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Nilo Neves, el hombre que se jugó el puesto por apostar por Rogerio Ceni

Rogerio Ceni ha anunciado recientemente que colgará los guantes a final de 2014. La noticia ha dejado conmocionado a Brasil, ya que Ceni se ha ganado un hueco en la historia del fútbol por ser el portero que más goles ha marcado y por ser el jugador que más partidos oficiales ha disputado en el país sudamericano. Sin embargo, esta bonita historia quizás no se habría escrito de no ser Nilo Neves, el primer entrenador que apostó por el guardameta.

Neves coincidió con Ceni en el Sinop, un modesto equipo brasileño que lo máximo que aspiraba era a disputar torneos regionales. En 1990, el Sinop tenía la oportunidad de conquistar por primera vez en su historia el torneo regional de Mato-Grosso. Durante la mayor parte del campeonato Ceni ejerció de tercer portero del equipo, algo que compaginaba con su trabajo en un banco.

Sin embargo, en los últimos partidos del campeonato Neves decidió por sorpresa apostar por Rogerio como titular. Antes de que pudiera ejecutar su plan, Neves fue llamado por la directiva del Sinop. Ceni no mantenía una buena relación con ellos y, por eso, cuando los dirigentes se enteraron de los planes de Neves de hacerle titular decidieron llamarle a las oficinas del club para reunión.

Ahí Neves les confirmó que Ceni iba a ser titular y que no iba a cambiar de opinión. Ésto no gustó a los directivos del Sinop, que le mostraron sus discrepancias y le lanzaron la siguiente amenaza: podía poner de titular a Ceni si así lo creía conveniente, pero si perdían el partido Neves iba a ser despedido.

Neves no se amedrentó y puso a Ceni de titular. El propio técnico reconoció en una entrevista a ‘Parana online’ que durante el transcurso de aquel partido llegó a temer por su puesto, pero Ceni disipó las dudas comenzando a nutrir su leyenda: “Comenzó el partido, un partido duro, y el delantero de ellos cayó encima de un defensa de ellos. Era lo que el árbitro malintencionado quería y por eso le concedió un penalti. Ahí pensé: ‘Me van a despedir’. Pero el delantero tiró y Rogerio Ceni detuvo el penalti. Paró el penalti y casi todo lo que le tiraron. Terminó el partido, empatamos y fuimos campeones gracias a sus paradas”.

Rogerio Ceni fue considerado un héroe, ya que gracias a aquel partido el Sinop se clasificó para el cuadrangular final en el que se proclamó campeón. El meta siempre reconoció que todo lo que logró en aquel torneo fue gracias a la confianza de Nilo Neves. Sus decisivas actuaciones en aquel campeonato le valieron para fichar poco después por el Sao Paulo, donde escribió alguno de las páginas más gloriosas del club. Quién sabe que hubiera pasado con Ceni si Neves se hubiera asustado tras las amenazas de los directivos y le hubiera dejado como suplente.

 

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Breno, el central que espera su momento en la cárcel

agosto 5, 2013 Los comentarios están cerrados

Estamos en verano, una época que los clubes de todo el mundo dedican para reforzar sus plantillas ante la llegada inminente de la nueva temporada. Muchos buscan reforzarse con algún central. Sin embargo, el nombre del brasileño Breno no está en la agenda de ningún gran equipo, pese a que éste espera desde la cárcel que el fútbol, y la vida, le dé una nueva oportunidad.

No siempre fue así. En el año 2007, cuando Breno contaba 18 años y jugaba en el Sao Paulo, los mejores clubes de Europa se pegaban por hacerse con sus servicios al considerarle uno de los centrales más prometedores. De hecho, el Real Madrid estuvo muy cerca de cerrar su fichaje. Sin embargo, la contratación no se llegó a materializar porque el club madridista pidió al brasileño que se hiciera una prueba ósea para demostrar que no mentía con su edad.

