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Posts Tagged ‘Inter de Milán’

Simeone, invicto contra Zidane en San Siro

Simeone vs ZidaneEste fin de semana se celebra, al fin, la final de la Liga de Campeones en un duelo cargado de morbo entre Real Madrid y Atlético de Madrid además de por la rivalidad ciudadana que tienen por lo vivido en la final de 2014 en Lisboa. El partido se va a celebrar en San Siro, un estadio muy conocido por Diego Pablo Simeone y Zinedine Zidane por su paso por la Serie A. De hecho, el ‘Cholo’ nunca perdió un duelo disputado en el feudo milanés contra el galo como jugador.

Simeone y Zidane se vieron dos veces las caras como futbolistas en San Siro y en ninguna perdió el albiceleste. Fue a finales de la década de los 90, cuando el ahora técnico rojiblanco jugaba en el Inter de Milán y el entrenador madridista en la Juventus de Turín. La primera vez que jugaron Diego y Zinedine frente a frente en San Siro fue el cuatro de enero de 1998.

El Inter se encontraba en plena lucha del Scudetto con la Juve y se enfrentaron en la jornada 14 del campeonato. Aquel duelo se lo llevaron los neroazzurri por 1-0 gracias a un tanto de Youri Djorkaeff a los 47 minutos de encuentro. Zidane no completó su mejor partido con la ‘Vecchia Signora’ y fue cambiado a los 57 minutos por Angelo Di Livio. Simeone, por su parte, sí estuvo muy destacado y disputó 88 minutos, momento en el que fue sustituido por Ze Elías. Pese aquel triunfo, el título se lo llevó aquella temporada 97/98 la Juve tras una escandaloso arbitraje en el partido de vuelta.

La segunda y última vez que Simeone y Zidane se vieron las caras en San Siro fue el 27 de febrero de 1999, en la 23ª jornada de la Serie A. Por aquel entonces ni Inter ni Juve pasaban por su mejor momento y dejaron un partido para olvidar que acabó con empate a cero. Tanto el ‘Cholo’ como Zizou jugaron completo aquel encuentro en que, además, el galo vio la tarjeta amarilla a los 57 minutos.

Por tanto, Simeone lleva por ahora la ventaja a Zidane en los partidos disputados entre ambos en San Siro. Eso sí, la única vez que se enfrentaron ambos vistiendo las camisetas tanto de Atlético como de Real Madrid el triunfo final fue para el galo por 2-0.

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La Juventus reincidente: el penalty a Ronaldo y el Scudetto del 98

Durante la pasada semana no se ha habló de otra cosa en Italia: el balón que sacó desde dentro de su portería Buffon en el Milan-Juve pero que el árbitro no estimó, para asombro de todos, como gol. El tanto habría supuesto el momentáneo 2-0 y hubiera dejado al Milan en clara posición de ventaja para ganar el Scudetto. Sin embargo, el gol no subió al marcador,la Juve logró empatar en la segunda mitad y ahora son ellos los claros favoritos para ganar el título. Este capítulo resucitó otro ya antiguo, cuando en un Juventus-Inter de la temporada 97/98 un nuevo error clamoroso del árbitro puso la liga italiana en bandeja para la Vecchia Signora. 

Corría el 26 de abril de 1998, Juventus e Inter se iban a ver las caras en Delle Alpi cuando apenas restaban cuatro jornadas para el final del campeonato. Los bianconeri lideraban la tabla por un punto de ventaja con respecto a los neroazzurri tras una temporada en la que ambos estaban manteniendo un mano a mano espectacular. El partido era, por tanto, casi decisivo para el devenir del título. 

La Juve fue la que comenzó dominando el choque, tanto que una genialidad de Alex del Piero puso al equipo entrenado entonces por Marcello Lippi por delante en el marcador en el minuto 21. Sin embargo, el Inter supo sobreponerse al golpe y reaccionó como mejor sabía: buscando la portería contraria. Justo cuando más parecía que estaba el empate visitante, más o menos por el minuto 70, Ronaldo se internó dentro del área local dispuesto a batir a Peruzzi. No lo pudo hacer porque Iuliano le salió como una exhalación y le derribó en lo que era un claro penalty.

