué motivo lo hizo, aunque muchas de las acusaciones apuntan al dirigente italiano Ottorino Barassi. Otra de las leyendas negras dice que el origen de ese telegrama fue debido a que la selección húngara, una de las más fuertes de la época, amenazó a la FIFA con no jugar la competición si Kubala defendía los colores de España. Ante lo cual el organismo tuvo que idearse un apaño para no dejar fuera a los magiares.

Edición del jueves 18 de marzo de 1954 - Página 1