Esto indignó a Breno, que decidió entonces desestimar la oferta merengue y aceptar una del Bayern de Múnich, que había mostrado muy interesado en él gracias a que Giovanni Elber se lo había recomendado a la secretaría técnica del club alemán. Debido a que llegó a la entidad germana en el mercado de invierno no jugó mucho en su primera campaña en Múnich. Pese a ello, la buena actuación que hizo Breno en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 hizo pensar a los dirigentes del Bayern que podía crecer muchísimo al lado de Lucio.

Sin embargo, Breno no logró hacerse un hueco en el once germano y fue muy señalado en los partidos que jugó. Especialmente por un partido de cuartos de final de la Champions en el Camp Nou en el que fue titular, en el año 2009, y en el que el Bayern encajó un sonrojante 4-0. La siguiente campaña, la 09/10, ya con el exigente Louis Van Gaal en el banquillo alemán siguió sin tener oportunidades. Tanto que hasta canteranos como Holger Badstuber le lograron adelantar como primera opción en el banquillo.

Ante ese panorama, Breno se marchó cedido al Nuremberg en diciembre de 2009. Allí pareció recuperar su mejor nivel. Sin embargo, cuando mejor estaba cayó lesionado y no pudo volver a jugar esa campaña en su nuevo equipo. En la siguiente temporada, ya de nuevo en el Bayern, volvió a contar con muy pocas oportunidades. Pese a ello, Van Gaal sorprendió y le puso de titular contra el Inter de Milán, el entonces campeón de Europa, en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones.

Sin embargo, no supo aprovechar su oportunidad y un fallo suyo provocó que Samuel Eto’o marcara el 2-3 que dio el triunfo al Inter y dejó eliminado al Bayern. Este partido dejó nuevamente muy marcado a Breno, que fue señalado por la gran mayoría como el culpable de la eliminación germana de Europa. Aun así, lo peor para él estaba aún por llegar. Cayó nuevamente lesionado de la rodilla y estalló.

No había logrado para nada adaptarse a Alemania y, para colmo, al estar lesionado, únicamente cobraba un seguro de 5800 euros que no le llegaba para pagar el alquiler de su lujosa casa en uno de los barrios más exclusivos de Múnich. Al poco tiempo, su vivienda apareció incendiada. El jugador dijo no saber nada del incidente, pero el juez que llevaba el caso no lo vio tan claro. En ese momento el Bayern pagó medio millón de euros para que Breno evitara la cárcel y el central brasileño logró llegar a un acuerdo para jugar en la Lazio y poner así fin a la pesadilla que estaba viviendo en Alemania.

Sin embargo, el fiscal que estaba llevando el caso finalmente le declaró culpable del incendio, en el que la casa finalmente tuvo que ser derribada porque los daños materiales ascendieron a  1,5 millones de euros, y fue condenado a tres años y nueve meses de  cárcel. El Bayern para entonces había decidido no renovar su contrato y la Lazio retiró su oferta debido a que sólo le puso como condición que no fuera a la cárcel.

En diciembre de 2012 apareció el Sao Paulo para ofrecerle un contrato para regresar a Brasil. El club se mostró tan interesado en el futbolista que le hizo llegar a Breno que sería capaz de esperarle todo el tiempo que hiciera falta. Al fin parecían llegar las buenas noticias para el defensor, que, sin embargo, volvió a recibir un nuevo palo el pasado mes de enero. Su abogado presentó un recurso para que se revisara la sentencia de su caso. Éste fue rechazado y, al menos, Breno deberá cumplir la mitad de su condena en la cárcel de Múnich mientras espera ansioso la segunda oportunidad del Sao Paulo y de la vida.

El Barça y la conquista del mundo: Tokyo 1992

diciembre 12, 2011 1 comentario

El Barcelona inicia esta semana la conquista del Mundialito de Clubes. Una competición, ya sea en su actual versión como cuando era denominada Copa Intercontinental, que históricamente les ha dado a los azulgranas más disgustos que alegrías. Por ello, esta semana vamos a repasar enLa Medialunaen tres capítulos las anteriores ocasiones en las que el Barça luchó por proclamarse campeón del mundo. Comenzamos este serial con Tokyo 1992. 