Sin embargo, para sorpresa de todos, el árbitro Piero Ceccarini no señaló la pena máxima y dejó que siguiera el juego. Tanto que mientras los jugadores del Inter prácticamente se tiraban de los pelos porque no entendían lo que acababan de ver,la Juventus montó un rápido contragolpe que acabó en penalty sobre Del Piero, que esta vez si que señaló Ceccarini.

Cuando sucedió esto los interistas fueron todos prácticamente a comerse al árbitro, quien decidió expulsar a Gigi Simoni, técnico de los neroazzurri, por saltar al campo a protestar. “¡Avergüéncese! ¡Avergüéncese por ser capaz de hacer algo así!”, le gritó Simoni mientras enfilaba el camino de los vestuarios. El partido prosiguió y Del Piero falló el penalty. Dio igual, el Inter estaba desquiciado pensando en el penalty de Ronaldo y deambuló los últimos minutos de cuerpo presente pero de mente ausente. Una muestra de ello fue Ze Elías, que dejó a los milaneses con 10 por pegar un codazo fruto de la desesperación. Así el partido acabó con 1-0.

“Claro que estoy contento, ¿por qué no habría de estarlo?”, dijo Ceccarini cuando abandonaba el estadio y era preguntado por los periodistas por la polémica jugada que había marcado el partido. La opinión de Ronaldo difería de la del árbitro: “Ha sido un auténtico robo. Me da igual si me sancionan pero es que ha sido una vergüenza.  Sólo el árbitro no ha visto el penalti que me han hecho. Me siento triste, muy triste, porque un partido así no lo tendría que haber decidido nunca el árbitro. El campeonato está adulterado”. Massimo Moratti, presidente del Inter, también habló en la misma línea: “Que no me tomen más el pelo. Ha sido un auténtico robo, a un nivel de ridículo total. Mejor que el campeonato acabe aquí porque no tenemos ganas de que se sigan riendo de nosotros. No creo que haya una mano directa dela Juventus, son los árbitros, que se empeñan en favorecer al cuadro juventino. Mejor no jugar más, así nos evitamos esfuerzo”.

A la Federación no le tembló el pulso y sancionó con tres partidos, todo lo que quedaba de campeonato, a Simoni y Zamorano y con dos a Ronaldo y Ze Elías. Ahí se acabó el Scudetto, pues el Inter acusó el golpe en lo psicológico y no se supo reponer del golpe sufrido en Delle Alpi.La Juventus conquistó el título en la última jornada, pero todos sabían que donde realmente había quedado sentenciado fue contra el Inter.

Tiempo más tarde, Ceccarini reconoció su error: “Sobre Ronaldo me equivoqué”. Demasiado tarde para el Inter, demasiado tarde para Simoni. “El penaty me privó de la oportunidad de estar diez años seguidos entrenando en una grande”, dijo el técnico en 2009 en una entrevista concedida al programa Fiebre Maldini.

Javier Zanetti, el mito que llegó de puntillas

octubre 3, 2011 Deja un comentario

El Inter de Milán es uno de aquellos clubes a los que todos echan un ojo cada verano. Momento en el que Massimo Moratti, presidente del club neroazzurro, suele echar mano a la chequera para intentar traer a San Siro a los mejores, normalmente como consecuencia de que el equipo lombardo, fiel a su histórica condición de pupas, ha fracasado en la temporada anterior. Así han llegado innumerables cracks al Inter. Sin embargo, uno de los más recordados y queridos por la afición fue uno que llegó prácticamente de puntillas, sin hacer mucho ruido: Javier Zanetti.

Y es que la vida del polivalente jugador argentino siempre ha estado marcada por la modestia y la profesionalidad. De hecho, su incursión en el mundo del fútbol fue bastante curiosa, ya que tuvo su origen un día que Zanetti ayudaba a su padre a levantar una pared, tal y como relató en una entrevista a La Gazzetta: “Siempre ayudaba a mi padre en su trabajo, la albañilería. Y un día, cuando les dije a mis amigos que no podía ir a jugar porque tenía que darle una mano a papá, él me dijo que si tanto me gustaba el fútbol, debía intentar con una prueba en algún club. Apenas había pasado los 10 años”.

