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Posts Tagged ‘Ipswich Town’

Hermann Hreidarsson, míster descenso

A estas alturas del año muchos equipos son los que en estos momentos andan enjugando las lágrimas debido a que han descendido. Otros tantos, como algunos de la Segunda División en España, tratan de escapar de este fatídico destino con un único objetivo: que ninguno de sus jugadores se convierta en el nuevo Hermann Hreidarsson.

Para el gran público el nombre islandés es prácticamente un desconocido. Sin embargo, ha pasado a la historia de la Premier League por ser el jugador que más descensos ha sufrido en la máxima categoría del fútbol inglés: cinco.

Hreidarsson, pese a todo, ha sido uno de los futbolistas más exitosos que ha dado Islandia, ya que cuando en su país el deporte era casi amateur el logró competir como profesional en la Premier League, una de las ligas más importantes del mundo, y, probablemente, fuera uno de los que puso la semilla para los recientes éxitos del país islandés en la última Eurocopa.

Sin embargo, el recuerdo que va a perseguir siempre a este centrocampista es que no supo escapar del gafe en su carrera al sumar cinco descensos en la Premier League y uno en la Championship, segunda categoría del fútbol inglés.

La mala suerte de Hreidarsson comenzó en la temporada 97/98, cuando bajó de categoría con el Crystal Palace. En la campaña 98/99, como se hubiera decidido autocastigarse, fichó por el Brentford de la League One, el equivalente a la Segunda División B. Eso sí, lo hizo con un salario récord para el club.

En el Brentford recuperó su suerte y logró el ascenso en la temporada 98/99 de modo que, como si ya sintiera que había pagado su condena en las catacumbas del fútbol inglés, decidió fichar por el Wimbledon de la Premier League. Sin embargo, su mala suerte en la máxima categoría no había terminado y el conjunto londinense descendió en la temporada 99/00.

Al contrario de lo que había sucedido tras su primer descenso, Hreidarsson no se marchó a otro club de inferior categoría o se quedó en el Wimbledon a disfrutar de la categoría de la plata. Fichó por el Ipswich Town, de la Premier League. El gafe del islandés parecía cosa del pasado cuando el Ipswich Town logró la permanencia en la campaña 00/01. Nada más lejos de la realidad, pues el Ipswich descendió en 2002.

Con tres descensos a sus espaldas, Hreidarsson volvió a darse una nueva oportunidad en la Premier League fichando por el Charlton Athletic en 2003 tras pasar un año en la segunda división inglesa con el Ipswich. En el Charlton recuperó la confianza, jugaba con asiduidad y logró escapar del fantasma logrando la permanencia durante tres años seguidos: 2004, 2005 y 2006.

Al menos eso es lo que creía él, ya que el Charlton descendió en 2007. En ese momento decidió cambiar de aires y fichó por el Portsmouth. La decisión no pudo ser más acertada, ya que el equipo no solo consiguió la permanencia sino que hizo historia logrando la FA Cup en una campaña en la que Hreidarsson disputó 39 encuentros.

Sin embargo, el cuento de hadas del islandés terminó en 2010, cuando el Portsmouth descendió a Segunda. Hreidarsson jugó con el Portsmouth en la Championship en la temporada 2010/2011. La siguiente campaña la inició en la categoría de plata en el Portsmouth, pero la terminó en el Coventry City, de la misma categoría. Al final de la temporada los dos equipos equipos descendieron. Hay destinos de los que no se puede escapar.

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Luciano Re Cecconi, el ángel rubio

enero 20, 2010 3 comentarios

Uno de los equipos que más ha dado que hablar a lo largo de la historia del calcio italiano ha sido la Lazio de los 70. Aquel conjunto logró acabar con la supremacía que entonces tenían las escuadras del norte, sobre todo las de Milán y Turín. Sin embargo, el vestuario de esa Lazio era un auténtico polvorín dividido en dos bandos que se llevaban a morir  en el que lo típico era ver como los jugadores iban armados a los entrenamientos y a cualquier sitio. Uno de los pocos futbolistas normales de los romanos que se salían de este estereotipo fue Luciano Re Cecconi, el Ángel Rubio.