En aquel añola Copade Europa hizo las paces con el equipo catalán después que lograra levantar, tras varias finales perdidas en las que el destino les había tratado muy cruelmente, la ansiada orejona después de derrotar ala Sampdoriaen Wembley. Aquel triunfo les permitió disputar, por primera vez,la CopaIntercontinental, que se iba a disputar en Tokio, Japón. 

Su rival en la final iba a ser el Sao Paulo brasileño, un equipo que en pretemporada, el 15 de agosto, ya había dado buena cuenta de los blaugranas en la final del Teresa Herrera, en la que les endosaron un contundente 4-1. Pese a lo humillante del resultado, el Barça no se preocupó mucho por la derrota, pues adujo que ésta había llegado porque disputaron gran parte del encuentro con diez jugadores, que sus futbolistas aún estaban muy bajos de forma y que hombres como Josep Guardiola o Albert Ferrer estaban de vacaciones tras haber ganado los Juegos Olímpicos.

Edición del domingo 16 de agosto de 1992 - Página 1

Por ello, a la final dela Intercontinental, ya en el mes de diciembre, el día 13 concretamente, fue el Barça el que llegó como favorito. Aun así, varios jugadores del Barcelona alertaron sobre el peligro de confiarse demasiado. “No somos favoritos”, señaló un joven Guardiola, muy en su línea actual. “Cuando preguntas a la gente qué trofeo quieren ganar todos dicenla Copade Europa. Lo mismo pasaba cuando jugamos con el PSVla Intercontinentalen el 88. No salimos con las mismas ganas que contra el Benfica, saltamos como desmotivados, relajados”, indicó Ronald Koeman. 

Sin embargo, los azulgranas no le hicieron mucho caso al holandés. Hristo Stoichkov adelantó al Barça en la final con un auténtico golazo al poco de comenzar el encuentro, pero los hombres de Johan Cruyff a partir de ese momento se echaron a dormir y finalmente el Sao Paulo se llevó el trofeo tras imponerse 2-1 merced a un magistral lanzamiento de falta de Rai. Pudo ser peor, pues las paradas de Zubizarreta evitaron una victoria más holgada de los brasileños. De esta manera los muchos culés que trasnocharon para ver el encuentro, en España debido a la diferencia horaria con Japón el partido estaba programado para las tres de la madrugada, lo hicieron para nada.

Éste no había sido el primer fracaso del Barcelona en lo que se llevaba de temporada, pues ya había sido eliminado dela Ligade Campeones por el CSKA de Moscú, y enla CiudadCondalse comenzó a hablar de cambio de ciclo. Es más, se plantearon dudas sobre la renovación de Cruyff. Todo lo contrario le sucedió a Telé Santana, técnico del Sao Paulo en aquellos momentos, cuyo futuro se comenzó a ligar al de los mejores clubes europeos. De hecho, se llegó a comentar que el Real Madrid contactó con él poco después de la final para que sustituyera a Benito Floro. Las peticiones del brasileño para ir al Bernabéu fueron tres: ganar 90 millones de pesetas (algo menos de 600.000 euros) y ceder a Robert Prosinecki para así poder fichar a Rai, el otro gran ‘culpable’ de que en 1992 el Barcelona no se proclamara campeón del mundo. Aún quedaban muchos años, y otro final perdida por el camino, para que aquello sucediera.

La maldición de Guttman

febrero 17, 2010 1 comentario

Corren buenos tiempos para el Benfica, el conjunto encarnado lidera la tabla en Portugal y los aficionados confían en volver a conquistar un título que no levantan desde 2005. Sin embargo, de momento, el club no puede decir lo mismo cuando se trata de sus andanzas por Europa. Desde que en la década de los 60 los lisboetas reinaran en el Viejo Continente no han vuelto a lamer las mieles del éxito fuera de sus fronteras. Y todo porque les persigue la maldición de Guttman.