Lo que no podía imaginar Javier es lo lejos que ha llegado su carrera, ya que cuando comenzó apenas soñaba con jugar en la primera división argentina. Cosa que logró el 12 de septiembre de 1993 con Banfield, equipo al que había llegado procedente de Talleres, en un encuentro que acabó con empate a cero contra River Plate. Aunque el partido que le iba a lanzar a la fama no fue ése, sino otro que jugó contra el otro gran equipo del país, Boca Juniors, el cuatro de septiembre de 1994. Aquel día Zanetti fue la estrella de un Banfield que dio la gran sorpresa al ganar en la Bombonera por 1-2. A raíz de ese encuentro grandes equipos europeos comenzaron a seguirle la pista: “Para mí es un partido inolvidable. Podría decir que me proyectó de manera sorprendente. Al equipo y a mí nos salieron todas. Y demuestra lo importante que son Boca y River. Si jugás bien contra ellos te ve todo el mundo y tu vida puede cambiar por ese partido”.

Tanto que al verano siguiente el Inter de Milán desembolsó casi seis millones de euros para hacerse con sus servicios. En San Siro aterrizó prácticamente como un desconocido junto a otro prometedor lateral brasileño: Roberto Carlos, autor del gol de la victoria en el primer partido que jugó Javier en el Serie A: un Inter-Vicenza (1-0) disputado el 27 de agosto de 1995. Sin embargo, el futuro de Roberto Carlos y el del albiceleste no iban a estar muy ligados. Mientras que al brasileño le rechazaron por considerarle “demasiado ofensivo”, Zanetti pronto se hizo un hueco en el once titular. Tarea que no resultó nada fácil, pues en aquellos años el lateral derecho lo ocupaba Giuseppe Bergomi, un histórico del club.

Aunque la titularidad no fue lo único que le “robó” Zanetti a Bergomi, pues el pasado 20 de septiembre logró convertirse en el jugador que más veces ha jugado con el Inter, mérito que logró añadir al de extranjero con más partidos en la Serie A. Por ello, ahora en Milán cuando alguien pregunta por Javier Zanetti nadie tiene dudas en afirmar que es la bandera del Inter, algo que dista mucho de cuando llegó a la ciudad en el verano de 1995 como un auténtico desconocido. Un desconocido que a base de trabajo y esfuerzo ha conseguido grabar su nombre en la historia del club

El Bologna del 64 y la sombra del dopaje

marzo 28, 2011 2 comentarios

El doping es una de las lacras que tiene el deporte y aunque el ciclismo es, posiblemente, el más afectado por este tema, el fútbol, lamentablemente, no se ha escapado de sus garras. Uno de los primeros casos de doping que se conoció en el balompié fue el del Bologna que se proclamó campeón de Italia en 1964. Aún hoy no han quedado muy claro qué es lo que realmente sucedió.

El Bologna en la campaña 63/64 disputó de tú a tú el Scudetto al todopoderoso Inter de Milán de Helenio Herrera, que había ganado el título el año anterior y que era temido en Europa. Sin embargo, los rossoblu recibieron un grandísimo golpe el cuatro de marzo de 1964: cinco de sus futbolistas (Fogli, Pascutti, Perani, Pavinato y Tumburus) y su entrenador (Fulvio Bernardini) fueron sancionados 18 meses por haber dado positivo por consumo de anfetaminas en un control antidopaje llevado a cabo el dos de febrero del mismo año tras haber ganado al Torino por 4-1, en la que era la décima victoria consecutiva de los boloñeses, todo un récord. 

Obviamente, también les quitaron los tres puntos. Entonces la ciudad de Bolonia se echó a la calle para protestar. Pensaban que todo aquello era fruto de una persecución ideada para que el Inter fuera campeón: con tres puntos menos y con cinco de sus titulares sin poder jugar lo que restaba de campeonato, el camino de los neroazzurri hacia el título se allanaba. El Bologna decidió actuar y contrató a unos abogados (Cagli, Gabellini y Magri) para que pleitearan por la vía ordinaria contra la Federación por la sanción de manera personal, ya que estaba totalmente prohibido que un club lo hiciera. La primera decisión que tomaron los abogados fue que los futbolistas acusados no realizaran el contraanálisis que pudiera verificar, o no, el positivo.