Luciano nació el uno de diciembre de 1948 en Nerviano, Milán. Como futbolista dio sus primeros pasos en el Pro Patria, de la Serie C, con el que debutó el 14 de abril del 68. Allí Carlo Regalia apostó fuerte por él y pronto logró hacerse con la titularidad. Aun así, fue Tommaso Maestrelli el que se encargó de esculpir al jugador. El técnico vio algo especial en aquel centrocampista que se había mostrado muy bien dotado físicamente pero que técnicamente todavía dejaba algo que desear.

Por esta razón, decidió ficharlo para el Foggia, de la Serie B, en el 68. Allí permaneció hasta el 72, año en el que nuevamente Maestrelli se volvió a acordar de él y lo reclutó para la Lazio, una escuadra que le presentaba el mayor resto de su carrera: intentar hacerse con el Scudetto. Allí se convirtió en lo que denominan en Italia como un “quatro polmoni”, un centrocampista que cubría todo el campo.

Re Cecconi se ganó en su primer año tanto a afición como a crítica y comenzó a ser apodado como el Ángel Rubio por su melena cobriza o como Netzer por su parecido con el futbolista alemán. Aquella Lazio se quedó a un paso de ganar en el 73 el título, pero si que logró que la Juventus mordiera el polvo en el 74, posibilitando de esta manera que la entidad romana sumara su primer Scudetto.

Sin embargo, el vestuario de aquel equipo pese a los éxitos en el campo era lo más parecido a la guerra civil. “Llevábamos pistola casi todos y había dos equipos distintos, ni nos veíamos en los hoteles. Si un grupo ya había utilizado un secador de pelo, por ejemplo, el otro no se atrevía ni a tocarlo. Eso sí, en el campo éramos sólo un equipo. Si en un partido alguien le hacía daño a Chinaglia o Wilson, que eran de su clan, Martini y los suyos se comían al que lo hubiera hecho. Luego, durante la semana, ni nos hablábamos”,  relata D’Amico, uno de los componentes de la escuadra romana.

De hecho, la Lazio no pudo participar en la Copa de Europa del 75 por una paliza que les dieron en el vestuario a los ingleses del Ipswich Town el año anterior. Finalmente, aquel conjunto campeón acabó desmembrándose y uno de los pocos que permaneció fue Lucianno, muy apreciado por todos por su carácter divertido y alegre. Algo que le iba a marcar para siempre.

El 18 de enero de 1977 se encontraba por las calles de Roma con Ghedin, un compañero de la Lazio, y con Giorgio Fraticcioli, un perfumero amigo de ambos. Cuando los dos jugadores se disponían a marcharse a su casa, el perfumero insistió en que se quedaran. “Vamos, ven conmigo, el tiempo para dejar un poco de algo para Tabocchini, el joyero, y estamos de vuelta. Cecco, tienes que contarme de nuevo lo que te dijo Picchio, ¿cómo hacer que se pierda el rigor? “.

Lucciano también conocía al joyero, que en los últimos meses había sufrido varios robos a mano armada. Por ello, cuando llegaron al establecimiento decidió gastarle una broma. “Fermi tutti. Questa è una rapina” (Quietos todos. Esto es un atraco), señaló el ángel rubio al entrar. Bruno Tabocchini se encontraba de espaldas, por lo que no había logrado ver a sus amigos.

Por ello, presa del pánico por los robos sufridos antaño, cuando se dio la vuelta desenfundó su pistola «Walther», con la que pegó un tiro que acabó en apenas veinte minutos con la vida del ángel rubio. Un mes más tarde, el joyero fue absuelto por un tribunal romano. El jurado decidió que Tabocchini actuó en estado de legítima defensa real pese a que el  fiscal Franco Marrone había pedido para él la condena de tres años de prisión. Fue el final más trágico para un equipo marcado por un estigma que parecía decidido a acabar con él. Por ello, el destino fue tan cruel: se prefirió llevar a aquel que siempre desenfundaba una sonrisa a un arma.