Nos trasladamos a la década de los 50. El Benfica es uno de los clubs más importantes de Portugal, un símbolo para todos sus aficionados, al igual que lo es el águila de su escudo, que transmite libertad y majestuosidad. Pese a ello, el equipo que domina el país es el Sporting. Por ello, Joaquim Bogalho asume la presidencia de la entidad con un único objetivo: cambiar esta tendencia.

Tras construir un magnífico equipo Bogalho consigue su objetivo. Sin embargo, al máximo mandatario de la entidad le da vueltas por la cabeza un nuevo reto: hacer del Benfica el mejor equipo no ya de Portugal, sino de Europa. Para lograrlo contrata al técnico húngaro Bela Guttman, un auténtico trotamundos que anteriormente había pasado por éxito por otros países como Austria o Brasil.

Aconsejado por su amigo José Bauer, con el que coincidió en el Sao Paulo, decidió seguir a un joven mozambiqueño del que le habían hablado maravillas: Eusebio. La “pantera negra” sorprendió a Guttman, que no dudó en fichar al que a día de hoy está considerado como el mejor futbolista portugués de todos los tiempos. Con Eusebio sobre el campo y un esquema 4-2-4, Guttman convirtió al Benfica en un equipo temible. Tanto que los encarnados alcanzaron la final de la Copa de Europa del 61, que jugaron contra el Barcelona.

El Barça llegó a la cita de Berna como el gran favorito, no obstante los culés se habían cargado en el camino a la final al gran ogro del Viejo Continente: el Real Madrid. Sin embargo el Benfica dio la sorpresa y alzó su primera Copa de Europa tras derrotar por 3-2 a los azulgranas en un partido en el que estos últimos llegaron a estrellar cuatro disparos al poste.

Pese a ello, el Benfica demostró que su triunfo no fue casualidad, ya que al año siguiente se volvieron a plantar en la finalísima de la máxima competición continental. El partido no comenzó bien para los pupilos de Guttman, pues el Madrid logró poner un contundente 0-2 en el marcador. Pero aquel Benfica no bajó los brazos y logró dar la vuelta al electrónico al ganar el partido 5-3. 

En pleno éxtasis por las celebraciones de la segunda Copa de Europa consecutiva, a Guttman se le ocurrió pedir a Bogalho una cosa que el húngaro consideraba justa: un aumento de sueldo. Sin embargo, el presidente se lo denegó y la tirantez entre el técnico y el máximo mandatario llegó a tal punto que Bogalho decidió prescindir de Guttman. Consideraba que el equipo que tenía el Benfica tan bueno que cualquier técnico que estuviera en el banquillo de los lisboetas podría seguir sumando triunfos para el equipo.

Guttman, antes de marcharse, pronunció unas palabras que muchos se tomaron a risa: “En los próximos 100 años, el Benfica no volverá a ser campeón europeo”. Sin embargo, fueron pasando los años y lo que parecía una anécdota se convirtió en una maldición: cada vez que el Benfica llegaba a una final europea perdía. De hecho, el pánico en el club se convirtió en histeria y en 1990 una delegación portuguesa, encabezada por Eusebio, visitó la tumba de Guttman, en Viena, para hacerle una ofrenda floral y rezarle para que eliminara el maleficio de cara a la final de la Copa de Europa que les enfrentaban al Milan de Arrigo Sacchi en el Praterstadion de la capital austriaca.

Pero las súplicas no surtieron efecto y un gol de Rijkaard propició la derrota del Benfica. Este jueves el Benfica vuelve a jugar competición europea y tiene una nueva oportunidad para comenzar a terminar con la maldición de Guttman, si no a los aficionados encarnados les debe quedar el consuelo de que en 52 años se acabará el maleficio.