Una actitud que resultó un tanto sospechosa, puesto que muchos entendieron que si no tenían nada que esconder no debían de haberse negado a realizar el segundo examen de orina. Sin embargo, la táctica les salió bien a los procuradores, puesto que el Bologna recuperó los tres puntos y a sus jugadores y técnico se les levantó la sanción. De esta manera el conjunto rossoblu llegó a la última jornada del campeonato con opciones de obtener el scudetto, ya que estaba empatado a puntos con el Inter.

El Bologna hizo los deberes ganando a la Lazio y los neroazzurri también al derrotar al Atalanta, un hecho que les obligaba a disputar a ambos un partido de desempate para dirimir quién ganaba el título. Sin embargo, el equipo dirigido por Bernardini durante unos minutos se vio campeón por una curiosa confusión. Al finalizar su encuentro contra la Lazio, en los altavoces se gritó “Desempate” (Spareggio) y la mayoría entendió “empate” (pareggio), pensando que el Atalanta había dado la sorpresa.

Días más tarde, el presidente del Bologna, Renato dall’Ara, que hoy da nombre al estadio del equipo, desaconsejando a los médicos que le pidieron que se quedara en casa porque estaba muy débil del corazón, viajó a Milán para hablar con la Federación y el Inter de la “final por el título”. En la reunión estuvo muy presente la sanción por dopaje que habían sufrido los boloñeses en marzo y Dall’Ara inició una acalorada discusión Angelo Moratti, presidente del Inter y padre de Massimo -actual mandamás de la entidad milanesa-, y con Giorgio Perlasca, presidente de la Federación. Su corazón no aguantó y Renato murió de un infarto en los brazos de Moratti.

Días más tarde, en Roma se jugó el partido decisivo. El Inter partía como favorito, ya que una semana antes había ganado la Copa de Europa. Sin embargo, el triunfo final fue para el Bologna, que honró la memoria de Dall’Ara con una victoria por 2-0. Helenio Herrera estaba convencido de que aquel Bologna se había dopado para obtener el título y dijo que Bernardini le había prometido que contaría toda la verdad una vez que pasara un tiempo considerable. 

Sin embargo, Bernardini se fue a la tumba sin decir ni una palabra de lo que pasó. Todo ello ha provocado que con los años hayan llegado varias versiones sobre lo ocurrido. Una defiende la honestidad de los rossoblu y que éstos no fueron más que una víctima de todo. “En enero del 64 tres hombres se ofrecieron al presidente del Bologna para hacer una caza contra el Inter por un costo de treinta millones. Dall’Ara se negó y un mes después los rossoblu se vieron desbordados por el ciclón del dopaje “, dijo Augusto dall’Ara, sobrino de Renato, en una entrevista. “Unos años antes de su muerte, Viani (el entrenador del Milan en aquella época) me dijo que fue él quien manipuló los tubos”, declaró el doctor Dalmastri, médico de los boloñeses del 64 al 90. 

Sin embargo, cuesta encontrar alguna razón que apoye que Viani decidiera arriesgar tanto para ayudar al eterno rival del Milan. Por ello, la versión de que el dopaje realmente existió tiene mucha más fuerza. Especialmente con declaraciones como las que hizo en el 98 a la Gazzetta dello Sport Giacomo Bulgarelli, uno de los jugadores que formaba parte de aquella plantilla: “Siempre me daban Micoren. Me dijeron que lo necesitaba para respirar y lo tomé. Pero no sólo yo, todos mis compañeros también lo tomaban. Cuando los controles se volvieron más estrictos, dejamos de tomarlo”. Curiosamente, el Bologna nunca más volvió a ganar el Scudetto. Por ello, parece que el resultado más claro de aquella temporada 63/64 fue el de Doping 1, Fútbol 0.

 

 

 

Raúl contra la maldición de Gelsenkirchen

agosto 17, 2010 1 comentario

De la noche a la mañana el Schalke 04 se ha convertido en uno de los equipos más populares en España. Hasta hace poco este grande alemán, sólo conocido por los más futboleros, apenas era un desconocido para a una afición española para la que, salvo alguna que otra excepción, hablar de Alemania era sinónimo de hacerlo del Bayern de Munich. Sin embargo el fichaje de Raúl por el conjunto minero lo ha cambiado todo. Ahora las portadas son para un Schalke que espera el exmadridista le contagie algo de su gen triunfador para un equipo acostumbrado a perderlo todo cuando ya se pensaba que lo tenía ganado.

El conjunto alemán nació el 4 de mayo de 1904 bajo la ilusión de unos estudiantes que lo bautizaron con el nombre de Westfalia Schalke. No fue hasta 1928 cuando su adquirió su nombre actual: F.C. Gelsenkirchen – Schalke 04. Para entonces los germanos ya se habían ganado el apodo de “Die Knappen” es decir los mineros, ya que la mayoría de sus jugadores provenian de las minas de Gelsenkirchen. Por entonces también se ganaron el discutible honor de ser el equipo de Adolf Hitler. Curiosamente, fue durante la dictadura de Hitler cuando el Schalke vivió su época más gloriosa. De hecho, seis de los siete campeonatos que tienen los ganaron entre 1934 y 1942, cuando fueron un equipo temible. Permanecieron invictos como locales durante once años y de 1935 a 1939 no perdieron un solo encuentro. Sin embargo, una vez finalizada la gran contienda el Schalke, casualidad o no, perdió su estrella y sólo pareció renacer de sus cenizas en 1958, cuando ganó su último título campeonato nacional. No fue más que simple espejismo, ya que, como si de una maldición se tratara, los de Gelsenkirchen comenzaron a arrastrar un gafe que aún hoy no han perdido.

Cuando se encontraban cerca de ganar Bundesliga el fatalismo se torna sobre ellos, como si tuvieran que pagar por la superioridad que exhibieron a finales de la década de los 30. Especialmente cruel fue la Bundesliga del año 2001. Aquel año, el Schalke llegó a la última jornada como segundo clasificado. Tenía que ganar y esperar un tropiezo del Bayern de Múnich en Hamburgo. Los mineros cumplieron con su parte del trabajo y ganaron por 5-3 al Unterhaching. En tanto, en Hamburgo, Barbarez en el minuto 90 adelantó a los locales y los aficionados del Schalke comenzaron a descorchar el champán. Mal hecho, pues la risa se tornó en llanto en cuestión de pocos minutos. Con el tiempo ya cumplido, el Bayern se lanzó al ataque y logró empatar el encuentro con un gol del exblaugrana Patrick Anderson.

El Schalke finalizó segundo y recibió el título que ninguno quisiera recibir: el de campeón honorífico. Sin embargo, si que es cierto que en 1997 se alzaron con la Copa de la UEFA, la última que se disputó con final a doble partido. Aunque bien es cierto que allí se enfrentaron al Inter de Milán, un equipo que en 2010 al fin a logrado deshacerse de la etiqueta de pupas de las que no logra desengancharse el Schalke. Así las cosas una final entre dos gafes sólo se podía resolver de una manera: en los penaltis, donde la fortuna sonrió a los alemanes.

Raúl llega ahora con el objetivo de volver a convertir al Schalke en aquel equipo que asustaba a los rivales en los 30 con sólo saltar al campo. Aunque ya ha vivido en sus propias carnes lo que es su equipo. A una semana de la final de la Supercopa de Alemania los de Gelsenkirchen se impusieron al Bayern en un torneo amistoso por 3-1. Una semana más tarde, a la hora de la verdad el conjunto de Louis Van Gaal se impuso por 2-0 volviendo a poner de manifiesto la eterna mala suerte del Schalke. Por suerte para Raúl todavía hay tiempo para revertir la situación. ¿Será capaz?

Schilacci, el juguete roto de Italia 90

agosto 3, 2010 1 comentario

El fútbol, al igual que la vida, es como una montaña rusa: unas veces estás arriba  y otras lo haces abajo, o viceversa. Sea como fuere, un claro ejemplo de ello es el delantero italiano Salvatore Schilacci. Y es que el ariete transalpino pasó de la nada a la gloria en un breve espacio de tiempo. Sin embargo, su estrella se apagó a la misma velocidad a la que había comenzado a brillar.

El Toto, sobrenombre con el que fue conocido, comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del fútbol en el AMAT Palermo, de su ciudad natal. Aunque Salvatore duró poco tiempo en el equipo de su tierra, apenas un año, y fichó en el 82 por el Messina, que entonces militaba en la Serie C, equivalente a la Tercera División española.

Allí Schillaci comenzó a destacar como un delantero oportunista y con chispa. Tanto que incluso logró acaparar el protagonismo de algún que otro artículo de la prensa local. Todo ello le llevó a fichar, contra todo pronóstico, en 1989 por uno de los grandes de Italia: la Juventus. Sin embargo, los bianconeri entonces vivían en una especie de depresión post-Platini y en la liga estaban a la sombra de Milan e Inter.

En tanto, la selección italiana estaba en pleno proceso de renovación preparando el Mundial del que iban a ser anfitriones en el 90.  El seleccionador de aquel equipo, Azeglio Vicini, tenía como base de aquella escuadra a una camada de jugadores jóvenes muy importante con gente como Paolo Maldini, Gianluca Vialli, Giuseppe Giannini, Walter Zenga, Carlo Ancelotti o Andrea Carnevale. Sin embargo, ese equipo tenía una tara muy importante: le faltaba gol.

Por ello, tras una temporada más que aceptable aunque sin llegar a números extrasféricos, Vicini decidió incluirle para sorpresa del personal en la lista definitiva para el Mundial de 1990. Eso sí, en un principio, partía como una de las últimas opciones que tenía Italia para el ataque, pues en esa posición el seleccionador prefería a hombres como Vialli y Carnevale. Sin embargo, la gloria le estaba llamando a la puerta.

 Toto, como era previsible, comenzó el torneo como suplente, pero su estrella se comenzaron a agigantar conforme fueron pasando los encuentros. En la primera fase, con tres goles, salvó a Italia de un ridículo mayúsculo y permitió que los azzurri pasaran la primera fase. Algo que hizo que en el tercer partido del campeonato se hiciera con una titularidad que ya no iba a abandonar en todo el torneo.

En los octavos y en los cuartos Schillaci dejó su sello marcando en ambos partidos, algo que le valió para pasar en apenas unos días del anonimato a ser una estrella mundial, el delantero que estaba en boca de todos. Sin embargo, Salvatore, que comenzó a ser apodado como “el padrino del gol” por sus orígenes sicilianos, no pudo evitar que Italia cayera derrotada en las semifinales del torneo contra la Argentina de Maradona.

Aun así, el delantero marcó en el partido por el tercer y cuarto puesto y logró hacerse con la bota de oro del torneo. Aunque él se quedó con algo más grande: en el torneo se había ganado el corazón y aprecio de todos los tifosi, quienes le consideraron como el mejor jugador de Italia en el Mundial. Sólo Roberto Baggio, que comenzaba a dar clases sobre el encerado, consiguió robarle algo de fama a Toto.

Aunque, lamentablemente para Schillaci, esto finalmente sólo se quedó en el bonito sueño de unas noches de verano. Regresó la competición a nivel de clubes y al Toto se le acabó la pólvora tan rápido como se había convertido en una estrella, pues en las dos siguientes temporadas en la Juventus apenas anotó nueve goles.

Las puertas de la selección, además, se le cerraron de manera definitiva y los aficionados azzurri que tanto le aclamaron por sus goles en el Mundial le olvidaron pronto debido a la confirmación de Baggio como un ‘fuoriclassi’ y la fulgurante aparición de otros delanteros como Signori o Casiraghi.

Por ello, en el verano del 92 firmó por el Inter de Milán, donde tampoco logró cuajar y se dio cuenta de que, definitivamente, su estrella se había pagado. Así un año más tarde los neroazzurri no pusieron ninguna traba en que Salvatore firmara por el Jubilo Iwata japonés, convirtiéndose de esa manera en el primer jugador italiano que jugaba en esa liga.

Allí, con buenas cifras realizadoras, vivió sus últimos días en el mundo del fútbol. Mirando, quizás, con nostalgia aquellos días en el que su estrella emergió pero que desapareció con la misma fuerza y rapidez que llegó al firmamento.

 

 

Las noches mágicas de Guardiola

abril 26, 2010 1 comentario

La semana pasada el Inter de Milán derrotó al Barça en el Giusseppe Meazza y puso a Pep Guardiola en su mayor compromiso desde que dirige al Barcelona: remontar una eliminatoria. El técnico de Santpedor lo ha conseguido todo desde que es técnico del equipo azulgrana. Sin embargo, a Guardiola aún no ha le falta algo para poner el broche de oro a su trayectoria en el banquillo azulgrana: una noche mágica en el Camp Nou. Algo que Pep si logró como jugador. 

La primera vez fue en septiembre de 1993, en la eliminatoria previa a la liguilla final de la Liga de Campeones al Barça le tocó el Dynamo de Kiev, un rival que en un principio parecía asequible. Sin embargo, en la ida todo se puso cuesta arriba para los azulgranas: perdieron 3-1 y su futuro en Europa se tornó negro. Pese a ello, desde que el árbitro pitara el final los jugadores sólo tenían una cosa en la cabeza: la remontada en el Camp Nou. Aunque los precedentes no eran muy halagüeños, ya que el Barcelona nunca había remontado una eliminatoria en la que en la ida había caído por 3-1.

Llegó el partido de vuelta y el inicio del Barça fue demoledor: Romario estrelló un disparo en el poste en el primer minuto de juego, un presagio del aluvión de ocasiones que estaba por venirle al Dynamo. Así a nadie extrañó que los culés en 17minutos mágicos pusieran el 2-0 que en esos instantes les daba el pase. Aun así, Rebrov volvió a ponerle un poco de picante a la eliminatoria al establecer el 2-1 en el 27. Este tanto o hizo que los catalanes bajaran los brazos, sino más bien todo lo contrario, ya que en una segunda parte antológica los hombres de Cruyff marcaron dos goles más y dejaron a su rival en la cuneta en un partido en el que la afición siempre creyó en la remontada. 

La situación volvió a repetirse siete años más tarde, en el 2000, en los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Chelsea. En Stamford Bridge, en una primera parte desastrosa, el Barça encajó tres goles que le complicaron mucho su futuro en Europa. Sin embargo, en la segunda mitad Luis Figo anotó el gol de la esperanza culé: 3-1. Para la vuelta, tanto Pep como sus compañeros volvieron a invocar al espíritu del Camp Nou para remontar la eliminatoria, como ya sucedió en el 93 contra el Dymano de Kiev. 

Sin embargo, el Barcelona de Van Gaal llegó al partido en la peor situación posible: sumaba cuatro derrotas consecutivas, la última un humillante 3-0 en el Carlos Tartiere contra el Oviedo. Pese a ello, fue comenzar el partido en el Camp Nou y el Barça, espoleado por cerca de 100.000 almas, en 45 minutos ya tenía todo el trabajo hecho con un 2-0. Aunque, en la segunda mitad, Flo se aprovechó de un mal pase de Hesp y trajo de nuevo los fantasmas de la eliminación al establecer el 2-1. Sin embargo, el Camp Nou estalló de júbilo cuando Dani, a siete minutos del final, empató la eliminatoria al establecer el 3-1. Con el partido agonizando, Rivaldo falló un penalti y llevó el partido a la prórroga. Ése fue el último fallo del Barcelona en la eliminatoria, pues en la prórroga los hombres dirigidos por Van Gaal no tuvieron compasión de su rival y acabaron accediendo a semifinales tras lograr un contundente 5-1. Por ello, Guardiola ya sabe para el martes que remontar al Inter en el Camp Nou es difícil, pero no un imposible.